«Sentí el peligro real de la muerte”. El relato de la abogada Leyla Prado, desde el exilio

La abogada que llevó al menos 60 casos de presos políticos se fue de Nicaragua el pasado septiembre tras el asedio y amenazas de civiles armados que la llamaban "golpista"

abogada Leyla Prado

La abogada Leyla Prado al momento de ingresar y a interponer el escrito. LA PRENSA/ Jader Flores

Todavía resuenan en sus oídos las desgarradoras confesiones de violación y tortura que contaron sus representados (presos políticos) en el banquillo de los acusados, durante los juicios políticos promovidos por el régimen de Daniel Ortega durante el 2018. A la abogada Leyla Prado se le hacía un nudo en la garganta y luchaba por no llorar, mientras observaba a un juez y a una fiscal inmutables ante el dolor ajeno.

“Después de los juicios muchas veces lloré en el silencio de mi cuarto, al ver tanta humillación, mentiras, torturas y violaciones que recibieron aquellas personas a quienes defendí”, comenta la abogada que ahora está en el exilio, desde septiembre de 2019, ante amenazas de muerte de parte de paramilitares.

Prado fue Fiscal Auxiliar y por su experiencia fue contratada el 16 de Mayo de 2018 para defender a presos políticos a través de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), en la que culminó sus labores el 13 de septiembre de 2019.

“Sabía que era un trabajo diferente, que tenia que tener valor, pero estaba enterada que trabajaría con las víctimas de la represión orteguista. Y en mi perfil laboral como ex fiscal tenia conocimiento y preparación para atender a este segmento de ciudadanos. El asedio y amenazas para ellos y sus familiares nos alcanzó a nosotros los defensores de derechos humanos”, relata Prado.

La abogada recuerda que la última gestión que realizó como abogada y defensora de derechos humanos fue el 11 de septiembre de este año, ante la Fiscalía en el caso de Eddy Montes, preso político asesinado dentro del Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro el 16 de mayo de 2019. “Interpuse el tercer escrito demandando la investigación de este caso. Ya había decidido irme del país”, puntualizó.

Días antes a la presentación del escrito, Prado fue a tomar entrevistas a excarcelados políticos que vieron el asesinato de Montes. “El 4 y 5 de septiembre hice dos viajes a Matagalpa y Jinotega para entrevistar y fuimos perseguidos y asediados por paramilitares”, dijo la defensora de derechos humanos.

Asedio de turbas

La decisión de exiliarse la tomó el 8 de septiembre, durante una noche larga de asedio de parte de civiles armados que llegaron al frente de su casa en Praderas del Doral. Llegaron en al menos 10 motos y le gritaron «plomo a terroristas, golpistas, abogada de los tranqueros», además de otros insultos obscenos, mientras aceleraban los motores de la motos, relató Prado.

“Mi esposo me dijo que llamáramos a la Policía. Marqué al 118, le dije a la oficial que me atendió que tenía una emergencia, les dije que había un grupo de hombres violentos y amenazantes frente a mi casa y luego que le di mis datos me dijo que iban a mandar a una patrulla, que jamás llegó”, relató la perjudicada.

Durante el asedio cortaron la energía eléctrica por 40 minutos y le marcaron la casa con la palabra “Plomo” que significa muerte y los delincuentes nunca se quitaron los cascos.

“Mi familia y esposo pensaron que era tiempo de salir. Ya me lo habían pedido antes, pero pensé que de habladurías no iban a pasar. Mi decisión cambió drásticamente ese 8 de septiembre. Ahí sentí el peligro real de la muerte”, dijo Prado, quien también lamentó que sus hijos de 12 y 13 años perdieron el año escolar.

Casa de la abogada Leyla Prado fue marcada por turbas de civil que llegaron a gritarle golpista, abogada de tranqueros, la noche del 8 de septiembre de 2019. LA PRENSA/ CORTESÍA

Futuro incierto en Estados Unidos

Ahora se encuentra en Estados Unidos, con sus hijos, dos menores de edad y su esposo. Todos los gastos corren por su cuenta y tiene permiso de permanecer en ese país hasta abril de 2020.

“Es duro. Estoy sin trabajo. Nadie apoya a los exiliados ni en orientación, ni servicio médico. Y aquí la salud es carísima. Tengo incertidumbre. Pues aquí la cuestión migratoria no es muy benévola. Cada día recrudecen más las medidas en contra de los migrantes”, dijo la abogada que defendió a más de 60 presos políticos.

La abogada Prado goza de medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta abogada representó a su colega María Oviedo, quien fue procesada, condenada y suspendida su licencia de abogada por la CSJ. Durante esta defensa, Prado fue enviada a Medicina Legal por la juez, para verificar si estaba enferma de los riñones, ya que ella había presentado una justificación de incomparecencia por enfermedad.

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La abogada de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, Leyla Prado, se presentó al Instituto de Medicina Legal por orden de la juez orteguista Nalía Úbeda para constatar si está enferma. LA PRENSA/Jader Flores

Los dos casos que más impactaron a Leyla Prado

De los 60 presos políticos que representó, la abogada Leyla Prado recuerda dos casos como si fuera hoy. Uno de Jinotepe donde eran 12 los procesados y uno de ellos relató en el juicio, durante la última palabra, como los paramilitares lo violaron con una AK cuando lo capturaron. “Le metieron la punta del fusil AK y le rasgaron sus intestinos, dijo que pasó tres días sangrando y sin atención médica. El juez Melvin Vargas no se inmutó para nada”, recuerda Prado.

El otro caso que le impactó fue el asesinato de Eddy Montes, porque ya era mayor, estaba apoyando una causa social muy consciente que ya no le iba a servir a él, pero sí para los que venían creciendo y terminó asesinado dentro del penal. “Esa muerte trágica a pocos días de su juicio y a menos de un mes que excarcelaran a todos los presos políticos. Ese 11 de junio lo hubieran sacado vivo, pero fueron ingratos», dijo la abogada.

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