Sacerdote agredido en Catedral de Managua: «Haré una serie de exorcismos por estos hermanos que están siendo instrumento de Satanás»

El padre dijo que este martes y miércoles de la próxima semana realizarán ayunos para pedir por Nicaragua. "Donde esté el nicaragüense hay que orar y batallar contra esto"

El sacerdote Rodolfo López (en el centro) LA PRENSA/TOMADA DE LA PRESIDENCIA

El sacerdote Rodolfo López, quien fue agredido por las turbas orteguistas que se tomaron la Catedral de Managua este lunes 18 de noviembre, cuando un grupo de madres realizaban una huelga de hambre para demandar libertad de sus hijos, presos políticos del régimen, se refirió a los incidentes ocurridos en el templo, en una entrevista realizada este este miércoles a través del Canal Católico.

A criterio del sacerdote, los fanáticos orteguistas usan el nombre de Dios en vano, y profanan los templos para cuestiones políticas. «En los años 80 surgió un grupo de la Iglesia Popular. Era una manipulación clara de los sandinistas en su momento para ver como deshacían lo que ellos miraban en su momento como un adversario, que era la Iglesia (Católica). Este señor que vino fue el mismo de esos tiempos, les pagaban para hacer iglesias ficticias y en eso están. Yo voy hacer una serie de exorcismos por estos hermanos que están siendo instrumento de Satanás», expresó el padre, en alusión a Tomas Valdez y Rafael Valdez, quien se autodenominan dirigentes de una supuesta comunidad de católicos denominada San Pablo Apóstol y que en la práctica han funcionado como una fuerza de choque contra la Iglesia Católica.

Según López, este lunes tenía libre y se dispuso a acompañar a Sor Arelys Guzmán, -quien también fue golpeada- a hacer unas compras. Sin embargo, al salir vieron llegar a las madres al templo y se apostaron en el costado oeste de la Catedral.  «Eran 10 personas, siete mujeres, un niño, un varón», dice el padre.  Luego comenzaron a llegar las turbas orteguistas,  y se apostaban en las afueras de la Catedral», relató.

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«Yo estimo que eran unas 200 personas. Venían con pancartas, los estaban poniendo en filas y los dirigentes los guiaban y otros parecían paramilitares», señaló López, quien inmediatamente inició a rezar el Rosario.

Seguidamente, asegura el padre López, algunos fanáticos se comenzaron a salir del templo. «Claramente miramos que su intención no era rezar, venían con otros propósitos». Los fanáticos de la dictadura llegaron con una actitud confrontativa. Por eso se procedió a trasladar hacia la sacristía a las madres, en compañía de un médico que las atendía. Sin embargo, las turbas se pusieron más agresivas, y  los sacerdotes movieron a las madres hacia otra capilla más pequeña.

«Esta queda ubicada cerca de los baños del templo. Por ese lado yo realizo los exorcismos. El lugar era muy pequeñito, pero vimos que ellos (fanáticos) nos rodearon. Los paramilitares ya venían en motos, nos habían rodeado toda la Catedral y se estaba poniendo muy peligroso. Yo estaba viendo que no se acercaran a esa área», dijo el padre.

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El padre agregó que las turbas les restringieron que estuvieran en el presbiterio y en la sacristía. Luego procedieron a romper los baños y otros candados. El padre intercedió y fue cuando un paramilitar le dio un puñetazo en la mandíbula. «Ellos comenzaron hacer la agitación. Nosotros seguimos orando, pero se pusieron más agresivos y comenzaron a grabar. Todo lo que apareció en el Internet y en los medios fue grabado irónicamente por ellos mismos», dijo.

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López quien permaneció todo el tiempo dentro de la Catedral, dijo que observó a tres tipos de personas: los dirigentes que andaban con los teléfonos dando órdenes, los paramilitares y la gente aledaña a la Catedral.

«Me parece que se les salió de las manos… cuando ellos comenzaron a empujarme, a gritarme, a decirme obscenidades, insultos a los sacerdotes y a la iglesia, y cuando me comenzaron a empujar, sinceramente yo también, yo empujaba, yo buscaba como salir, y por una banca no sé si me resbalé. Como me estaban empujando, pero cuando ya me caí me comenzaron a dar duro en la cabeza, en el pecho, ando un poco adolorido y yo sentí que la cosa se iba a poner peor, pero me encomendé a Dios, pero hasta ellos estaban preocupados. Los mismos dirigentes parece que no tenían esas órdenes. Ellos mismos me comenzaron a halar, ahí mismo confirmé que fueron orientaciones desde arriba y ellos no pudieron controlar a su gente… yo logré escapar», dijo el padre.

En sus declaraciones, el padre señala que hizo dos intentos para salir del templo junto a las madres: Uno fue a la 1:30 y después a las 3:00 de la madrugada. Los turberos no se lo permitieron. «Un paramilitar me amenazó. Me habló pesado y miré que tenía una especie de arma», dijo. Luego a las  5:00 de la mañana de este martes logró salir de la iglesia y bañarse.

Cuando regresó dice les dieron de comer a las personas que se encontraban adentro del templo y esperaron las negociaciones. «Ellos mismos estaban buscando como irse, me parece que la vicepresidencia y la nunciatura negociaron», dijo.

Fue hasta la tarde de este martes que lo sacerdotes recibieron comunicación de que las turbas orteguistas iban a entregar la Catedral. «Se pusieron a limpiar, claramente era una estrategia de ellos. Pero hicieron mucho daño: sacrilegio contra el templo, dañaron los candados, el campanario, se robaron las cosas que trajeron las mismas madres. Rompieron puertas», señaló el padre.

El padre dijo que este martes y miércoles de la próxima semana realizarán ayunos para pedir por Nicaragua. «Donde esté el nicaragüense, hay que orar y batallar contra esto», dijo.

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