Altares sin María

María no está en donde la soberbia y el odio abunda, donde las bocas mentirosas de los gobernantes hipócritas han hecho de la mentira su forma de mantenerse en el poder, no pueden estar con María, ni son dignos de celebrarla

Resulta inverosímil que el Gobierno esté celebrando la verdadera fiesta popular que une a los nicaragüenses en todo el mundo, como es “La Purísima”.

En la Avenida Bolívar de Managua pareciera que el Gobierno es verdadero devoto de nuestra madre, la Virgen María.

Pero en realidad no existe ninguna devoción, comenzando por el Ejército, que miente cada vez que comete una acción y a los que asesina los califica siempre como delincuentes. ¿Por qué los paramilitares no hicieron altar a la Virgen?, ellos, que son declarados “héroes” porque mantienen en el poder a la dictadura. Sin duda se les pasó por alto en el mando policial.

María no está en donde la soberbia y el odio abunda, donde las bocas mentirosas de los gobernantes hipócritas han hecho de la mentira su forma de mantenerse en el poder, no pueden estar con María, ni son dignos de celebrarla.

Es lógico que todos somos pecadores, pero no usar a Dios como pretexto para decir que se trabaja con amor, pues el amor que vemos del Gobierno solo está dirigido a sus fanáticos, a sus turbas.
María es la intercesora ante su Hijo por nosotros, por todos, incluyendo a los paramilitares y por los dictadores. Pero cuando los tiranos rechazan esa abogada y maltratan y asesinan a los hijos de María porque piensan diferente, porque quieren sacar del poder a los tiranos, esos dictadores no pueden decir que están con Dios.

Siento lástima por esas figuras que alguna vez fueron humanas pero el poder los corrompió hasta llegar a creer que serán eternos. La muerte no entra en sus planes familiares, eso no es de un hijo (a) de María.

Los protestantes que odian las imágenes católicas, principalmente las de María, ¿por qué no se atreven a quebrar las que instaló el Gobierno?

En la festividad de la Gritería, en el pasado el pueblo se ha volcado a celebrar a la Virgen María. Este año, cuando todo está prohibido en Nicaragua en pleno siglo XXI, la Gritería será para que pidamos de rodillas la intercesión de la Virgen ante su amado Hijo, para que se apiade de su pueblo y que escuche nuestro clamor, así a como lo hizo con el hermano pueblo boliviano que dobló rodillas para sacar al tirano.

Precisamente fue María la que profetizó en el Magníficat: “Dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos”. Por eso la Virgen no puede estar en la Avenida Bolívar. Pueden llevar centenares de imágenes pero no tienen a la Madre de Dios. Sin embargo, es nuestro deber orar por el cambio de corazón de todas las fuerzas que se armaron y asesinaron al pueblo en su justa demanda.

El autor es comentarista político.

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