Francisca Ramírez: «Es una dictadura debilitada que vive solo de amenazas»

Luego de pasar varios meses “viendo los toros de largo” Francisca Ramírez asegura que la dictadura está cada día más débil y que es momento de armar una gran coalición nacional.

Francisca Ramírez, Nicaragua, campesinos

“Negociar con políticos corruptos es irrespetar la lucha”, asegura en esta entrevista la líder campesina, Francisca Ramírez. LA PRENSA/Archivo

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Salió al exilio en septiembre de 2018. Doña Chica tenía varios meses sin dar declaraciones por decisión personal. Se ha metido a tiempo completo a trabajar con los miles de nicaragüenses que están exiliados en Costa Rica. Dice que ha visto a campesinos pasar hambre, frío y la más absoluta soledad en aquel país vecino.

En esta entrevista a la Revista DOMINGO cuenta cómo está sobreviviendo fuera de su tierra. Asegura que sigue de cerca lo que se vive en Nicaragua y está pendiente de las decisiones que se toman desde el poder y desde la oposición. Luego de pasar varios meses “viendo los toros de largo”, Francisca Ramírez asegura que la dictadura está cada día más débil y que es momento de armar una gran coalición para ir a elecciones, pero no bajo las reglas impuestas por la dictadura.

¿Cómo ha vivido el exilio?

Yo creo que no puedo decir que bien. Es una historia triste la que nos ha tocado vivir a los nicaragüenses, salir de nuestra patria para salvaguardar la vida. Es decepcionante por un lado y sabemos que estamos pagando un precio por la libertad de Nicaragua, pero sabemos que vamos a regresar a nuestra patria y que el pueblo decidió luchar en las calles para ver una Nicaragua libre sin un dictador. Los sueños del pueblo son alcanzar un día donde exista respeto a los derechos humanos y que no nos encontremos con una policía que la han convertido en criminal. Tampoco un Ejército que supuestamente era del pueblo y le ha dado la espalda al pueblo. Queremos una Nicaragua diferente.

¿Qué sabe de los campesinos que siguen en sus territorios?

Es preocupante en la actualidad porque han hecho un silencio total de lo que está pasando en el campo. En tierra adentro el terror es fuerte. Los campesinos no están durmiendo en sus casas, a muchos campesinos les ha tocado salir a esconderse a las montañas. Son momentos tristes porque desafortunadamente los dictadores convierte en criminales a la gente de su propia comunidad. Muchas personas se prestan a dar información de sus vecinos. Sabemos que muchos CPC se han encargado de hacerle daño a la propia comunidad y son gente que han regado quién ha luchado en las calles, o protestado en su momento pero también algunos no han querido dejar sus tierras e irse al exilio. La gente preferiría sufrir en su propia patria, pero otros han decidido huir y esperamos que pronto vamos a salir de esto. Sabemos que Ortega está débil.

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¿Qué papel cree que vayan a jugar los partidos políticos en la actualidad?

Tristemente los políticos tradicionales se han robado el show. Se han robado la lucha del pueblo. Esto nos está haciendo mucho daño porque los mismos intereses de poder no dejan que se unan porque son personas que toda la vida han vivido del pueblo y siguen haciéndole daño al pueblo. Que dejen que el pueblo se organice. Nicaragua decidió el 18 de abril vivir sin dictadura. Hay muchas personas con valores, como los estudiantes que salieron a las calles y los periodistas que salieron a hacer su trabajo, los campesinos que ya venían luchando desde 2013. Hay muchas personas con valores que no andan con ningún interés de poder ni de tener un cargo.

La Alianza ya comenzó a hablar con los partidos políticos para formar una coalición.

Personas que dormían en hoteles, que no estaban en las calles ahora se han perfilado como los salvadores de Nicaragua, como los que están tomando decisión por el pueblo, pero el pueblo va a tomar sus decisiones en su momento. Todos esos políticos tradicionales que se han prestado al juego y que han venido negociando con Ortega desde antes por el dinero y que no le importaban los derechos humanos de campesinos e indígenas, en su momento también van a tener que responder por todo el daño que han hecho. Vamos por el mismo camino, Ortega no está fuerte, Ortega está débil y quienes le dan fuerza son esos políticos tradicionales. Ellos son parte del daño, que hagan conciencia. No nos rendiremos hasta que miremos una Nicaragua libre. Vemos lo mismo: que quieren negociar la sangre del pueblo. Cualquier negociación con políticos corruptos que le están haciendo daño al pueblo es irrespetar la lucha del pueblo. Negociar con políticos corruptos es irrespetar la lucha del pueblo. No hay ni perdón ni olvido por todas las personas que han ofrendado su vida en la lucha. Tampoco olvidarnos de los presos políticos que todavía siguen en las cárceles.

Háblenos de su trabajo con los exiliados.

