«Quiero morir en la belleza de un lirio»: Nuevo poemario en tiempos de amor y de crisis de Francisco de Asís Fernández

"Cada vez que el eco de mi voz se orilla en tu almohada / me despierto bajo los cipreses y los pinos / mudo de amor buscándote...", dice uno de los intensos y emotivos versos de Francisco de Asís Fernández dedicado a su musa, la poeta Gloria Gabuardi

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El poeta Francisco de Asís Fernández reveló que próximamente publicará su nuevo poemario “Quiero morir en la belleza de un lirio”, y nos ha enviado una selección de cinco poemas que han marcado esta última etapa de su amor por la poeta Gloria Gabuardi, de su ars poética y su intensa y dramática vida.

Aquí sus títulos: “Al alba muere el cisne”, “Todo comienza con la muerte”, “Toma mi vida Dios mío”;  y “Ahora se oscurece el mar”, dedicado al poeta chileno Raúl Zurita; y “Amo la virtud de tu boca de miel”, a su esposa Gloria Gabuardi,y que en uno de sus versos  dice: «… cada vez que el eco de mi voz se orilla en tu almohada /me despierto bajo los cipreses y los pinos/mudo de amor buscándote…»

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Asimismo el poeta quien en diciembre pasado sufrió otra recaída de su salud se ha vuelto a levantar como un «ave fénix» para anunciar que dos libros suyos, “Hay un verso en la llama” y “Detente cielo mío”, han sido traducidos al inglés y que tiene la esperanza de presentarlo a sus lectores.

Asimismo comentó con orgullo, que estos libros  fueron prologados por los escritores españoles Antonio Gamoneda y José Ramón Ripoll, y que próximamente saldrán publicados en España y Costa Rica.


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Amo la virtud de tu boca de miel

(A Gloria Gabuardi)

Cada vez que la poesía me hace recordar quién soy,
de dónde vengo,
cada vez que muero en la bondad de los sueños,
cada vez que el cabello cae sobre tu rostro,
cada vez que el sol es más oscuro que la noche,
cada vez que surjo de pantanos y espinos,
cada vez que el eco de mi voz se orilla en tu almohada
me despierto bajo los cipreses y los pinos
mudo de amor buscándote,
encontrándote y perdiéndote.
Amo la virtud de tu boca de miel,
la mística medieval de tus ojos, la doctrina de tu amor,
la burbuja celestial en el cielo de mi boca,
tu sendero de orégano y palomas.
Yo soy la debilidad y tú eres mi fortaleza,
tú eres mis versos y melodía,
tu llenas mis palabras vacías
y el amor que te tengo es mi orgullo espiritual.

Francisco de Asís Fernández

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Al alba muere el cisne

Los cisnes no hieren  la noche,
nadan entre la orilla y el sueño
alumbrados por una luna gigantesca
y una crin larga asomada en el espejo.
Al alba muere el cisne como una dorada Pavlova
en el solsticio de invierno
contestando todas las preguntas en su agonía.
El cisne muere en la puerta del paraíso.
Nada en la orilla del Tigris y el Éufrates.
¿Qué puede ambicionar un cisne
si tiene la belleza?
¿Qué puede ambicionar la muerte
si tiene la vida eterna?

Francisco de Asís Fernández


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Todo comienza con la muerte

Todo comienza con la muerte
que está más allá del mar y los desiertos,
más allá de donde el cielo se divide
más allá del ecuador celeste.
Ahí mi demente corazón
quiere conocer el secreto de la muerte
el río que la alimenta, su aroma.
El sueño es hermano de la muerte.
El sol y la luna están lejos de mi
igual que la muerte
igual que la belleza del naranjo.
Mi alma no le puede quitar los ojos a la muerte.
He pasado obstáculos y cadenas para
llegar hasta aquí
pero si mi alma está sucia
el mar lleno de lágrimas ahogara mis ojos
hasta que el árbol empiece a caminar
hacia la muerte.

Francisco de Asís Fernández


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Toma mi vida Dios mío

Que Dios tome mi vida
cuando se apaguen los rayos del sol,
cuando el mar rompa el hilo azul de la arena,
cuando mi memoria solo cante la dulzura
de su nombre
cuando me sienta lejos del Ángel de la oscuridad.
Toma mi vida, Dios mío,
llena de poemas de amor, lágrimas y rosas,
y la mano amada de mi padre.
Tómala, Señor, porque no supe vivirla,
porque no supe entender la belleza
del alma que me diste.
Mi corazón se salió por todas las ventanas
que dan a la calle
a pedir  amor desmesurado, miel,
bosques, latidos, adelfas, una estrella
en la mano.
Toma mi vida, Señor, tómala,
y devuélveme al mundo porque ya aprendí
la plenitud de mi alma.

Francisco de Asís Fernández


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Ahora se oscurece el mar

 

(Al poeta chileno Raúl Zurita)

 

En un lejano universo
alguien repite el llanto, el dolor y la soledad
de mi sangre.
Todos somos el espejo de otros
y la muerte se repite insaciable como un crimen,
como una pasión, como la misma ola contra
la roca,
como un mismo discurso interminable
dicho por el padre, el hijo, el nieto,
el pájaro del cielo, la amapola.
Ahora se oscurece el mar y me hiere.
Y vienen las sombras de los años repitiendo
el mismo crimen, el mismo odio, gota a gota,
haciendo zarpar la esperanza y la crueldad.
Ahora se oscurece el cielo y llueve la piedra
sobre la piedra pómez y el dolor sobre el dolor
y el llanto sobre la lluvia ácida.
Y los pájaros seguirán cantando
la expulsión del paraíso
y todos los Caínes seguiremos matando a Abel
y haciendo poemas para limpiarnos el alma.

 

Francisco de Asís Fernández


 

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