Empantanada la búsqueda de los 24 votos en la OEA para aplicar Carta Democrática a la dictadura orteguista

Estos cambios se dan cuando corre el plazo de 75 días para que sea brindado un informe por la comisión de la OEA, el cual sería decisivo para abrir el proceso de suspensión de Nicaragua.

El dictador Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Los cambios políticos en algunos países de América Latina no han hecho posible aumentar los votos democráticos en la Organización de Estados Americanos (OEA), a favor de la suspensión de la dictadura de Nicaragua del Sistema Interamericano, por la ruptura del orden democrático desde abril de 2018, cuando el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo inició un plan de abusos contra los derechos humanos.

Para este proceso establecido en el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana, se necesitan 24 votos de los 34 Estados miembros.

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El reciente fin de semana se concretó el próximo cambio de gobierno en Argentina, que volverá a la izquierda el 10 de diciembre.

En contraste, en Uruguay hay altas posibilidades de que gane la derecha. Si Uruguay pasara al bloque democrático “siempre harían falta votos para alcanzar los 24 necesarios”, aseguró el exdiplomático Julio Icaza Gallard.

Estos cambios se dan cuando corre el plazo de 75 días para que sea brindado un informe por la comisión de la OEA, el cual sería decisivo para abrir el proceso de suspensión de Nicaragua.

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El 11 de noviembre se cumple el plazo de 75 días para entregar el informe y, según el mandato de la Asamblea General de la OEA, “se deben adoptar las medidas que sean necesarias, incluida, si es el caso, la convocatoria a una sesión extraordinaria de la Asamblea General”, lo que implica la aplicación del artículo 21.

La ruptura del orden democrático y las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua han sido demostrados por investigadores e informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Pero Icaza opinó que el principal problema es que “no hay un convencimiento de que suspender a Nicaragua de la OEA sea lo más conveniente para seguir empujando una salida democrática a la crisis”.

Otro improbable cambio que se esperaba era el de Bolivia, pero como ya se veía venir, el presidente Evo Morales se resiste a dejar el poder, al igual que Daniel Ortega en Nicaragua y Nicolás Maduro en Venezuela.

Icaza, exembajador de Nicaragua ante las Naciones Unidas, proyectó que la mayor presión en la OEA continuará recayendo en Estados Unidos y Canadá, países que encabezan el bloque democrático, y “seguramente ampliarán la lista de sanciones individuales, como ya anunció el embajador (de Estados Carlos) Trujillo en la OEA”.

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Los analistas nicaragüenses tienen la esperanza de que el próximo gobierno de Alberto Fernández, en Argentina, sea más bien gris o algo parecido al México de Manuel López Obrador.

Por su parte, el político opositor José Pallais Arana opinó que Fernández no actuará como la izquierda que dirigió

Cristina Fernández de Kirchner, aunque ella será la próxima vicepresidente.

“En el caso de Argentina, si cambia, no va a hacer un apoyo obtuso, cerrado a favor del orteguismo, sino que van a tratar de jugar una política de un mayor equilibrio, de poner algunos acentos, pero no una política exterior de apoyo estricto”, dijo Pallais.

Pallais también recordó que Fernández tomará posesión de la silla presidencial el próximo 10 de diciembre, lo que deja margen para que Argentina siga en el redil democrático de la OEA, cuando eventualmente se abra un proceso de suspensión de Nicaragua.

Crisis de Nicaragua

Nicaragua vive en crisis desde el 18 de abril de 2018, cuando comenzó la represión de la dictadura de Daniel Ortega contra las protestas civiles que demandan su salida del poder, lo cual ha provocado al menos 328 muertos y la violación masiva y sistemática a los derechos humanos.

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