¿Por qué el puesto número cinco en el Índice Global sobre la Brecha de Género no refleja la realidad de la mujer en Nicaragua?

Nicaragua ocupa el puesto número 5 en el Índice Global de Brecha de Género 2020; sin embargo, grupos feministas han criticado estos resultados, tomando en consideración la realidad por la que atraviesan las mujeres en el país

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LA PRENSA/ARCHIVO/EFE

Nicaragua, el país en el que existe ocho presas políticas de un total de 161, ocupa el puesto número 5 en el Índice Global sobre la Brecha de Género 2020, que realiza desde el 2006 el Foro Económico Mundial. La noticia fue recibida con algarabía por parte de la vicepresidenta Rosario Murillo, que aprovechó la oportunidad para criticar a las «potencias», en referencia a Estados Unidos, que ocupó el puesto 53 de un total de 153.

Días atrás, la misma Murillo, que ahora exhalta la equidad de género, defendió a un hombre que golpeó con un tubo en la cara a una mujer de la tercera edad que demandaba la liberación de los presos políticos.

Estar entre los diez primeros lugares en este ranking internacional no es novedad. En el 2018, el país ocupó el sexto lugar junto a países nórdicos. La posición de Nicaragua siempre ha sido cuestionada por grupos feministas que aseguran que la equidad de género no solo es una cuestión de números, sino que leas mujeres tengan voz y voto; un privilegio, que dentro del mismo orteguismo, solo lo detenta Murillo.

Estos son los cinco puntos del porqué en Nicaragua no se ha avanzado tanto en equidad de género,  como Murillo, tomando como referencia las cuatro dimensiones que evalúa el Foro: participación y oportunidad económica;Logro educativo, salud y supervivencia,y Empoderamiento Político.

1- Métrica de 50-50 en el poder político:  Mediante una reforma en el 2012 a la Ley 40, Ley de Municipios, el régimen de Daniel Ortega orientó que las fórmulas para alcalde y vice tendrían que formentar la igualdad entre hombres y mujeres. Por ende, tendría que haber paridad. De la retórica a la práctica se ha cumplido a medias, porque en la mayoría de los casos, las mujeres no pueden criticar las decisiones que se toman a lo interno del partido, de lo contrario corren el riesgo de ser amonestadas o ser destituidas.

En febrero de 2017 la diputada Loria Dixon, primera secretaria de la Asamblea, recibió un fuerte regaño por parte del presidente sin funciones administrativas, el orteguista Gustavo Porras y Edwin Castro; el primero le presionó con su dedo índice en forma de acusación. El acto fue reprobado y calificado como una actitud misógena y cobarde por parte de los grupos feministas.

2- Violencia y femicidio: Nicaragua contabiliza hasta noviembre de 2019 60 femicidios. A estos se suman los femicidios en grado de frustración, que son invisibilizados por las mismas autoridades. Las organizaciones feministas han denunciado la abolición de las comisarías de las mujeres, y que la misma Policía Orteguista no atienda las denuncias de abuso que interponen las víctimas. También reclaman que en varios de los casos reina la impunidad. 

3- Embarazos en la adolescencia: En el 2018 Nicaragua se ubicó como el segundo país con la tasa más elevada de embarazos en adolescentes. Por cada 1,000 mujeres que dan a luz 92.8 están en el rango de 15 a 19 años, según el informe Acelerar el Progreso hacia la Reducción del Embarazo en la Adolescencia en América Latina y el Caribe.

4- No se permite el aborto terapéutico: Conforme al Código Penal de Nicaragua, las mujeres y niñas que interrumpen embarazos se exponen a ser penadas con hasta dos años de prisión, y los profesionales médicos que los practican pueden recibir penas de hasta seis años.

Una investigación de la organización Human Rights Watch en 2017 sobre la penalización del aborto expuso que la prohibición no solo no evitó los abortos, sino que ha provocado que los mismos sean practicados de manera más peligrosa.

Lea además: 2019, otro año sangriento para las mujeres nicaragüenses 

5- Brecha salarial sin cifras: Diversas integrantes de movimientos feministas aseguran que en este tema no se cuenta con estadísticas oficiales a través de las que se pueda conocer el avance o retroceso de la situación salarial por la que atraviesan las mujeres en el país.

Islandia ha liderado durante once años el Índice Global de Brecha de Género. A este le siguen Noruega, Finlandia y Suecia. «Las últimas cifras muestran que la brecha global de género se redujo ligeramente al 68,6%. Pero la igualdad de género todavía está a casi un siglo de distancia al ritmo actual de cambio», expone el estudio.

 

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