En las condiciones que estamos puedo decir que el exilio es lo más duro que hemos vivido. Pero el deseo de ver una patria libre nos obliga a hacer un esfuerzo más. Hemos hecho una iniciativa para los campesinos que son los más vulnerables y que no pueden desempeñar otra función que no sea la de trabajar la tierra. Hemos creado varios grupos para organizarnos para autosostenernos y hemos comenzado a sembrar en territorio costarricense con solidaridad de algunos ticos que nos han prestado sus tierras para trabajar y eso es pensando en sostenernos y organizarnos, pero también pensando en lo que puede pasar si Ortega sigue haciendo daño. Hasta puede ser que Nicaragua llegue a una crisis alimentaria o se vaya antes. Conocemos a Ortega y sabemos que en los 80 hasta que miró destruida a Nicaragua aceptó unas elecciones. En base a eso hemos decidido sostenernos y pensar en otras alternativas. No ha sido fácil, pero vamos para delante e instamos al pueblo de Nicaragua a que luchemos y es cierto que estamos en el exilio pero que no nos olvidamos y que pronto vamos a retornar a Nicaragua. También hay que aclarar que en Nicaragua la lucha no es por derecha o izquierda y hoy vemos una gran división. El pueblo salió pensando en sus derechos y no en ideología.

"Es una dictadura debilitada y que solo vive de amenazas. Están desesperados y saben que cada día pierden a su misma gente"
«Es una dictadura debilitada y que solo vive de amenazas. Están desesperados y saben que cada día pierden a su misma gente»

En los últimos días el régimen ha intensificado sus amenazas de muerte. Entre ellos el hijo de los Ortega-Murillo, Juan Carlos; el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras y grupos de paramilitares.

Es que ellos toda la vida han gobernado bajo violencia. El ejemplo fue la guerra de los 80 donde hubo más de 50 mil muertos. Ortega, sus hijos, Gustavo Porras y sus allegados que son parte de los crímenes que han cometido amenazan porque están claros que ellos solo pueden gobernar bajo violencia y están instando al pueblo a esa violencia, pero no vamos a caer en esa violencia. Gracias a eso ahora tenemos una gran ventaja internacional porque hemos demostrado que nosotros no somos violentos y que estamos exigiendo libertad y justicia. Todo lo que venga de Daniel Ortega y de Rosario Murillo son mensajes de odio y ellos nunca han tenido amor ni para su propia familia y no tienen amor para los nicaragüenses. Esos ciudadanos que andan tras ellos se van a convencer de que alguien que ama a su patria no le va a hacer tanto daño como está haciendo Ortega.

La hemos visto denunciando la situación de Nicaragua en varios foros internacional, ¿han logrado el impacto que esperaban?

Hemos hecho una incidencia que muchos otros nicaragüenses también han realizado como defensores de derechos humanos. Ha sido muy importante y nos hemos reunido con ministros de Relaciones Exteriores de varios países, es algo muy diferente ir a informar de esta lucha pacífica y del dolor y el sufrimiento de los nicaragüenses. Ha sido muy importante porque hemos visto a Moncada diciendo mentiras en la OEA. Hemos denunciado a nivel internacional todos los asesinatos y hemos demandado una verdadera comisión de la verdad en Nicaragua. En general esto nos ha llenado de esperanza, denunciar a nivel internacional, encontrarnos con tantas personas e ir a tocar puertas para denunciar al dictador. No pueden seguir financiando a un gobierno que viola los derechos humanos. Todas estas giras son importantes.

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¿Ve posible unas elecciones en Nicaragua a corto plazo?

Para que existan las condiciones para poder ir a unas elecciones el primer punto es desarmar a los paramilitares, el segundo que los jefes de Policía que fueron parte de la violencia y crímenes deben ser llevados ante la justicia, el tercer punto que permitan la libertad de expresión y que podamos manifestarnos y luego un cambio total en el Consejo Supremo Electoral y que se permita la observación electoral para poder ir a elecciones. Si alguien permite que vayamos a elecciones bajo otras condiciones lo único que estaríamos haciendo es hacerle el juego a Ortega. Él (Ortega) con paramilitares, policías y el Ejército asesinando campesinos en las montañas y por otro lado el pueblo no podemos ir así a elecciones. Solo alguien que es parte de Ortega permitiría ir a elecciones bajo las condiciones de Ortega.

¿Usted aspira a una candidatura en esa coalición?

Es necesaria una coalición que escuche al pueblo y a las madres de los asesinados. Esa coalición debe de escuchar la demanda de la gente que quiere un cambio en Nicaragua, si eso es así, ahí vamos a estar nosotros. No tengo interés de tener ningún cargo. Ni presidente, ni vicepresidente, diputada o concejal que tenga que vivir del pueblo. Pero sí estoy dispuesta como desde 2013 que comenzamos a luchar por los campesinos y porque no nos robaran nuestras tierras. Yo bajo una coalición con las demandas del pueblo ahí voy a estar, sin aspiraciones al poder, solo queriendo una democracia verdadera.

