El mensaje de Arturo Cruz

El análisis y recomendaciones del doctor Cruz —que comparto plenamente— no es antojadizo, sino que está basado rigurosamente en hechos históricos

OEA, Nicaragua

Como graduado en Incae que soy, con muchos años de experiencia política, escuché atentamente el mensaje del doctor Arturo Cruz Sequeira, profesor de la cátedra “Análisis político” del Incae en su ponencia “Mirando hacia el futuro de Nicaragua: la necesidad de un nuevo rumbo” que tuvo lugar el Hotel Inter Metrocentro ante un lleno completo de empresarios, diplomáticos y políticos en el almuerzo de Amcham el pasado jueves 17. (ver charla en http://www.amcham.org.ni/).

El análisis y recomendaciones del doctor Cruz —que comparto plenamente— no es antojadizo, sino que está basado rigurosamente en hechos históricos y sustentado en estadísticas económicas.

Trataré de resumir sus puntos más importantes.

Primero: aunque el régimen de Ortega está agotado, debemos de procurar que esta transición entre el viejo régimen que no termina de agonizar y el nuevo que no termina de nacer, tenga el menor costo posible para nuestros compatriotas, sobre todo los más pobres.

De aplicarse sanciones al país como la suspensión del Cafta traería consecuencias desastrosas para la economía, particularmente para más de 120,000 trabajadores de la Zona Franca y contrario a lo que algunos políticos piensan, ello no garantiza la salida de Ortega.

Para soportar esta tesis de que la pobreza generalizada o un Estado fallido, no bota dictadores, Cruz citó el caso de Haití cuando a inicios de los 90 el general Cédras dio un golpe militar y la comunidad internacional declaró un embargo afectando a 45 empresas maquiladoras y lanzando al desempleo a 140,000 trabajadores. La crisis se resolvió hasta cuando Bill Clinton, con la autorización de la ONU, intervino militarmente en la isla, deponiendo al dictador Cédras.

El segundo punto que hizo el doctor Cruz es que mirando hacia el futuro, los candidatos a la presidencia de la República deben de decir, “yo me voy y no yo me quedo”, tal como lo hicieron los presidentes conservadores de los 30 años en el mayor período de paz que ha vivido Nicaragua, obedeciendo la Constitución de 1858 que prohibía la reelección consecutiva. Ocho se fueron a sus casas al concluir, dos intentaron reelegirse, enfrentando en ambos casos la rebelión de su propio partido.

Tercero, para cambiar el rumbo que lleva el país, es necesario que los dirigentes de las organizaciones cívicas y de un partido político del talante de Ciudadanos por la Libertad “se bajen del pedestal” para encontrar un punto de entendimiento. Cruz considera que Ciudadanos por la Libertad es el vehículo electoral idóneo para aglutinar una gran coalición electoral y que no es momento de organizar nuevos partidos, lo que se prestaría a la fragmentación.

Ortega apuesta a dos factores para mantenerse en el poder: su bien aceitado aparato represivo y la atomización de la oposición. El gran reto de la oposición es unirse y coincidir en un vehículo electoral.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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