Luka Modric no tuvo un gran partido , pero en la primera parte fue muy incidente. LAPRENSA/REAL MADRID FC

¡La suerte le sonríe! El Real Madrid empata en la última jugada y peleará la supremacía directa en el Clásico

El Real Madrid olía a muerto. En un principio tuvo al Valencia a su merced, pero el súbdito se le rebeló. No vale nada intentar e intentar si en las finalizaciones se moja la pólvora o se pierde la brújula

Minuto 95. Benzema está de rodillas. Lo ha intentado una y otra vez y la pelota no ha entrado. Hace gestos de desesperación. El Madrid está dejando tres puntos en Mestalla. Se acaban los cuatro minutos de tiempo agregado. Llega el tiro de esquina, el cual significa la última jugada. El Madrid sangra y se lamenta. Sube Courtois. Ya no hay nada que perder. Da igual un 2-0 que 1-0. La pelota le llega al arquero y cabecea. El guardameta del Valencia Domenech rechaza, se arma una pelea de pandillas para patear el balón. Este llega a los pies de Benzema. ¡Bendito Dios! o ¡Gracias Santa! el francés no sabrá a quién agradecer o simplemente a la suerte. El destino estaba haciendo sufrir al Madrid, pero de llegar con una derrota para el Clásico, arribará con la moral en alto y la conciencia tranquila. No ha pasado nada en la tabla todo sigue igual.

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El Real Madrid olía a muerto. En un principio tuvo al Valencia a su merced, pero el súbdito se le rebeló. No vale nada intentar e intentar si en las finalizaciones se moja la pólvora o se pierde la brújula. En los primeros 30 minutos del encuentro el Madrid se veía voraz, con un filo reluciente, cortando solo con el roce. Lo intentó Valverde, luego Benzema… se mantenía constantemente la sensación de peligro. Apenas corrían 13 minutos y el desborde blanco era abrumador. Nacho centró par Benzema pero el cabezazo salió desviado, luego el francés se dio el lujo de hacer un taco a Modric en el área pequeña, sin embargo no había fiesta de gol. Todo estaba funcionando, pero en la segunda parte todo cambió, Parejo ordenó al Valencia y silenciaron al Madrid.

De un parpadeo el Valencia disputaba todos los balones, salía con dominio, encontraba espacios y llegaba con facilidad. Farrá tuvo el 1-0 tras recibir un pase de Rodrigo, pero Courtois se agrandó en la salida y salvó a los merengues. Los blancos ya no gobernaban, Modric y Kroos estaban desaparecidos, Isco deambulando y Rodrygo muy impreciso. Al 77′ el gol de Carlos Soler cayó como un bomba en el corazón de los de Zidane. Rodrigo abrió el juego, Wass centró y desde atrás Soler “mató” al arquero. Todo lucía consumado. Ni Bale ni Vinicius le dieron las llegadas esperadas en los cambios, no obstante como dicen los españoles “volvió la flor de Zidane”. Nunca se dieron por vencido aunque lo parecían y de un momento a otro la tristeza se convirtió en alegría. Un empate que mantiene enfocado al Madrid de cara al Clásico de este miércoles.

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