Presidentes ejemplares

Se cuenta que siendo presidente de la República don Otilio Ulate caminaba solitario por las calles de San José. Un día lo atropelló un ciclista derribando al presidente

presidentes, Costa Rica. Otilio Ulate

Cartas de amor a Nicaragua

Querida Nicaragua: Hace pocos días estuve en Costa Rica. San José sigue siendo una ciudad impresionante en su crecimiento material e intelectual, y seguramente las finanzas del país andan muy bien pues se nota la actividad diaria y el trabajo continuo de sus habitantes. Imposible no recordar los viajes anteriores cuando la ciudad era fácilmente manejable. Recordé los días aquellos del prócer don José Figueres Ferrer, el hombre que no resistió el fraude electoral que sufrió el candidato presidencial don Otilio Ulate y se levantó en armas haciendo una revolución que quedó para la historia pero no se instaló como dictador en la silla presidencial, sino que llamó a don Otilio para entregarle la presidencia que en realidad le había ganado a don Teodoro Picado. En esos días Figueres Ferrer decretó la abolición del Ejército convirtiéndolo en la actual Guardia Civil de Costa Rica. No se conoce otro caso de alguien que haya ganado una revolución y no se haya instalado en la silla presidencial como premio de su heroísmo, alguien que peleó para instaurar la democracia en su país. Al final del período de Ulate se lanzó Figueres como candidato presidencial y ganó con una abrumadora mayoría.

Al término de su mandato entregó el poder a su sucesor. Las veces que ganó la presidencia entregó el mando cuatro años después al candidato ganador.

Figueres y Somoza García eran enemigos a muerte. Un día Somoza lo retó a duelo en Sapoá; Figueres se sonrió y por la radio costarricense declaró que “Somoza García es un gánster de la política internacional”. Ante este insulto Somoza le declaró la guerra a Costa Rica. Al día siguiente el presidente de los EE.UU., Mr. Eisenhower, le envió a Figueres tres aviones de guerra al precio simbólico de un dólar cada uno. Somoza guardó profundo silencio.

Se cuenta que siendo presidente de la República don Otilio Ulate caminaba solitario por las calles de San José. Un día lo atropelló un ciclista derribando al presidente. La gente acudió en su auxilio y pretendía que se castigara al ciclista, pero don Otilio intervino diciendo que venía distraído y que el ciclista no tenía culpa. El incidente no pasó a más.

En otra ocasión fui testigo de un hecho que en Nicaragua sería insólito. Pude observar al presidente de la República don Mario Echandi haciendo fila para comprar su boleto en el cine Rex. No llevaba guardaespaldas ni nada parecido. Aquello era una actitud corriente de los presidentes ticos. Aquí solamente el doctor René Schick caminaba de vez en cuando. Él estuvo en Radio Corporación y presenció la grabación del programa “Mincho Colorado y Juan Chocoyo” que se inició en esos días. Quien no las debe no las teme.

El autor es empresario radial, excandidato a la Presidencia de Nicaragua.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: