El Sínodo Panamazónico

La búsqueda de los pueblos indígenas amazónicos de la vida en abundancia, se concreta en lo que ellos llaman el buen vivir.

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Se ha celebrado del 16 al 27 de octubre, en Roma, el Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, convocado por el papa Francisco el 15 octubre de 2017 e iniciado con un proceso de escucha sinodal, que comenzó en la misma Región Amazónica con su visita a Puerto Maldonado (19/01/2018).

El territorio de la Amazonía comprende parte del Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriname y Guayana Francesa, en una extensión de 7.8 millones de kilómetros cuadrados, en el corazón de la América del Sur. Los bosques amazónicos cubren aproximadamente 5.3 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa el 40 por ciento del área de bosque tropical global, cerca del 30 por ciento de la superficie de nuestro planeta. El territorio amazónico contiene una de las biosferas geológicamente más ricas y completas del planeta. La sobreabundancia natural de agua, calor y humedad, hace que los ecosistemas de la Amazonía alberguen alrededor del 10 al 15 por ciento de la biodiversidad terrestre, almacenan entre 150 mil y 200 mil millones de toneladas de carbono cada año.

Pero la vida de la Amazonía está amenazada por la destrucción y explotación ambiental, por sistemática violación a los derechos humanos de la población amazónica. En especial la de los pueblos originarios, como ser el derecho al territorio, a la autodeterminación, a la demarcación de los territorios, y a la consulta y consentimiento previos. Según las comunidades participantes de la escucha sinodal, la amenaza a la vida proveniente de intereses económicos y políticos de los sectores dominantes de la sociedad actual, en especial de empresas y autoridades tradicionales, (de los mismos indígenas). Como afirma el papa Francisco, quienes persiguen tales intereses parecieran estar desconectados o ser indiferentes a los gritos de los pobres y de la tierra.

El servicio pastoral de los obispos que se reunieron en Roma, como lo afirmaron anteriormente en Aparecida, es un servicio a la vida plena de los pueblos indígenas (que) exige anunciar a Jesucristo, y la Buena Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y externas, fomentar el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico. La búsqueda de los pueblos indígenas amazónicos de la vida en abundancia, se concreta en lo que ellos llaman el buen vivir. Se trata de vivir en armonía consigo mismo, con la Naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo, ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, en donde no hay excluyentes ni excluidos, y que entre todos podamos forjar un proyecto de vida plena. Los nuevos caminos de evangelización han de construirse en diálogo con estas sabidurías ancestrales en las que se manifiestan semillas del Verbo.

El autor es abogado.

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