Lizandro Chávez Alfaro y el más célebre de sus libros: “Trágame tierra”

Otro de sus libros: "Los monos de San Telmo" (Premio Casa de Las Américas, 1963), el jurado valoró la excelente asimilación que hizo de las más modernas técnicas del Boom latinoamericano

El escritor nicaragüense Lizandro Chávez Alfaro publicó el más célebre de sus libros y por el cual se le reconoce como el «Padre fundador de la moderna narrativa nicaragüense», título que comparte con Juan Aburto, con sus cuentos sobre la vida urbana de la vieja Managua al superar la tendencia vernácula y regionalista hasta entonces dominante: “Trágame tierra” (1969), finalista del Premio Biblioteca Breve de la Editorial Seix Barral de Barcelona.

Publicada más tarde en México (1969) por la Editorial Diógenes, la novela “Trágame Tierra” representa un hito en la narrativa nicaragüense, con un tiraje de diez mil ejemplares.

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Para escribir esta novela, Chávez Alfaro decidió dejar su trabajo y retirarse a un pequeño pueblo llamado Nautla, en el estado de Veracruz (México) porque, como él mismo lo dice: “Uno sí necesita soledad para escribir… ahí absorbí una variedad de detalles que hubiese pasado por alto si no hubiera estado concentrado en levantar una estructura de palabras”.

Uca rinde homenaje a 90 años de su nacimiento

El VII Festival de Literatura UCA 2019 continúa con su semana cultural, del 21 al 26 de octubre, en la Universidad Centroamericana en conmemoración al 90 Aniversario del nacimiento de Lizandro Chávez Alfaro.

Chávez Alfaro, de padres procedentes del Pacifico, nació en Campos Azules, Bluefields, el 25 de octubre de 1929.

Su adolescencia y primera juventud la pasó en esta ciudad, cabecera de nuestro Caribe Sur, lo que marcó profundamente su personalidad, al punto de asumir la identidad caribeña como parte consubstancial de su ser y motivo dominante en su obra literaria.

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En el decurso de su vida desarrolló varias vocaciones artísticas. Incursionó primero en la pintura y sus obras las expuso, en una única exposición, en la Casa-Museo Lola Soriano de Managua. Desde entonces, su vocación artística la cultivó junto con su afición por la literatura.

Trasladado a México, D.F., donde vivió muchos años dedicado al periodismo y la publicidad, ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Luego decidió priorizar su vocación literaria optando, en una primera etapa, por la poesía. En México publicó dos libros de poemas: «Hay una selva en mi voz» (1950) y «Arquitectura inútil» (1954).

Incursiona en la prosa para liberarse de «problemas subjetivos» 

En una entrevista que le hizo Ximena Ramírez González, Chávez Alfaro expuso las razones por las que decidió dejar la poesía e incursionar en la narrativa: “Fue mi sentir que la poesía me constreñía a problemas personales muy subjetivos y que la prosa narrativa era una manera de liberarme de toda esa problemática individual para explorar otros mundos que no fueran exclusivamente mi subjetividad. Eso fue lo que fundamentalmente me lanzó a la narrativa”.

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En este género literario se inició, a los 34 años de edad, con una colección de cuentos que recopiló en el libro que le abrió las puertas de la fama y del reconocimiento como un notable escritor: “Los monos de San Telmo”.

Con esta obra, Chávez Alfaro ganó el Premio Literario Casa de Las Américas, 1963, galardón de gran prestigio en el mundo de las letras, siendo Chávez Alfaro el primer nicaragüense en obtenerlo.

El jurado que le otorgó el Premio fundamentó su decisión al reconocer en el libro: “la excelente asimilación que el autor hizo de las más modernas técnicas del Boom latinoamericano”.

Esta colección de cuentos es considerada “una radiografía irónica de la realidad nicaragüense”, preocupación primordial que recorre, como hilo conductor, toda la obra narrativa de Chávez Alfaro.

Para Ulises Juárez Polanco “Los monos de San Telmo”, es “una de las piedras fundacionales de la narrativa nicaragüense”.

Traducido al francés, al alemán y al rumano, en su tierra natal  también fue un éxito editorial, con múltiples ediciones, siendo la última la que preparó Juárez Polanco en 2009 para Ediciones Internacionales, con un claro propósito didáctico.

El mérito de Chávez Alfaro

Es el haber mantenido el mismo alto nivel de maestría en sus obras posteriores: “Balsa de Serpientes”, Novela, México, 1976; “Trece veces nunca”, Cuentos, Costa Rica, 1977; “Vino de carne y hierro”, Cuentos, Managua, 1993; “Apología de Malintzin”,  Ensayo, Islas Canarias, 1994; Contradanza de cuentos, (Antología), Costa Rica, 1997; “Hechos y prodigios”,  Cuentos, Managua, 1998 y “Columpio al aire”,  Novela, Managua, 1999.

En 1996, Lizandro fue gravemente atropellado por un vehículo que lo postró por varios meses. Recuperado, siguió escribiendo hasta que severamente afectado por un cáncer falleció el domingo 9 de abril de 2006, a los 77 años de edad.

En diciembre de 2005, tardíamente, fue nombrado Miembro Honorario, de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

Al deplorar su fallecimiento, quien escribe, en su calidad entonces de presidente del Centro Nicaragüense de Escritores, expresó lo siguiente:

“Lizandro Chávez Alfaro representa en la literatura nicaragüense un legado de gran importancia que perfectamente bien puede ser como un magisterio para narradores jóvenes. La calidad de su obra lo coloca en la primera línea de los narradores que le dieron al cuento y a la novela latinoamericana una nueva dimensión, un nuevo estilo y un nuevo alcance”.

Managua, octubre de 2019.

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