Zona de Strikes: Everth Cabrera de vuelta al juego y a la vida

Everth Cabrera ha probado su utilidad para los Gigantes, pero sobre todo, intenta probarse asimismo que es capaz de escapar a su pasado

Edgard Rodríguez C.

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Muy a menudo, brillantes historias deportivas son opacadas por trágicos relatos personales, sin embargo, Everth Cabrera ha puesto su mayor empeño para zafársele a esos demonios e imponerse en la batalla más importante que puede librar: el superarse a sí mismo y a sus contradicciones.

Esa es la batalla más crucial que todos enfrentamos. Ofrecer cada día la mejor versión de nosotros e impactar positivamente en el contexto en el que nos movemos. Y Cabrera lo va logrando, mientras hace también aportes valiosos para las victorias de los Gigantes de Rivas.

“En Rivas se me ha tratado con respeto”, dijo Cabrera a Iván Centeno y eso es lo más importante para un atleta que ha brillado, sufrido caídas y que intenta permanecer de pie. Ese respeto es a la vez una muestra de gratitud con un muchacho que no hace mucho nos impactó a todos con su ejemplo.

Cabrera fue encima de los prejuicios y logró vencerlos. Primero para lograr una oportunidad de ser firmado. Y después, mientras ascendía a las Ligas Mayores contra todo pronóstico. Y se sostuvo en la cima, desplegando un llamativo talento antes de ponerle dinamita a su futuro.

Pero lo importante es que está de regreso al juego y a la vida. Está dando la pelea. Tratando de sobreponerse a sus limitaciones. Una pelea que enfrentamos a diario y que por lo general es más difícil que pegarle a un lanzamiento a 90 millas o atrapar una rola en el hueco entre tercera y short.

Cabrera está en el campo de juego y ya esa es una victoria. En los Gigantes de Rivas lo han entendido, porque han puesto por encima del atleta a la persona. Pero como Everth es un jugador talentoso, también se ha convertido en una pieza clave en el engranaje de la tropa sureña.

El muchacho que hace una década nos impactó por su determinación para disipar escepticismos e ilusionar corazones, está de regreso a la vida y eso es lo que en realidad interesa, pero como es un buen atleta, también aporta a los Gigantes, quienes le abrieron la puerta en este retorno.

El chavalo que se desplazaba con electricidad en los senderos, que atrapaba lo que se movía y que ocasionalmente atacaba con contundencia, está sobre el escenario demostrando que el talento nunca se acaba del todo, pero sobre todo, que hay oportunidad para quien decide hacerse cargo de sí mismo.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR  

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