La tentación de la desesperanza

Desde el 2007 el pueblo de Nicaragua ha vuelto a la lucha cívica para recuperar la democracia. Lucha que adquirió mayor vitalidad a partir del 18 de abril de 2018, cuando resonó el clamor popular en movilizaciones nacionales nunca antes vistas, que dejó muy claro el deseo evidente y mayoritario del pueblo en favor de la democracia, la justicia y la libertad.

historia, Venezuela

La lucha, en diferentes formas y escenarios, que el pueblo libró durante el régimen sandinista de los años 80, hasta las elecciones de 1989, dio sus frutos con el triunfo de doña Violeta B. de Chamorro. A partir de entonces tuvimos tres gobiernos que llegaron al poder mediante elecciones libres. Asumieron y entregaron el poder democráticamente.

Para desgracia de Nicaragua, quienes no respetan la democracia se aprovecharon de errores y culpas de algunos políticos que les facilitaron, mediante unas elecciones democráticas, llegar nuevamente a gobernar en el 2007; y contra toda legalidad, con violaciones constitucionales y fraudes, desde el 2007 lleva 13 años (23 sumando los años 80) un gobernante que no quiere dejar el poder, no permite elecciones libres y mantiene una dictadura por la fuerza de las armas.

Desde el 2007 el pueblo de Nicaragua ha vuelto a la lucha cívica para recuperar la democracia. Lucha que adquirió mayor vitalidad a partir del 18 de abril de 2018, cuando resonó el clamor popular en movilizaciones nacionales nunca antes vistas, que dejó muy claro el deseo evidente y mayoritario del pueblo en favor de la democracia, la justicia y la libertad.

Ante la resonante movilización nacional, el fuerte clamor popular y la inmensa solidaridad internacional, pensamos que la victoria estaría cerca. Lo creímos, incluso, por las muestras de temor y debilidad manifestadas por el gobierno al responder con una represión desquiciada y desproporcionada ejecutada por matones paramilitares y una policía que se fue desvirtuando y transformando de nacional en guardia familiar; así como por un ejército cómplice, al menos por omisión. El gobierno, al reprimir desquiciada y desmedidamente, como lo sigue haciendo, muestra temor y debilidad.

Sin embargo, —como sucede en toda lucha— a veces pareciera no verse claro el final. Nuestro pueblo ha sufrido demasiado y merece una solución pacífica. La salida que la mayoría desea y esperamos lograr pasa por unas elecciones realmente libres, con el cumplimiento previo de todos los cambios debidos y con las condiciones necesarias. Es posible que el tiempo se nos esté haciendo largo sin ver con claridad la posibilidad de alcanzar la solución electoral. Algunos podríamos caer en la tentación de la desesperanza al ver la falta de voluntad del gobierno para crear las condiciones necesarias para terminar este conflicto pacífica y cívicamente.

Pero recordemos las lecciones de la historia reciente. En 1977 me integré al Movimiento Liberal Constitucionalista, MLC, presidido por el doctor Ramiro Sacasa Guerrero y formado por destacadas personas del liberalismo para oponernos a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El MLC formaba parte de un movimiento mayor llamado Unión Democrática de Liberación, UDEL, bajo el liderazgo del doctor Pedro Joaquín Chamorro, integrado por los partidos, movimientos y centrales sindicales opositores.

En aquel momento, dos años antes de su huida de Nicaragua, Somoza se mostraba fuerte y parecía que derrocarlo sería una misión titánica, muy difícil de lograr. Veíamos el triunfo muy lejano, ¡pero estaba cerca! ¡Más de lo que podíamos imaginar! El martirio del doctor Pedro Joaquín Chamorro, en 1978, fue un golpe duro para UDEL; pero fue la llama que hizo explotar el furor popular que desde la oposición cívica se venía gestando. Un furor popular que —por cierto— no pudo crear ni despertar la guerrilla del FSLN en 20 años, aunque la aprovechó en aquellas circunstancias de unidad nacional. Pero, todavía un año antes, no se vislumbraba tan cercano el momento de la caída de Somoza. ¡Llegó antes de lo imaginado!

¡Así suceden las cosas! ¿Quién hubiera creído que Lenin Moreno, exvicepresidente de Rafael Correa, sacaría del Alba a Ecuador? ¿Quién hubiera imaginado que este año caería Evo Morales, que parecía el más afianzado entre los dictadores seudosocialistas, demagogos y populistas latinoamericanos?

De repente, cuando menos se espera, se juntan factores, hechos o circunstancias que producen los cambios deseados, ¡a veces sorpresivamente! No caigamos en la tentación de la desesperanza ni flaqueemos en la lucha cívica; al contrario, revitalicémosla. Recuerdo el fragmento de un poema del costarricense Isaac Felipe Azofeifa, que dice: “De veras, hijo, ya todas las estrellas han partido. Pero nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer”.

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

El autor es abogado y analista político.

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