La comerciante del mercado Oriental que mantiene un equipo de futbol de Liga Primera

Por su contribución a la juventud de Chinandega a través del futbol desde 2003, la Alcaldía la nombró hija dilecta en septiembre de 2019

Sentada sobre un silla plástica, detrás de una mesita de madera, se puede encontrar todos los días a doña Hortencia Morán en el mercado Oriental de Managua. El fin de semana no lo mira ahí porque el sábado o domingo viaja a Chinandega u otro departamento acompañando a los integrantes del Chinandega FC, un equipo de tradición en el futbol nicaragüense —ahora milita en Liga Primera— que ha logrado mantener viva su historia gracias al dinero generado por el negocio de ella en este centro de compras.

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Llegó por casualidad al futbol. En 2003 unos muchachos le pidieron patrocionar un equipo en la Liga Municipal de Chinandega y dos años después la invitaron a formar parte del Chinandega FC cuando estaba peligrando desaparecer bajando a Tercera División. Desde entonces se encargó del plantel, hasta en los peores momentos, cuando descendió dos veces a Segunda División, la última ocasión en 2013-14. “A mí no me gustaba el futbol, entré por apoyar a los muchachos chinandeganos y después en esa liga le agarré amor”, cuenta doña Hortencia.

Por el apoyo incondicional al futbol y los jóvenes, la Alcaldía de Chinandega la nombró hija dilecta en septiembre de 2019. “Para mí es una muestra de aprecio por todo lo que he dado junto a mis hijos (Reyna Espinoza, Wilmer Espinoza, Jairo Espinoza, Henry Espinoza, Daniel Rodríguez, Lester Espinoza y Edwin Espinoza) estos años con el equipo ayudando a muchos jóvenes a tener una recreación sana jugando futbol”, asegura doña Hortencia, quien se caracteriza por su humildad y fuera del protagonismo mediático que genera el futbol como dirigente de un equipo.

Así mantiene al equipo

Doña Hortencia es comerciante desde su juventud. Antes viajaba a Guatemala a comprar mercadería y empezó vendiendo en Matagalpa y Estelí, dentro de la montaña, asegura. “Después vine a entregar productos a clientes de Managua y busqué un lugar en el mercado Oriental hasta que conseguí. Llevó aquí en 1982 y en esos tiempos de antes viajaba todos los días a Chinandega, con los años compré mi casa y ahora vivo aquí, solo me voy los días del partido”.

Hortencia Morán tomó las riendas del Chinandega FC en 2006. LAPRENSA/ JNM

En 2008 compró el último tramo para completar siete, en todos venden gorras y son el sustento de la familia y el Chinandega FC. “No todos son míos, son de la familia, mis hijos son dueños y también ayudan al equipo. El propio lugar mío es este en el que me encuentro. ¿Por qué no otro producto? Tengo un buen proveedor que me da gorras. Yo tengo un estilo, los otros tramos tienen otro diferente”.

¿Cuánto le ha invertido al Chinandega FC?, se le consultó a doña Hortencia. “Ya la cuenta se me perdió, pero anduviera puesta cosas de oro sin andar matándome la vida. Si el cerebro me duele. Me están cobrando 14 mil dólares para una operación que necesito y no tengo toda la plata. La gente cree que esto del futbol es negocio y no es así, solo para unos pocos”.

Siempre cumple al jugador

En el futbol nicaragüense muy pocos la conocen bien a nivel personal, como dirigente se ha caracterizado por ser responsable con los jugadores, quienes la respetan porque siempre les cumple en el pago de sus salario. “Pago poquito, lo que puedo, lo que no puedo no lo ofrezco. Pero lo que ofrezco lo cumplo porque se la capacidad de pago. Lo que yo pago son 4 o 5 mil córdobas mensuales a los jugadores consolidados, más premios por goles y partidos ganados, que en algunos casos puede llegar a convertirse a siete mil”, indica doña Hortencia, quien asegura que los últimos cuatro años la Alcaldía le da una ayuda pero no es tan grande como a otros equipos.

«No recibo patrocinio de nadie, solo de mis hijos que trabajando conmigo me apoyan y un señor de Vietnam, que trabaja conmigo dándome la mercadería. Él me ayuda sin ningún interés, no conoce el equipo, porque hacemos negocios desde hace 40 años. Él me da toda la mercadería y me apoya haciéndome descuentos en los créditos. porque siempre he fiado y pagado, gracias a Dios a nadie le debo, nunca he buscado como robarle a nadie y por eso me da producto», asegura la dueña del Chinandega FC.

Piensas dejarlo

Los últimos años ha pensando no seguir al frente del equipo, sin embargo no ha encontrado a nadie que lo asuma. «Más ahorita que la situación es dura, las ventas están malas y uno tiene que pensar mucho en cómo pagar. Pero últimamente me siento cansada, le he dicho a varias personas que si pueden agarrar el equipo, pero no pueden. Creen que este futbol es negocio y no, es una diversión que uno tiene, uno no agarra dinero, más bien te saca, lo que ganas lo regalas. Hay personas que toman el futbol como negocio y le sacan, pero el chinandega no».

¿Y por qué sigue?, se le consultó. «Pero nadie lo quiere agarrar. Cuando fuimos al repechaje tuve el intento de quedarme y vino la gente del FC Gutiérrez (Estelí) ofendiendo, diciendo que van a dejar eliminados a estos malos y tales por cuales. Entonces se pusieron hablar y les dije a los jugadores que vamos ganar para ver quienes son los malos, pero he tenido ganas de retirarme, estoy muy enferma y el arbitraje es malo, mucho nos ofende y hay gente dice que nos ayuda y no entiendo cómo».

Cansada de ofensas y maltrato

El 3 de noviembre, el Chinandega FC recibió al Diriangén. El árbitro Erick Lezama reportó que su carro fue rayado en el parqueo del estadio La Veranera. La Comisión Disciplinaria de Fenifut ordenó al equipo local pagar los daños, pero la Comisión de Apelaciones cambió esa decisión. Esta situación indignó mucho a doña Hortencia porque lo mira como un atropello más de los que ha venido sufriendo a lo largo de los años. «Lo que está pasando ahorita me tiene muy molesta porque hay que acusar cuando es verdad, uno debe decir lo que es y no lo que no es. Seré incapaz de ir a tocar a una persona ni inventar cosas que no son sobre alguien».

La dueña del Chinandega FC confirmó que está cansado de tantos señalamientos y acusaciones sobre ella. Incluso indicó que le han pedido que llegue a los campos y no hable, algo que le parece inaudito. «Llegas a un campo a divertirte un domingo, si te quitan que vos te alegres, grites, que no hablas, ¿qué haces? Estar mudo, mejor paso en el mercado que estoy de 7:00 a.m., a 5:00 p.m. todos los días sin hablar, los días de los partidos me distraigo y quieren que no diga nada si el futbol es genera muchos cosas. Así no puedo estar, eso me tiene cansada, me quita las ganas de seguir con esto».

«Todos los partidos del equipo me gustan, gane o pierda. A veces vos ves el arbitraje malo, otras son los jugadores, si son los jugadores platicas con ellos y a los árbitros tenés que decirle lo que sentís porque tampoco van hacer lo que quieren, ¿cuánto dinero le pagás por arbitraje? De local de 13 o 15 mil córdobas para que trabajen bien, si son FIFA pagás más. Uno paga para ver un buen arbitraje, ni que le regalen a uno u otro equipo. Si fallan tus jugadores, les llama la atención, si son los árbitros, ¿qué haces? Deben ser parejos», manifiesta doña Hortencia.

 

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