Los estudiantes y sus protestas contra la dictadura en las promociones escolares

Analistas coinciden que el mensaje que envían los estudiantes es claro: aprovechar cualquier espacio para protestar y decirle a la dictadura que no puede ni podrá adoctrinarlos.

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Desde colegios privados hasta públicos, estudiantes aprovecharon sus promociones de bachilleres para protestar contra el régimen de Daniel Ortega. LA PRENSA/Tomado de Redes

Los estudiantes nicaragüenses lo hicieron de nuevo. Aprovecharon el escenario de sus promociones de bachilleres para volverlo un espacio de protestas en contra del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que, pese a la respuesta de odio que realizaron ciertos familiares orteguistas, las acciones azul y blanco siguen presente en los actos académicos.

Analistas coinciden que el mensaje que envían los estudiantes es claro: aprovechar cualquier espacio para protestar y decirle a la dictadura que no puede ni podrá adoctrinarlos.

Los colegios privados Centro América, Loyola, Calasanz, Teresiano, Alemán Nicaragüense, este último donde estudian los nietos de la pareja dictatorial Ortega-Murillo, mostraron su rechazo al régimen al gritar consignas de la lucha cívica o portar la bandera de Nicaragua, acciones que también fueron replicadas en colegios de diferentes departamentos del país.

El educador Ernesto Medina y los sociólogos Óscar Réne Vargas y Cirilo Otero también comparten el mismo pensamiento, que las protestas de los estudiantes representa el sentir de la sociedad nicaragüense, y que Ortega ha perdido al estudiantado, a la juventud en general y la capacidad de revertir la crisis sociopolítica.

«Ese sentimiento de necesidad de cambio y de poner a fin  al estado de cosas que hay en Nicaragua es compartido por todo mundo, y si uno no se manifiesta en la calles es por la situación de represión. Cada quien está buscando como aprovechar los espacios que hay para expresar su descontento y demanda de que pongamos fin a esta situación perversa de lo que estamos viviendo», dijo Medina.

Por su parte, el sociólogo Vargas palpó la derrota de la dictadura ante el coraje de los jóvenes para protestar en sus promociones, dejando ver que su lucha por lograr el cambio en Nicaragua está firme. «Las protestas de los estudiantes indican que hay una base social con capacidad de reacción, y una acumulación de hastío que, incluso en medio de la represión, rechazan al régimen. Los jóvenes en la batalla contra la dictadura son la palanca a favor del cambio que los políticos tradicionales olvidan», declaró Vargas.

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La mayor derrota del régimen

El catedrático Medina expuso que las protestas que los estudiantes realizaron en uno de los eventos más importantes de su vida profesional, también muestra el fracaso del adoctrinamiento que ejerce el régimen en el sistema educativo, y lo que sería «su mayor derrota».

«Ese es su mayor derrota, ellos creían que con los famosos estados virtuales, con fiestas,  show en las tarimas pensaron que los muchachos estaban adormecidos y ya vieron que no, y eso me imagino que al régimen y los encargados de adoctrinamiento es un golpe bien fuerte que aún no han podido asimilar», refirió.

Al respecto, el sociólogo Otero interpretó que la dictadura ya no tiene salida ante el rechazo social y el sentir de la sociedad nicaragüense. «La dictadura ya no tiene vuelta atrás. Es un rechazo social. Perdió el respeto, perdió la credibilidad, perdió el nivel de autoridad. La dictadura es nada en la escala de valores».

Juventud insatisfecha

Sin embargo, tanto Medina como Vargas advierten que si los jóvenes continúan bajo represión, si la incertidumbre sobre su futuro profesional crece, o si crece la frustración con las élites políticas y económicas, no descartan que la juventud nuevamente se tome las calles, lo que correría el peligro de volver a una situación violenta, como tal ocurrió en abril de 2018, cuando iniciaron las protestas antigubernamentales por la reforma al seguro social, y que ha dejado al menos 328 muertos.

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«La juventud no está contenta ni satisfecha con el estado de cosas que hay en el país y ven con preocupación la incertidumbre que existe ahora. Los más afectados por esta incertidumbre de no saber adónde van estar son los jóvenes porque están comenzado su vida, quieren formarse para trabajar y ahorita ellos no ven una perspectiva clara  de un trabajo digno, de condiciones de vida que quisiera cualquier joven, de expresarse con toda la libertad de decir lo que piensa y ven que en Nicaragua eso no es posible y que todo indica que el gobierno no esta dispuesto a ceder en esas libertades», expuso Medina.

Durante la promoción del Colegio Teresiano, un estudiante subió a recibir su diploma con una pancarta a sus espaldas que decía: «Alvarito se gradúa conmigo». LA PRENSA/Tomado de redes sociales.

Ante el cierre de espacio y asedio que sufren los jóvenes, Medina agregó que el régimen solo «empeora» la situación. «(El régimen) está reaccionado como está reaccionado, de una manera exagerada y brutal que más bien están empeorando las cosas, y va hacer que los muchachos sigan radicalizando sus posiciones, que es el gran peligro de querer corregir una situación en Nicaragua solo a través de la violencia, el miedo y no del diálogo que en eso se debería estar ocupando (Ortega) para salir de esta situación», expuso Medina.

«La mayoría de las protestas sociales han sido pacíficas, pero pueden volverse violentas si la frustración con las élites políticas y económicas crece, o si el gobierno sigue utilizando la mano dura, asesinando y torturando… La suma de todos estos factores, en un clima peligroso para la estabilidad política de la sociedad y para un mayor involucramiento de la juventud en la lucha contra el régimen», expresó Vargas.

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