Adolfo Chávez Villalón: “Mi papá murió y siguió amando su Caribe como el primer día que lo dejó”

El legado literario y momentos de la vida de Lizandro Chávez Alfaro, "padre de la narrativa moderna de Nicaragua", es recordado por su único hijo 

El escritor Lizandro Chávez Alfaro, en Bluefields, Nicaragua. LA PRENSA/Archivo/Reproducción

“Se me hace una maravilla que se recuerde a mi papá y se le siga teniendo tanto respeto a su obra como a su persona; eso para mí — como está la situación sociopolítica en Nicaragua — es una maravilla, un milagro. De eso estoy agradecidísimo y me llena de alegría, orgullo y esperanza ver que los jóvenes todavía lean a mi papá”,  dijo Adolfo Chávez Villalón al recordar el legado de su padre, el escritor nicaragüense Lizandro Chávez Alfaro.

Esta semana, del 21 al 26, la dirección de Cultura de la Universidad Centroamericana, UCA, le ha dedicado el VII Festival de Literatura en ocasión del aniversario noventa de su nacimiento.  Chávez Alfaro nació en Campos Azules, Bluefields, un 25 de octubre de 1929, y falleció en Managua, un 6 de abril del 2006,  a los 77 años de edad.

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Como parte de su legado literario figuran sus magníficas obras: “Trágame tierra” (1969), “Los monos de San Telmo”, “Balsa de serpientes” (1976), Columpio al aire (1999); así la novela inédita sobre Greytown (de la Costa Caribe) al que pensaba titularla “Balcón Marino” (2006), entre otros libros de cuentos y poesía.

Al respecto Chávez Villalón reveló que tiene en su poder el archivo personal de su padre con escritos inéditos. “Tengo cartas, imagínate…, hasta de Leonel Rugama. Tengo cartas de mi papá con varios poetas y escritores como Carlos Fuentes y Julio Cortázar”, refirió.

El escritor argentino Julio Cortázar conversa con Lizandro Chávez Alfaro. LA PRENSA/Archivo

Con relación a la posibilidad de publicarlos, dijo que por el momento no cuenta con el tiempo disponible para esta ardua labor, y porque ve que la situación de Nicaragua no es favorable; pero abrió la posibilidad que en un futuro no muy lejano sean dados a conocer.

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No obstante recordó que Ulises Juárez Polanco, de Leteo Ediciones, publicó en 2009 una edición de bolsillo conmemorativa de los cuentos “Los monos de San Telmo” (1963).

En 2013 Salvadora Navas, de anama Ediciones  publicó  la antología “Tus trece y trece más”.  Y un año antes una nueva edición de “Trágame tierra” (1969). “Yo le hice la portada”, agregó Chávez Villalón.

“La narración era su vida”

Sobre la magistral labor de su escritura, recordó palabras de la poeta Gioconda Belli, que le dijo que su papá “se rifaba con las palabras”.

Luego agregó: “Ese fue su don, por eso le cuchumbea leerlo, es una maravilla. Me acuerdo que cuando narraba era mágico, tenía una voz que te llevaba a otros lugares. La narración era su vida.  La verdad, estoy orgulloso de su obra, del legado que dejó a Nicaragua”.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, junto a Lizandro Chávez Alfaro (Managua, 1980). LA PRENSA/Archivo

Asimismo destacó que por la calidad literaria los escritos de su padre siguen teniendo vigencia tantos años después, la reciente representación teatral de unos de sus cuentos, el “Zoológico de papá”, adaptado por Alicia Pilarte, demuestra su validez.

Las obras de Chávez Alfaro abordan en su narrativa, los temas de la dictadura, lo social, marginal; así patrones de la identidad del nicaragüense y en particular de los habitantes de la Costa Caribe.

“Él nunca dejó de ser nica y nunca dejó de ser costeño. Mi papá murió y siguió amando su Caribe como el primer día que lo dejó. Salió al exilio porque se ganó una beca de pintura y se echó ese trompo a las uñas y así se las jugó”,  rememoró Chávez Villalón.

Chávez Alfaro llegó a México y entró a la Academia de Carlos para estudiar pintura;  asimismo compartió su tiempo con la poesía, y publicó “Hay una selva en mi voz (1950), y “Arquitectura inútil, México (1954).

Comentó que su padre invertía gran cantidad de tiempo en la lectura, la investigación y en el proceso creador.

“Semanas enteras se desaparecía en su estudio y nada más oías, el traca, traca,  traca traca, del teclado de la maquina. Esculpía las palabras”, revela era su intensa rutina como escritor comprometido con la palabra, la creación y la búsqueda de prestigio literario, más que de fama.

Lizandro Chávez Alfaro contrajo matrimonio en México, con la bailarina Evangelina Villalón. LA PRENSA/Cortesía/Adolfo Chávez Villalón

Su familia

Al final de la entrevista Chávez Villalón, se refirió al Festival de Literatura en honor a su padre y comentó que no se encuentra ofendido que no lo hayan invitado ya que tampoco podía viajar al país por la falta de seguridad y porque trabaja con la diáspora en el extranjero.

Pero si expresó su malestar que hayan invitado al festival literario a Liliam Levi (exesposa de Lizandro) “porque no pertenece a la literatura nicaragüense”; y porque le “causó mucho daño en la última etapa de la vida de mi papa”, agregó.

Asimismo recordó que al entierro de su papá, en 2006, fue su mamá Evangelina Villalón la que asistió; también estuvo presente Ramón Chávez Alfaro, quien reside en Nicaragua.

Chávez Alfaro estuvo casado con la bailarina mexicana Evangelina Villalón, en los años ochenta y procreó a Adolfo y Gabriel Chávez Villalón, este último fallecido en su infancia.

Evangelina Villalón junto al escritor Lizandro Chávez y sus dos hijos, Adolfo y Gabriel. LA PRENSA/Cortesía/Adolfo Chávez Villalón

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