Grandes crímenes | Triple crimen en Acoyapa por herencia. Dos hermanos mataron a su madre, hermana y una trabajadora en 2015

Dos hermanos mataron a tres mujeres para quedarse con toda la herencia que había dejado su padre, quien fue asesinado por unos familiares de su esposa

Bernardo Guadalupe Sevilla Espino, quien fue condenado por matar a su mamá, hermana y otra mujer. HOY/Archivo

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Este reportaje fue publicado en el Periódico Hoy el 15 de abril de 2018

En la escena del crimen la Policía encontró tres mujeres muertas y dos vivas. Las dos hermanas sobrevivientes tienen síndrome de Down, y tal vez los asesinos creyeron que no podrían identificarlos.

Pero lo cierto es que las dos mujeres declararon ante una psicóloga que Lup y Chin, sus hermanos, fueron quienes mataron a su madre, una hermana adoptiva y una doméstica.

Ana María Espino Requenes, de 55 años, era la matriarca; su hija adoptiva Mayra Sevilla Espino, de 20, y la doméstica Senayda Rosario Fonseca López, de 17, fueron encontradas muertas con múltiples cuchilladas en la casa de la familia en el barrio Buenos Aires de Acoyapa, Chontales.

El crimen fue cometido el viernes 19 de junio de 2015.

Ana María Espino fue estrangulada y usaron como arma un cuchillo, con el cual pincharon su cuello. Mayores aguijonazos presentaban Senayda López y Mayra Sevilla Espino, una sobrina de su esposo, a quien crió doña Ana María.

La investigación de la Policía de Chontales al inicio estaba enfocada en una venganza. La familia Espino era originaria de El Almendro, Río San Juan, pero en el 2013 mataron al patriarca de la familia, Guadalupe Sevilla, conocido como Lupón, quien era señalado de cometer actos delictivos con miembros de su familia, lo cual pudo desatar la venganza contra las inocentes mujeres.

La Policía cuando cerró el perímetro por el triple crimen. HOY/Cortesía María Auxiliadora Aragón

Después del asesinato, la familia se asentó en Acoyapa y se repartieron las tierras y ganado.

La codicia, la maldita codicia

Cuatro días después del crimen, la Policía presentó a Bernardo Guadalupe Sevilla Espino, en ese entonces de 22 años, y a su hermano Salomón Sevilla Espino, que tenía 15 años, como los autores del triple crimen.

Doña Ana María recibió a sus dos hijos con gaseosas y comida a eso de las 7:00 p.m. del 18 de junio de 2015.

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Los criminales comieron, bebieron y se fueron, pero regresaron entre las 12:00 y 1:00 de la madrugada. Entraron y Bernardo Guadalupe se encargó de matar a su madre, propinándole múltiples cuchilladas en el cuello. Con la ayuda de su hermano menor estrangularon e hicieron heridas en el cuello, estómago y manos a Mayra y a la doméstica.

El comisionado mayor Bayardo Rosales, jefe de la Policía de Chontales, dijo que el móvil del crimen fue la codicia por la herencia de las tierras de su madre y la obtención del dinero de la venta de una propiedad.

Bernardo Guadalupe Sevilla cuando enfrentaba el juicio por el triple crimen. De Salomón no se tiene fotografías porque era menor de edad cuando cometió los asesinatos. HOY/Archivo

“El comisionado aseguró que antes de matar a las tres mujeres, los dos muchachos entraron pidiendo el dinero y explicó que los gestos y revelaciones de una de las hijas sobrevivientes con síndrome de Down, permitió además la identificación de los autores”, reportó La Prensa en el 2015.

Las autoridades hallaron un papel que tenía una firma “aparentemente rara” de doña Ana María, en el que se leía que le dejaba su propiedad a su hijo de 15 años. La Policía supuso que antes de matarla, la obligaron a firmar.

Después del asesinato de Lupón, cada hijo recibió como herencia 95 manzanas de terreno, mientras que la viuda obtuvo doscientas manzanas en El Almendro, Río San Juan, y la finca en Acoyapa.

La Policía investigó que a la fallecida Mayra del Carmen Sevilla, que había sido criada como hija de la pareja, solo le dieron cinco manzanas, pero las había vendido y el dinero se lo habría entregado a su novio.

De acuerdo con las investigaciones, doña Ana María fue quien le compró las cinco manzanas a Mayra, habiéndole pagado cien mil córdobas.

El jefe policial también declaró que Bernardo Guadalupe vendió sus 95 manzanas de tierra y derrochó el dinero. “Bernardo Guadalupe quería la herencia que recibió su madre de doscientas manzanas y el dinero obtenido de la venta de la propiedad de Mayra del Carmen (hija adoptiva). Aunque los familiares manejan que el malestar era mayor con Mayra del Carmen, porque decía que le había robado a su madre, al quedarse con los cien mil córdobas”.

