Banca de Nicaragua se «guarda» US$641 millones para créditos, aunque gane menos, por temor a crisis económica

Todo esto representa un golpe para las aspiraciones del Gobierno que espera que la banca nacional se abra más a la posibilidad de reactivar la entrega de crédito para evitar que la economía siga colapsada. 

Aunque obtengan menores ingresos en concepto de utilidades, la banca de Nicaragua ha optado por seguir alimentando su liquidez- dinero disponible para hacer frente a la demanda de los depositantes y otras obligaciones-, con los recursos que ha recuperado de sus prestatarios, lo que ocasionado que 641 millones de dólares sigan guardados en la bóveda de los bancos.

Hasta octubre de este año,  según el informe de Coyuntura de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) con base a cifras oficiales, la liquidez de los bancos representaba el 45 por ciento del total de los depósitos, apenas un punto menos comparado con el nivel alcanzado en septiembre pasado.

Ese grado de liquidez está muy por encima del 31.76 por ciento que había hasta marzo del año pasado, un mes previo al estallido de la crisis política y que ocasionó que la banca cerrara el grifo a la colocación de préstamo, el negocio por excelencia de este sector.

Tal es el abultamiento de la liquidez de los bancos, que según Funides, si a este bolsón se añade el dinero que los bancos tienen invertidos en instrumentos de corto plazo, como la compra de títulos valores, el indicador se dispara a 59 por ciento del total de las obligaciones con el público.

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Generalmente la banca recupera cartera crediticia y otras inversiones para continuar colocando y, por ende, generar ganancias, pero desde el inicio de la crisis los bancos frenaron la entrega de crédito y este año que comenzaron abrir el grifo, pero en condiciones  más estrictas, con tasas más altas.

Eso es lo que explicaría en parte por qué hasta octubre la entrega de crédito en Nicaragua por parte de la banca ha caído 20.7 por ciento, situación que se empeora si se observa que también el microcrédito que entregan las instituciones de microfinanzas se ha reducido 31.8 por ciento con respecto a los niveles antes del estallido de la crisis política, en marzo del 2018.

“El aumento de las disponibilidades sigue debiéndose a la política de manejo por parte de los bancos y del BCN. De forma acumulada, entre enero y octubre 2019, la principal política implementada por los bancos para proteger su liquidez ha sido utilizar los recursos provenientes por la recuperación de la cartera de crédito”, detalla Funides.

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El Fondo Monetario Internacional validó la política de los bancos de aumentar su liquidez para reducir riesgos y estar más fortalecidos frente a cualquier otro choque como el vivido el año pasado, con la salida masiva de depósitos.

“En 2018, un esfuerzo combinado de los bancos para fortalecer sus colchones de liquidez (atrayendo financiamiento externo y acelerando la recuperación de préstamos), y de las autoridades al colocar reportos, reducir el encaje legal a los bancos, e introducir progresivamente normas de aprovisionamiento sobre cartera, contribuyó a que el sector financiero y los prestatarios se ajustaran al nuevo entorno”, detalla el FMI.

Todo esto representa un golpe para las aspiraciones del Gobierno que espera que la banca nacional se abra más a la posibilidad de reactivar la entrega de crédito para evitar que la economía siga colapsada.

Menos utilidades

Aunque aumentar la liquidez, a costa de un frenazo en la entrega de crédito,  fue una medida prudente, lo cierto es que esto representa una pérdida para la banca, porque al restringir el crédito, las posibilidades de generar ganancias se reducen.

“La política de protección de liquidez de la banca, a expensas de la contracción del crédito, sigue teniendo implicaciones negativas en las utilidades bancarias”, advierte Funides.

Las utilidades registran una contracción promedio anual de 43.6 por ciento, sin embargo estas continúan siendo positivas. Entre enero y octubre las utilidades fueron de 71 millones de dólares, mientras que en el mismo periodo el año pasado fueron de 110 millones de dólares, 39 millones de dólares menos.

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Aumenta la morosidad

Y mientras la banca se debate entre si reactivar la entrega de crédito, que tanto urge a la economía, lo cierto es que la mora y el riesgo siguen siendo altos, inclusive muy por encima de la media centroamericana.

El índice de morosidad de la banca hasta octubre se ubica en 3.2 por ciento, cuando antes de la crisis era de 1 por ciento, lo que implica un incremento absoluto de 220 por ciento en el periodo de crisis.

Un mal que también agobia al microcrédito, cuya tasa antes de la crisis era inferior al 6 por ciento, pero hasta septiembre de este año se elevó a 11.6 por ciento.

Con respecto a la cartera en riesgo de los bancos esta pasó de 2.3 por ciento en abril del año pasado a 11.2 por ciento en octubre, situación similar en la cartera de las microfinancieras que pasó de 7.8 por ciento (abril del 2018) a 18.2 por ciento (septiembre 2019).

El Fondo al respecto reconoció que la menor actividad económica y la recuperación de préstamos ha impuesto una pesada carga sobre la calidad de los activos y las ganancias de los bancos.

Y señaló que aunque el índice de morosidad de la banca se situaba en 3.8 por ciento, «una medición más amplia de prestatarios que experimentan algún tipo de dificultades representa 18 por ciento del total de préstamos».

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