¿Qué opina del diálogo y la negociación de la Alianza con Daniel Ortega?

Fue un error. Hay que estar claros que con los dictadores no se puede dialogar. Pero tal vez quienes permitieron ese diálogo lo hicieron con buenas intenciones, pero Daniel Ortega ya tenía sus marañas, pero fue un error. Esperamos que ese error se recompense tratando de hacer bien las cosas. El ejemplo de Bolivia es claro, no aceptaron diálogo y se fue el dictador que tenían. También es un ejemplo para el Ejército y la Policía que en Bolivia se abrazó con el pueblo y no atacarlo. Si no fuera por ese diálogo no estaríamos sufriendo en el exilio y viviendo esta emergencia humanitaria. Ortega sabía que estaba perdido y llamó al diálogo por eso.

Pasado más de un año desde abril de 2018, ¿cómo se mira desde el exilio a la dictadura?

Se han debilitado mucho. Perdieron toda la credibilidad después de ser un país que decían el más seguro, demostraron todo lo contrario. Es una dictadura debilitada y que solo vive de amenazas. Están desesperados y saben que cada día pierden a su misma gente y hoy hay muchos que dicen lo contrario “me engañé, pensé que Ortega era el presidente de los pobres”. Ellos están claros que se van. Por mucho que quieran decir en sus medios en la realidad la gente sabe que no es nadie más el que ha cometido los crímenes. La lucha pacífica y cívica no ha hecho asesinatos y decidió salir a las calles sin armas y sin matar a nadie. Lo mejor que se ha hecho es no entrar a una lucha violenta. Sabemos que hay policías con valores y gente del Ejército con valores y en su momento van a decidir dejar las armas botadas y no seguir matando al pueblo. Hoy no hay libertad de prensa y muchos periodistas están en el exilio. Los Ortega-Murillo saben que están acabados. La dictadura va a terminar como una de las vergüenzas más grandes de la historia de Nicaragua. Es una vergüenza esa pareja y así va quedar en la historia. Nosotros necesitamos justicia y esperamos a que esas personas que vayan a estar en esa coalición sean personas con los pantalones bien amarrados para no tomar decisiones que vayan en contra del pueblo.

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¿El Movimiento Campesino se ha unido a otros movimientos?

Somos Movimiento Campesino y no formamos parte de otra agrupación. Nos estamos organizando y estamos buscando como ser autosostenible. Estamos buscando estrategias para seguir luchando por la patria y en su momento vamos a comunicar esas estrategias. Estamos organizados como Movimiento Campesino y vamos a luchar por la autonomía de este movimiento social. No queremos que existan intervenciones y jamás vamos a ser un partido político. Solo queremos que se respeten los derechos humanos y esa es nuestra lucha. Somos un movimiento social que lucha por los derechos de los campesinos.

¿Qué les diría a los jóvenes que hasta la fecha se atreven a salir a las calles a protestar?

Son personas muy valiosas esos muchachos que siguen saliendo a las calles. No tenemos con qué pagarles eso. Yo quiero decirles que no se expongan y que se organicen. La patria los quiere vivos. Nosotros ya tenemos casi ganada esta pelea, Ortega está perdido y sabe que no tiene más espacio en el poder. Pero quiero decirles que muchas gracias y que se organicen clandestinamente y que en su momento Nicaragua va a salir de nuevo a las calles. Van a salir más voces que no han perdido la credibilidad. Vamos a salir coordinados y organizados. Nos amenazan, pero saben que un pueblo cuando sale no hay nada que lo detenga. Los abrazamos y que desde sus espacios hagan la lucha.

¿Qué le diría a Daniel Ortega y Rosario Murillo?

Basta de daño a los nicaragüenses. Es momento de que ellos reconozcan antes de seguir haciendo daño y tomen la decisión de salir del poder conscientemente y no por la fuerza. Cada día se debilitan más y cada día fracasan. Se van a ir y saben que han cometido errores y todavía pueden medio reconocerlo y sin hacer daño al pueblo.


Plano personal

Nació el 10 de octubre de 1976 a las 10:00 de la mañana en la colonia La Fonseca, en Nueva Guinea.

En plena guerra de los ochenta sus padres se separaron, lo que la obligó teniendo apenas ocho años a criar a sus cinco hermanos menores.

Con mucho esfuerzo logró comprar una finca a la que le puso El Milagro, donde hasta septiembre de 2018 se dedicaba a sembrar yuca, quiquisque, maíz y frijoles.

Está casada con el campesino Migdonio López con quien tuvo cuatro hijos.

Desde 2013 ha ganado un gran protagonismo en la lucha campesina.

Su platillo preferido es el “arroz bien voladito” con frijoles recién hechos, tortilla palmeada en casa, cuajada y crema de su propia finca, y bastante chile.

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