Los contrastes entre la Purísima privada de los Ortega Murillo y la celebración del embajador Sullivan

Los nietos de los Ortega Murillo recibieron una pelota amarilla de plástico, una bolsa de confites, indios y chichiles

La pareja presidencial y su familia celebrando la Gritería en la noche de este 7 de diciembre. LA PRENSA/ TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Mientras la pareja presidencial, que se consideran los más populares y amados por el pueblo, «ganando» elecciones con grandes márgenes de ventaja, celebraron la Gritería en privado, encerrados en su residencia con sus hijos y nietos, el pueblo salió a las calles a gritar a la Virgen y hasta el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, un extranjero, salió de su residencia para unirse al fervor mariano de los nicaragüenses.

Este 7 de diciembre de 2019 por la noche, cuando se celebra la Gritería y se le realizan cantos a la Virgen María, tan venerada por los nicaragüenses, en las calles de Managua pulularon las personas cantando y en busca de un pedazo de caña, un gofio o, en el mejor de los casos, una pana llena de dulces o un nacatamal.

El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, repartiendo dulces en la capilla Divina Misericordia. LA PRENSA/ TOMADA DE TWITTER

El embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, se unió a la alegría del pueblo. Lo hizo saliendo de su casa, se dirigió a la iglesia de la Divina Misericordia, la misma donde en julio del 2018 la guardia orteguista asesinó a jóvenes manifestantes, y ahí, con una genuina sonrisa, Sullivan repartió dulces. Los rostros de los «purisimeros» lucían igual de radiantes. Se sentía la alegría. Se sentía el fervor mariano. El embajador norteamericano también estuvo en la parroquia Santo Cristo de Esquipulas, en Veracruz.

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En las calles de los barrios la gente corre de altar en altar. Es un momento de alegría y de tornarse a lo espiritual. De alguna manera el pueblo se une.

Lejos del pueblo

La alegría de la Virgen también llegó anoche a un hogar en Managua, en el reparto El Carmen. Es la residencia de la pareja presidencial, Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sentados sobre sillas plásticas, tanto adultos como los nietos de los Ortega, los «purisimeros» solo eran miembros de la familia y uno que otro allegado. La Camila, Juan Carlos, Daniel Edmundo, Xiomara Blandino… Fue todo en privado, en familia.

Los Ortega y su altar a la Virgen. LA PRENSA/ TOMADA DE EL 19 DIGITAL

El altar a la Virgen de la residencia presidencial estaba muy hermoso, perfectamente iluminado. Tenía una forma irregularmente circular con una luna en medio dentro de la cual posaba la Virgen. De adornos tenía matracas, chcihiles, canastitas y otros artículos.

Otra escena de la familia Ortega Murillo durante la Gritería de esta sábado 7 de diciembre. LA PRENSA/ TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Rosario Murillo, con un «indio» en la cabeza, posó junto a Daniel Ortega a la par del altar. Los niños gozaban con unas pelotas amarillas de pláticos que les dieron y una bolsa blanca llena de confites.  Los grandes ausentes en esta purísima fueron los jóvenes vestidos con camisetas con los colores preferidos de Murillo. Es decir, ahí no estuvo «el pueblo presidente». Ese anduvo en las calles.

Mientras la avenida Bolívar, las personas pasan en sus vehículos o a pie admirando los altares que las instituciones del Estado han instalado desde los últimos días de noviembre. Algunos altares están preciosos. Otros menos. Lo que sí es evidente es que han estado mejores dos o tres años atrás.

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