«Me sentí triste porque mataron gente». El trauma que aún viven los niños nicaragüenses por la represión de la dictadura

Para Codeni, la dictadura de Nicaragua a través del Mined "no resguardó la seguridad física y emocional de niñas, niños y adolescentes", durante la etapa más represiva de la crisis sociopolítica.

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La represión del régimen orteguista ha dejado unos 29 niños y adolescentes asesinados. LA PRENSA/Jader Flores/Archivo

Luego de 19 meses de que estallara las protestas sociales en contra de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el trauma en niños, niñas y adolescentes sigue estando latente, manifestándose en sentimientos de tristeza y temor, señala el informe Percepciones del Derecho a la Educación en el contexto de Crisis Sociopolítica, presentado por la Federación Coordinadora Nicaragüense de Organizaciones No Gubernamentales que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni).

El estudio se realizó a inicios de este año y participaron niños, niñas, adolescentes, padres de familia y docente de los municipios de Managua, Carazo, Matagalpa y León, lugares donde fueron altamente afectados por la crisis, y en donde se concentró la “Operación Limpieza”, ejecutado por el régimen orteguista, que dejó más de 300 personas asesinadas.

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“Las expresiones de la niñez participante de los talleres respecto a sus sentimientos sobre la situación vivida el pasado año está marcada por la tristeza y el temor, estando siempre presente una de ellas o ambas. Evidencian un sentimiento, de que además de afectarle a ellos personalmente, también percibían temor por su familia y por su comunidad”, manifiesta el informe.

El organismo contabiliza a 29 menores de 18 años que perdieron la vida en el contexto de las protestas de 2018. El último fue Matt Romero, quien fue asesinado de un disparo en el pecho el 23 de septiembre cuando participó en una marcha azul y blanco.

Durante la investigación, los especialistas de Codeni preguntaron a niños y niñas entre los 8 y 12 años de edad cómo se sintieron en la escuela el año pasado. Algunas de las respuestas recopiladas por el informe cita: “Cuando pasó todo eso, me sentí con miedo”, “Me sentí triste porque mataron gente”, “Me sentí con miedo porque a mi mamá la amenazaron de muerte”, “Me sentí con miedo, no podía salir ni a la escuela porque nos podían hacer algo a nosotros”, comparte el organismo.

Esos sentimientos de temor llevaron al niño y niña a sufrir pesadillas de guerra, cárcel y muerte.

En cuanto al grupo de adolescentes de entre los 12 y 17 años, estos manifestaron que sufrieron alteraciones emocionales por la inseguridad en las calles como en los colegios. Los menores experimentaron miedo, nerviosismo, inseguridad y poca concentración en el aula de clase. Estas alteraciones aún se mantienen, señaló Jorge Mendoza, de Codeni.

«Estos traumas se van a seguir presentándose sin que haya una adecuada intervención psicosocial de parte de las distintas autoridades de educación. El actual contexto, lo que hace es revivir los traumas que tienen los niños, ya hay una sensación de temor de que se puede descomponer  (la situación)», declaró Mendoza.

Sus miedos

Codeni conversó con los menores de edad quienes retrataron lo vivido durante los primeros meses de represión. Los menores de edad coincidieron en identificar tranques, personas detenidas por la policía y encapuchados, robo, saqueos, personas muertas y asedio policial, entre otras.

“Por mi casa había tranques. Lo que hacían a veces era tirar botellas de vidrios, estaban con morteros, quemaban llantas y se agarraban a pedradas con la policía cuando les disparaban”, fue uno de los relatos de los niños.

“Lo narrado por la niñez participante del taller, claramente refleja conciencia de que lo vivido no era normal, que era peligroso, que los episodios percibido por sus sentidos marcaron su conciencia de la realidad circundante”, detalla Codeni.

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Daño llega a las escuelas

Y aunque el Ministerio de Educación (Mined) destacó el año pasado que hubo una «asistencia normal de estudiante» y que los centros educativos funcionaron con «normalidad», Codeni señala en su informe que no solo hubo abandono escolar, sino que también un cambio de conducta en los estudiantes, que llevó a los adolescentes a ser más violentos.

Para Codeni, la dictadura de Nicaragua a través del Mined «no resguardó la seguridad física y emocional de niñas, niños y adolescentes».

«Esta crisis afecta a la niñez en todas las dimensiones de la vida. No pueden estudiar con tranquilidad, no pueden jugar con tranquilidad, empiezan a tener trastorno del sueño, trastorno alimenticio», dijo Mendoza, quien rechazó la «normalidad» que pregona el régimen, que señala que para este año hubo una retención escolar del 95 por ciento.

Mendoza consideró que toda persona, principalmente los niños, deberían someterse a un «proceso de restitución, de manejo de duelo, de manejo de traumas de los efectos psicotraumáticos» que la crisis ocasionó.

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