Funides cree que el régimen de Ortega está haciendo muy poco para proteger el empleo y contener el aumento de la pobreza

En el 2020, luego de una contracción de la economía de 1.1 por ciento, Funides asegura que los avances en la reducción del desempleo y la pobreza de los últimos años se habrán esfumado

Feria de empleo organizada por Amcham Nicaragua ,donde diferentes empresas participaron para entrevistar a cientos de Nicaragüenses. LA PRENSA/Wilmer López

La crisis económica que se originó de una inestabilidad política en abril de 2018, ha dejado a miles de nicaragüenses sin empleo. LAPRENSA/ARCHIVO

Las medidas económicas que el régimen de Daniel Ortega está adoptando para contener los efectos de la recesión no están protegiendo el empleo y los ingresos de los más vulnerables de la población, advirtió este martes la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), al presentar sus proyecciones para 2020, donde los números en el campo del bienestar social son desalentadores.

En el 2020, luego de una contracción de la economía de 1.1 por ciento, Funides asegura que los avances en la reducción del desempleo y la pobreza de los últimos años se habrán esfumado.

“Las medidas (gubernamentales) se han concentrado en mantener la estabilidad macroeconómica en el corto plazo. Nosotros desde nuestra visión no vemos que se hayan ejecutado medidas enfocadas a incentivar la demanda y el empleo. Básicamente son medidas que buscan mantener la estabilidad fiscal”, explicó uno de los técnicos de Funides.

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Como consecuencia de los retrocesos, más de dos millones de nicaragüenses al término de 2020 estarán sobreviviendo con menos de 1.76 dólares (unos sesenta córdobas) al día, que es la línea de pobreza utilizada por Funides para realizar sus cálculos.

A criterio de técnicos del centro de pensamiento, el poco esfuerzo que ha hecho el Ejecutivo para contener la caída del consumo de los hogares, el aumento del desempleo y el deterioro del poder adquisitivo provocarán que la tasa de pobreza se sitúe en 31.9 por ciento al finalizar el próximo año, un nivel no visto después de 2014.

Desde hace cinco años, cuando la pobreza golpeaba a casi tres nicaragüenses por cada diez, este flagelo había retrocedido significativamente hasta 2017, cuando la tasa se ubicó en 20.1 por ciento, lo que refleja el impacto de la crisis política en el bienestar de los nicaragüenses.

Más desempleo

¿Qué hay detrás de este aumento escandaloso de la miseria en Nicaragua? De entrada, un galopante desempleo y caída del PIB per cápita.

Antes del estallido de la crisis, en el 2017, según Funides, 121,000 nicaragüenses que estaban buscando empleo no lo encontraban, pero esta masa se habrá ensanchado a 237 mil al finalizar 2020.

Es decir que en 33 meses de crisis económica y política (abril 2018-diciembre 2020) unos 116 mil nicaragüenses habrán quedado sin trabajo y tampoco habrán podido recuperarlo en un contexto de caída de varias actividades económicas y menor inversión privada.

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Solo este año se espera que 49 mil nicaragüenses caigan en el desempleo y el próximo año otros diez mil.

“No hay medidas dirigidas a incentivar la demanda y el empleo, todo es estabilidad macroeconómica a costa prácticamente de continuar la recesión”, indicó uno de los técnicos de Funides.

Entre esas medidas que el régimen ha aplicado para hacerle frente al impacto del torbellino económico se destaca la reforma tributaria, que se implementó este año para cerrar su hueco financiero provocado por la caída de la recaudación como consecuencia de la contracción económica. También el ajuste a la seguridad social, que buscaba reducir un déficit financiero inicial mayor a los 8,000 millones de córdobas en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

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Ambas reformas aplicadas en un contexto de mayor recesión económica han estabilizado las finanzas públicas, pese a los estragos que estos ajustes han tenido en las empresas, que para sortear el aumento de costo han aplicado recorte de planilla.

Las medidas estatales también han estado enfocadas a proteger la estabilidad financiera bancaria y las reservas internacionales.

El mismo dictador Daniel Ortega el pasado viernes minimizó el cierre de negocios y como respuesta a la alerta que el sector privado ha lanzado públicamente, les dijo que si las empresas no pueden con su carga impositiva entonces que se declaren en quiebra.

“Y si dicen que no pueden (pagar impuestos), entonces pues que cierren, que se declaren en quiebra, ya vendrán otros empresarios, porque eso dice el capitalismo, ya vendrán otros a hacer lo que hacía la empresa que quebró”, afirmó el dictador, quien obvió que la inversión extranjera está en retroceso y la privada nacional está semiparalizada.

 

Cae el PIB per cápita

Todas esas políticas económicas le pasarán factura también al PIB per cápita, que el próximo año caerá a 1,829 dólares, muy por debajo de los 2,165 dólares antes del estallido de la crisis.

“Tres años consecutivos donde el PIB per cápita de los nicaragüenses ha caído, eso significa, dentro de otras implicaciones, un incremento de la pobreza, reducción adquisitiva de las personas y está relacionado mucho con el comportamiento de la tasa de desempleo”, indicó uno de los especialistas de Funides.

“En los indicadores de pobreza y PIB per cápita ya tenemos retrocesos de más de un quinquenio proyectado para 2020, de extenderse la recesión”, enfatizó.

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Funides señala que para que Nicaragua retorne a los indicadores de 2017 se requerirán varios años, quizás más de un quinquenio, tomando en cuenta que luego de una crisis económica las tasas de crecimiento suelen ser lentas.

“Es decir, volver a los niveles de bienestar de antes de la crisis será un trabajo arduo”, señaló.

Además reiteró que: «La confianza de los consumidores, empresarios e inversionistas, así como la seguridad ciudadana y la cohesión social, sólo podrá restablecerse con acuerdos políticos que aseguren el restablecimiento de las libertades y el impulso de reformas para el fortalecimiento
de la democracia, que marquen un cambio en el rumbo de Nicaragua».

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