Nicaragua tiene una deuda eterna con Roberto Clemente

“Clemente es un ídolo para nosotros. Es un modelo a seguir. Una inspiración para todos, tanto dentro como fuera del terreno”, dijo Denis Martínez.

Roberto Clemente ganó cuatro títulos de bateo y estuvo en 12 Juegos de las Estrellas. LA PRENSA/ARCHIVO

Roberto Clemente fue un ser humano tan extraordinario que el último día del año 1972 su prioridad no fue su familia, sino quien necesitaba de su ayuda y su atención se centró en los damnificados del terremoto de Managua.

En lugar de compartir las últimas horas del año con su esposa y sus tres hijos en Puerto Rico, Clemente se montó en un viejo avión con exceso de carga para asegurarse que la ayuda que traía llegara a las manos de los más necesitados, porque había recibido la información que la guardia somocista estaba acaparando las donaciones.

El pelotero súper estrella de los Piratas de Pittsburgh había visitado Nicaragua semanas antes con motivo del Mundial de Beisbol Aficionado, como manager de Puerto Rico. Y años atrás, en 1965, estuvo aquí como jugador en una gira con un equipo profesional de San Juan.

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Esa conexión con nuestro país, junto a sus principios, le dieron una Clemente una fuerte razón para subir a un avión alquilado a última hora y de dudoso mantenimiento, que resultó en una fatalidad, al estrellarse a los pocos minutos de despegar y el mar se tragó a unos de los héroes latinos más grandes dentro y fuera del terreno de juego.

Nicaragua tiene una deuda eterna con Clemente y con sus principios.

Inspiración de nicas

“Clemente es un ídolo para nosotros (los latinos). Es un modelo a seguir. Una inspiración para todos, tanto dentro como fuera del terreno, sobre la parte humanitaria”, señaló en su momento Denis Martínez.

“Me comencé a dar cuenta de él en el Mundial de Nicaragua en 1972. Lo que más me impresionó en ese momento es que dio un  show en la práctica de bateo, sacando la pelota por el jardín izquierdo, el central y luego por el derecho. Esa demostración fue impresionante, se miraba la calidad de pelotero que era, y luego me impresionó más su calidad humana, y como nicaragüense agradezco que diera su vida por nosotros. Es algo que todos los nicaragüenses llevamos en el corazón”, asegura el máximo exponente del beisbol pinolero en su historia.

Por su lado, el ex bigleaguer Everth Cabrera es otro ferviente admirador de Clemente y durante su carrera en las Grandes Ligas tuvo la oportunidad de visitar el estadio de los Piratas de Pittsburgh y por supuesto se tomó una foto al lado de la estatua del inmortal boricua.

“Creo que para mí y para toda Nicaragua, Roberto Clemente es alguien especial que siempre va a estar en nuestro corazones”, apuntó Cabrera. “Fue una estrella en todos los aspectos, tanto dentro y fuera del terreno. Fue una persona súper especial con una mentalidad que ningún pelotero ha podido igualar hasta el momento”.

“Clemente es incomparable”, agregó el nandaimeño.

En el beisbol nicaragüense se ha hecho un esfuerzo por reconocer a Clemente. Por ejemplo, el número 21 que utilizaba Clemente en su uniforme, no puede ser utilizado por ningún jugador del Campeonato Nacional, ni la Selección Nacional.

Gran carrera

Clemente fue el primer bateador latino en llegar a los 3,00 hits en la historia de las Grandes Ligas y también el primer latino en ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1973, apenas meses después de su muerte, en un caso excepcional porque todo jugador debe esperar cinco años después de su retiro para ser elegible a esta distinción.

Ganó 12 guantes de oro, como reflejo de su grandioso juego defensivo en el jardín derecho, y fue llamado 12 veces al Juego de las Estrellas.

Ayudó a los Piratas a ganar las series mundiales de 1960 y 1971. Fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1966 y fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1971.

Conquistó cuatro títulos de bateo de la Liga Nacional: 1961, 1964, 1965 y 1967.

Fue elegido el Atleta del Siglo en Puerto Rico.

Más reconocimientos

El día de la ceremonia de su admisión al Salón de la Fama de Cooperstown, las Grandes Ligas instauró el premio Roberto Clemente, un reconocimiento anual para el pelotero que más aporte haga al deporte y la sociedad.

El ex pastor  y director de cine independiente, Richard Rossi, encabeza un grupo que recoge firmas de personas en las que influyó Roberto Clemente, en una propuesta a la iglesia católica para canonizar al astro boricua. De hecho, ya hizo una película de Clemente titulada El último héroe del beisbol.

En 2002,  las Grandes Ligas instituyeron el 18 de septiembre como el Día de Roberto Clemente.

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