La tregua entre la Iglesia Católica y los movimientos feministas de Nicaragua, para priorizar la lucha contra la dictadura

"Este tipo de temas van a volver a surgir en una Nicaragua democrática, pero creo que van a surgir sin la antipatía o los resquemores de antes. Van a surgir en una atmósfera más fraterna, en una discusión más racional y serena, y ojalá pues podamos superar esas diferencias como hermanos", manifestó Humberto Belli, sociólogo y exministro de educación

Las protestas civiles en Nicaragua lograron el milagro de la unidad entre grupos tradicionalmente opuestos como las feministas y la Iglesia Católica. En el contexto de la represión del régimen de Daniel Ortega, las feministas se han convertido en acérrimas defensoras de algunos líderes de la Iglesia Católica, aunque ellas mismas aclaran que eso no significa que olvidaran sus irreconciliables diferencias, en la que destaca el tema del aborto, que la Iglesia condena y ellas demandan como un derecho.

Mirna Blandón, del Movimiento Feminista, manifestó que en este momento aplauden el compromiso y la coherencia de algunos líderes de la Iglesia y reconoció que su respaldo es porque tienen un objetivo en común, sacar del poder a la dictadura de Daniel Ortega.

Blandón dijo que la demanda de los derechos de las mujeres y justicia para niños y niñas violadas es algo que siguen demandando, pero en este momento se vuelve prioridad exigir el derecho a la protesta, junto a otros sectores sociales que tienen el mismo reclamo.

«La crisis de este momento nos lleva a ir buscando otras estrategias para poder coordinar y para poder plantear estas demandas en todos los espacios que nos sea posible. No estamos abandonando nuestra agenda, pero en este momento las feministas estamos siendo afectadas por la dictadura», dijo Blandón.

Protesta en catedral de Managua. LA PRENSA/ARCHIVO

La Iglesia Católica ha tenido un papel relevante desde el inició de las protestas civiles. La catedral de Managua fue centro de acopio de los víveres que se recolectaron para donar a los estudiantes que estaban atrincherados en las universidades y fue refugio de quienes huían de la represión del régimen. Además, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) fue mediadora en el primer intento de Diálogo Nacional, entre mayo y junio de 2018.

Humberto Belli ex ministro de educación. Foto/LA PRENSA/CARLOS VALLE.

El sociólogo y miembro del Opus Dei, Humberto Belli, aclaró en principio que la Iglesia Católica no es excluyente, porque «Jesucristo vino para todos» y celebró la «fraternidad» entre la Iglesia y las feministas. «Esta lucha contra Ortega, empapada de tanta sangre, ha producido una unión y una fraternidad entre personas que se consideraban en barcos distintos. Es hermoso ver que la comunidad LGTB y las feministas han tenido un acercamiento a los sacerdotes debido precisamente a que la Iglesia Católica en Nicaragua ha jugado un papel tan noble, tan heroico y tan solidario con el pueblo, abriendo los templos, arriesgando a ser golpeados y amenazados de muerte y esto ha causado un fraternidad profunda entre las personas independientemente de su ideologías», manifestó Belli.

Aún así, Belli también dijo estar claro que las diferencias entre las feministas y la Iglesia volverán a surgir en un país donde exista el derecho a la protesta.

«Hay diferencias que no se pueden conciliar, por ejemplo: no solo los católicos estamos en contra del aborto, porque consideramos que es un crimen contra el no nacido y hay otras personas que insisten en que es un derecho de la mujer disponer de su cuerpo. Pero este tipo de temas van a volver a surgir en una Nicaragua democrática, pero creo que van a surgir sin la antipatía o los resquemores de antes. Van a surgir en una atmósfera más fraterna, en una discusión más racional y serena, y ojalá pues podamos superar esas diferencias como hermanos», manifestó Belli.

El también sociólogo Cirilo Otero manifestó que los tiempos han cambiado, por eso cree que la Iglesia Católica tiene que abrirse a todas las personas. «Todos somos hijos de Dios. Todos, no hay nadie que pueda ser excluido, mucho menos por las diferencias sexuales «, dijo Otero.

En el actual contexto de represión contra las protestas civiles, los manifestantes han encontrado en los templos católicos un espacio de expresión contra la dictadura de Ortega. Las actividades religiosas, como las procesiones, son aprovechadas para marchar con la Bandera Nacional azul y blanco y gritar consignas que son consideradas subversivas por el orteguismo como: «iViva Nicaragua», demandas de cambio político o exigencia de derechos civiles o políticos.

Efectivos policiales mantienen presencia constante en templos religiosos. LAPRENSA/ Roberto Fonseca.

El apoyo de los líderes religiosos a las protestas civiles es castigado por el régimen. Incluso las misas dedicadas a los asesinados por la dictadura son asediadas por la Policía Orteguista. Pero lo peor ha sido la agresión directa a sacerdotes y obispos de parte de simpatizantes de Ortega, que actúan como enardecidas turbas que atacan sin razón.

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Recientemente Ortega puso bajo sitio por nueve días la parroquia San Miguel Arcángel de Masaya, porque un grupo de familiares de presos políticos hicieron una huelga de hambre en el templo, para exigir la liberación de sus hijos. Otro acto reciente que conmocionó al país, fue agresión grupal contra sor Arelys Guzmán y el presbítero Rodolfo López en el interior de la catedral de Managua.

Esta imagen fue del tercer día que madres de presos políticos permanecían en huelga indefinida exigiendo la inmediata libertad de sus familiares. Mientras tanto la Policía Orteguista (PO) mantiene cercada la Iglesia San Miguel de Masaya, donde se encuentran junto al padre Edwin Román. LA PRENSA/Roberto Fonseca

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