La Policía Nacional le ocupó a Bernardo 170 mil córdobas.

El juicio

En agosto de 2015, los dos hermanos enfrentaron juicio en tribunales separados, ya que Salomón todavía era menor de edad.

Fueron acusados de parricidio, asesinato, abuso sexual y robo con intimidación. El abuso sexual porque los acusados habrían tocado las partes íntimas de las mujeres en busca de dinero.

Las principales testigos fueron las hermanas con síndrome de Down, de 17 y 38 años.

El abogado defensor trató de desacreditar los testimonios de ambas, pero el juez Leonardo Gálvez dijo que las hermanas con gestos y habla aseguraron que fueron dos, que usaron cuchillo o machete y sondaleza para estrangular y cortar el cuello a su madre y de Mayra; que tocaron sus partes íntimas y robaron prendas, y que incluso se encontraba el perro de la casa llamado Capitán, que por ser los asesinos de la familia, actuó normal.

 

Doña Ana María espino con dos de sus familiares. HOY/Archivo

En septiembre de 2015, Bernardo fue condenado a 86 años de prisión. Un mes después, su hermano Salomón fue sentenciado a seis años de cárcel en un tribunal de menores. Ambos apelaron sus sentencias, pero el Tribunal de Apelaciones ratificó las condenas.

Admitió asesinato

Cuando fue presentado ante los medios de comunicación, Bernardo admitió el crimen y pidió perdón a sus familiares y esposa.

Pero luego en las audiencias dijo ser inocente y que había confesado porque la Policía le pegaba. A pesar de haber relatado cómo había cometido los crímenes, sus familiares no creían en su culpabilidad.

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El otro acusado nunca fue presentado porque era menor de edad. Ahora tiene 18 años.

“Esta vieja está buscando que la mande a matar”

El testigo Julio Antonio Mejía, quien trabajó en la finca de Ana María Espino, en Santa Martha, escuchó decir a Bernardo Guadalupe a finales de octubre del 2013: “Esta vieja está buscando que la mande a matar”, después que discutiera con su madre porque le dijo que cuidara la herencia que le había dejado su padre y que no derrochara el dinero.

Relato del horror

Bernardo Sevilla Espino declaró que esa noche salió de su casa y le dijo a su esposa que “iba a dar una vuelta”. Luego se encontró con su hermano de 15 años.

“Como a las 12:00 fuimos y golpeamos la puerta de la entrada, me abrió la chavalita (su hermanita de 17 años con síndrome de Down)… y me fui directamente donde mi madre que dormía en el cuarto”, dijo ante periodistas.

Doña Ana María Espino y Mayra Sevilla Espino fueron veladas en Acoyapa. Mientras que Senayda López fue llevada a El Almendro, Río San Juan. HOY/Archivo

“Los dos la matamos. Primero yo le dije a mi madre que dónde estaba el dinero y ella me dijo que no tenía, no sé qué nos dio por quererla matar, no le dio tiempo de decir nada.  El chavalo andaba el machete con vaina roja, después fue adonde Mayra que estaba acostada en la sala en una tijera y a Senayda que estaba por la refrigeradora”, relató fríamente. Agregó que con un mecate estrangularon a Mayra y Senayda.

Rencor

El sujeto declaró que matar a Mayra “fue como venganza”, ya que él no le hablaba después que su madre le había confiado que Mayra había participado en el asesinato de su padre Guadalupe Sevilla, en El Almendro. Por ese crimen, dijo Bernardo, dos sobrinos de su madre guardan prisión.

“Yo no quería tierras porque yo compré 60 manzanas en Boca de Sábalos y de esas vendí 20 manzanas, así que el dinero que encontró la Policía (170 mil córdobas) es de la venta de esas tierras, porque en la casa de mi madre no robamos, no tenía dinero”, explicó Sevilla, dando a entender que solo quería el dinero.

“Ese error”

“No sé qué me dio, cometimos ese error, que me perdonen y si me pueden ayudar para sacarme de aquí, si se puede. Me siento afligido de haber cometido ese error, yo tenía una buena relación con mi madre, me siento todo extraño de haber hecho eso”, expresó al Periódico HOY cuando era llevado al médico forense.

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Pero cuando se presentó a las audiencias en los Juzgados, Sevilla cambió su versión y dijo que él y su hermano menor eran inocentes. Ambos tenían el apoyo de sus familiares.

Familiares de Bernardo y Salomón aducían que estos eran inocentes. HOY/Archivo

Pero el juez los declaró culpables por todas las pruebas encontradas y los testimonios de sus dos hermanas con síndrome de Down.

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