Joder al pueblo también es peligroso

La pregunta obligada es: hasta dónde llegará en su infinita maldad este gobierno y sus jinetes apocalípticos, la respuesta, aunque parece difícil, en realidad no lo es

En la Edad Media cuando un ejército no podía penetrar el castillo enemigo, lo sitiaban hasta rendir a sus ocupantes por hambre y sed. El sitio ordenado por el gobierno a la iglesia San Miguel en la ciudad de Masaya, tenía el mismo objetivo, rendir a las madres que se habían declarado en huelga de hambre y a sus acompañantes. El haber ordenado la suspensión de los servicios de agua y luz a pesar de encontrarse al día en sus pagos, evidenció el control absoluto del matrimonio Ortega Murillo sobre el Estado, soberbia y desatino que están muy lejos de terminar de pagar.

Si alguien pensaba que con el ataque a la iglesia San Miguel ya lo habíamos visto todo, el video de la tortura a la familia Reyes Alonso en la ciudad de León por parte de un comisionado de la Policía, nos reveló que la capacidad de hacer daño al pueblo por parte del régimen es casi infinita. El video de la tortura tiene escandalizado al cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua, así como a los organismos internacionales que tutelan el respeto a los derechos humanos en el mundo.

La pregunta obligada es: hasta dónde llegará en su infinita maldad este gobierno y sus jinetes apocalípticos, la respuesta, aunque parece difícil, en realidad no lo es. Llegarán hasta donde nosotros les permitamos llegar. Algo que los sicarios al servicio del gobierno deberían saber, es que joder al pueblo también es peligroso. No estoy seguro si el matrimonio del Carmen ya se habrá dado cuenta, pero está renaciendo un nuevo brote de rebeldía y al igual que el que vivimos el 19 de abril del 2018, nuestra juventud vuelve a estar al frente de esta lucha que debería ser de todos.

Pero volviendo al video que tiene estupefacto a la nación entera, pregunto: ¿cuántos nicaragüenses estamos dispuestos a aceptar dócilmente ser adoctrinados por sujetos como el tristemente célebre comisionado de León? En los años ochenta fue, “el que no brinque es contra” y otras sandeces por el estilo. Hoy la consigna parece ser: “Con la paz no se juega”. Pero en realidad los que están jugando y no con la paz, sino que con fuego son los sicarios del régimen, quienes al parecer no se dan cuenta que, como lo expuse en un artículo hace algún tiempo, ninguno de ellos alcanzará en el avión presidencial.

Espero que el repudio mundial que ha causado la tortura a la que fue sometida la familia Reyes Alonso, haga recapacitar a quienes ordenaron semejante aberración y quienes se prestaron a ejecutarla. A ellos les recuerdo que joder al pueblo también es peligroso.

El autor es analista político.

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