Para no seguir en lo mismo

Los levantamientos sociales son inevitables en sociedades de todo signo. Los motivos pueden ser diversos, internos o externos

seguir en lo mismo

Décadas atrás me fue dicho que como sociedad somos incapaces de ponernos de acuerdo sobre lo que queremos, porque solo sabemos lo que no queremos; y que de las cuatro tablas aritméticas solo conocemos dos, restar y dividir. Uno fue el redactor de los estatutos del PLI original en 1944, cuando políticos e intelectuales progresistas se opusieron al continuismo de Somoza García. No para sustituir una dictadura por otra, sino para llegar al entonces ansiado liberalismo cultural y democrático.

Otro había redactado un manifiesto filosófico sobre su conservatismo y sobre su también oposición al continuismo. Igual, no porque debía sustituirse una dictadura por otra, sino en función de la libertad individual, de pensamiento y de la alternabilidad genuina en el poder. Ambos avanzados en sus ideologías y profundamente democráticos. No por accidente fueron perseguidos, acosados y encarcelados en sus tiempos de políticos activos.

El liberalismo en su sustrato filosófico, me dijo uno, es humanista, progresista y libertario. Carlos Fonseca lo llegaba a consultar desde la clandestinidad en los tiempos de Somoza Debayle, cuando Carlos ya estaba alineado con el socialismo de Marx y Engels, ideología que consideraba superior al liberalismo. Carlos Fonseca adecuaba su ideario político a la realidad histórica nacional, hasta que lo enviaron a morir por incómodo.

De los afectos al idealismo dialéctico o a su némesis materialista no quedan muchos por aquí. El pensamiento evoluciona cuando proviene genuinamente de la sociedad. El socialismo de la URSS colapsó desde adentro por su insostenibilidad, y se liberaron muchas naciones. El FSLN igualmente colapsó así como el chavismo. China continental es una potencia capitalista autoritaria sin saber qué hacer con un Hong Kong libre y combativo. Vietnam se libró de los dogmas maoístas después de sus guerras de independencia y unificación, y goza de credibilidad. La Corea del Norte dinástica y aislada no importa un gran qué, ni con todo y su armamento, es un teatro del que se saca provecho. Cuba es un electrón suelto, admirada un tiempo sin conocerse la verdadera naturaleza de su régimen, justificado quizás por la entonces Guerra Fría. Hoy no.

Los levantamientos sociales son inevitables en sociedades de todo signo. Los motivos pueden ser diversos, internos o externos. La diferencia es que no se resuelven con masacres, persecuciones, descalificaciones y exclusiones como se hace aquí.

Quien diga que CxL es el vehículo electoral hacia el futuro del país no ha comprendido que es excluyente, o quizás sí, y puede ser un enviado. Que guíen lo azules y blanco, los que han salido a las calles y han puesto los muertos, y no son excluyentes. Tienen una visión clara de lo que sí queremos por más difícil que sea el camino, sandinistas desafectos incluidos. O nos quedaremos con Hermelinda y Aniceto forever.

El autor es doctor en Derecho.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: