¿Quién es responsable de la crisis económica?

Lo que determina la crisis económica es la fuerte contracción de sectores claves, todos intensivos en el uso de mano de obra

crisis económica, Mario Arana

Las proyecciones de crecimiento económico del FMI sobre Nicaragua no son nada alentadoras, considerando que pronostican una recesión hasta el año 2022. Cinco años de recesión económica no es algo que tendríamos que soportar, solo si supiéramos cómo darle una salida a la crisis política que enfrentamos. Este es el principal reto del país, y habría que preguntarse quién tiene más control sobre este escenario como para moldearlo. No tener esto claro ya ha llevado a algunas conclusiones erradas. Analistas ya se han equivocado implicando que está en manos del sector privado no dejar caer la economía. Menos razón tienen los que dicen que el sector privado es el responsable de la crisis económica.

Sin un acuerdo político, no está en manos de agentes económicos modificar este escenario, por la particularidad de la crisis, y como esta condiciona el comportamiento económico y social. Lo que determina la crisis económica es la fuerte contracción de sectores claves, todos intensivos en el uso de mano de obra. El comercio, el turismo, la construcción y el sector financiero fueron los sectores más impactados y que sufrieron más directamente el embate de la crisis política en una primera etapa. Las razones varían, el comercio se contrajo por la incertidumbre y la reducción de los empleos. La construcción sufrió la caída de la demanda, pero el crédito se contrajo cuando salieron los depósitos del sistema financiero, y los bancos aumentaron su liquidez ante también la incertidumbre y proteger el ahorro de la gente. El turismo y los depósitos igual huyeron de la inestabilidad en el país. Sin solución política y con incertidumbre, y si además ahora incluimos el potencial de más sanciones internacionales, estos sectores no se recuperan.

En una segunda etapa y en el 2019 en particular, la contracción económica se acentúa y se generaliza aún más por la misma política económica del Gobierno que en un afán de seguir comprando tiempo, implementa medidas fiscales draconianas, aumenta las cotizaciones del seguro social, incrementa costos de energía, agua, y de los precios de los alimentos. Esto ha reducido aún más el poder de compra de los consumidores y la recuperación económica.

Estas políticas en parte se explican por otro lado, para financiar al Gobierno, pero también para proteger las reservas internacionales y el régimen cambiario y que no se produzca una devaluación abrupta. Esto nos dice que este régimen a pesar de todo, puede que haya aprendido la lección de los ochenta, y esta vez no está dispuesto a llevar al país a solo comer gallo pinto, lo cual no deja de ser un dato importante.

Lo que es menos comprendido —por los que creen que está en manos del sector privado no dejar caer la economía, no obstante— son nuestros motores de crecimiento. En realidad, esto tiene que ver con lo que suceda con nuestro sector externo. Resulta que la inversión extranjera directa, el turismo, las exportaciones, los préstamos y donaciones, más las remesas, son vitales para financiar lo que compramos y necesitamos para producir y crecer. Todos estos indicadores, con excepción de las remesas, están contraídos y sin posibilidades de recuperarse mientras en Nicaragua no se dé una salida política a la crisis.

De allí que tenemos que estar claros, el Gobierno tiene una imposibilidad de recuperar la gobernabilidad tanto como la economía en la medida en que no se dé una negociación política y no está en manos de los agentes económicos poder controlar esto. Un régimen que dejamos convertirse en una autocracia, bajo la actual represión, solo tiene una fuente de poder para cambiar este estado de cosas por lo pronto, y es la voluntad del gobernante que ostenta ese poder. Comprender esto sirve para aclarar donde poner las responsabilidades. Nicaragua ha tomado a pesar de todo su decisión en cuanto a su determinación de cambio, pero el futuro inmediato está en manos del autócrata, y lo que ocurra en la economía es sobre todo su responsabilidad.

El autor es Doctor en Economía.

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