INSS agota con rapidez un fondo de «oxígeno» de 500 millones de dólares, que iba a recibir gradualmente durante 50 años

Según el Presupuesto 2020, aprobado este martes por la aplanadora orteguista, en seis años se pagó al instituto 292.6 millones de dólares, quedando pendiente un remanente de apenas 207.4 millones de dólares.

El Seguro Social en Nicaragua no tiene autonomía desde 1972, cuando ocurrió el terremoto, asegura el especialista Manuel Israel Ruiz. LA PRENSA/ ARCHIVO

El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se está “comiendo” a paso agigantado una de las poquísimas reservas de oxígeno que hasta ahora evitan por completo su requebrajo financiero. Se trata del pago de la deuda histórica del Estado, que en el 2013 el régimen de Daniel Ortega aceptó asumir y que prometió pagarla en 50 años con cuotas anuales de 10 millones de dólares.

En esa ocasión, la asunción de dicho adeudo- que se acumuló durante varias décadas luego que el Estado incumpliera su aporte sobre la nómina de cotizantes activos-, se miraba como una de las múltiples medida paliativa del déficit, que comenzó a crecer sin parar.

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Sin embargo, ante la imposibilidad del régimen de contener la “hemorragia” de las finanzas del INSS, pese a las severas medidas contra empresas, trabajadores y pensionados, ahora el pago de este adeudo se ha convertido en el principal remedio, tanto así que el fondo apunta a agotarse más rápido de lo planificado.

Según el dictamen del Presupuesto General de la República 2020, luego que el próximo año se transfieran al INSS 339.59 millones de córdobas en concepto de pago de deuda histórica, el Estado habrá completado en seis años el pago acelerado del 58.5 por ciento de dicha deuda, fijada en 500 millones de dólares, cuando antes se contemplaba que se pagara en cinco décadas.

Solo en el 2019, con la reforma al presupuesto, el Gobierno se vio forzado a adelantar siete cuotas a dicho adeudo, lo que refleja los apuros que está pasando el INSS, que ha perdido aceleradamente afiliados por el impacto de la recesión en las empresas.

Los economistas temen que al ritmo que el INSS está absorbiendo dicho adeudo apuntaría a que el Estado si no se logra revertir el déficit mejorando los ingresos por la vía de los contribuyentes, se verá forzado a asumir a través del Presupuesto General de la República las obligaciones del instituto, lo que sería un golpe para uno de los gastos públicos más pequeños de Centroamérica.

Según el Presupuesto 2020, aprobado este martes por la aplanadora orteguista, en seis años se pagó al instituto 292.6 millones de dólares, quedando pendiente un remanente de apenas 207.4 millones de dólares.

“De manera responsable el GRUN (Grupo de Reconciliación y Unidad Nacional), en 6 años ha pagado el monto de 292.6 millones de dólares, es decir que con el pago contemplado en el PGR 2020 se estará pagando más del 50 por ciento de la deuda prevista a cancelarse en un periodo del 50 años a partir del 2015”, detalla el dictamen presupuestario 2020.

¿Cómo se originó dicho adeudo y que ahora se ha convertido en un salvavidas para el INSS en vía de agotamiento?

La llamada “deuda histórica” se generó desde 1979 por la falta del aporte del 0.25 por ciento que el Estado debía dar sobre la nómina salarial de los afiliados activos al instituto. Esta fue cortada hasta 2013 y se fijó en 500 millones de dólares.

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Róger Murillo, exgerente de la superintendencia de pensiones del INSS, sostuvo que el desequilibrio de las finanzas del INSS está explicado fuertemente al hecho de que las obligaciones en materia de pensiones están creciendo más fuertes que el ritmo de los ingresos.

La situación es más preocupante por el poco esfuerzo por contener los gastos innecesarios.
“Eso significa que el Seguro Social va entrando en un déficit cada vez mayor, ¿qué lo que está haciendo (el Estado) al asignarle mayores recursos al INSS? Es atender la crisis temporal, pero no resuelve nada, cuando las transferencias se agoten y el Estado no le deba nada al Seguro y si tiene una crisis semejante a la de hoy, las leyes de Nicaragua dicen que el Estado debe hacerse cargo de eso (de las obligaciones del instituto), nos estamos encaminando ha esa dirección, pero no se debe llegar a esa situación”, explica Murillo.

Desde ahora las finanzas públicas están sufriendo por evitar el quiebre del INSS. El economista Luis Murillo señala al hacerse masivas transferencias, que son necesarias, se está presionando el gasto público, por la incapacidad de resolver la crisis del Seguro Social.

“Lo más adecuado es establecer un corte y una extrapolación de esa deuda al Presupuesto General de la República, pero en los próximos 40 a 50 años, nosotros siempre hemos dicho que mientras el seguro social no tenga una verdadera reforma estructural y no una reforma coyuntural, el problema va seguir, es decir los nicaragüenses van a seguir pagando la deuda, parchando el seguro social y no resolviendo el problema”, dijo.

INSS se va «comiendo» su reserva

El economista recomienda reducir los gastos administrativos del instituto, así como el personal y a la vez transparentar los gastos de inversión para que el seguro pueda comenzar a caminar sin muletas.

“No solo se está comiendo la poca reserva que le queda, sino también que le está quitando al Presupuesto General de la República de un país con crisis, producto de un mal manejo; yo creo que mientras no se resuelva el problema de fondo (del INSS) vamos a seguir quitándole recursos al erario en forma de Presupuesto General de la República, ya sea en forma de adelanto de cuotas o en el peor de los casos en asumir todas las obligaciones del instituto, porque así como va, en algún momento el INSS se va quedar sin reservas y como no puede quebrar tendrá que asumirlo el Estado”, advierte el economista.

Principal amenaza macroeconómica

Se espera que el INSS cierre con un déficit de 3,139 millones de córdobas este año y el próximo año con déficit de 3,184 millones de córdobas, pese a la severa reforma que el régimen de Daniel Ortega impuso a inicios de este año.

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) advierte que las finanzas del INSS son el mayor riesgo macroeconómico que se avizora.

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