Las cortinas rompevientos para afrontar tolvaneras en Occidente no son prioridad del Marena, mientras productores culpan a cortadores de leña

Será hasta este año cuando se prevé la restauración de 287 kilómetros de cortinas rompevientos, según presupuesto 2020 del ministerio, al que se le asignaron 231.1 millones de córdobas para todos sus gastos.

Crear barreras naturales para contener las tolvaneras, que afectan principalmente la zona de occidente no han estado entre las metas planteadas, al menos, por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), durante el 2018 y 2019.  Será hasta este año cuando se prevé la restauración de 287 kilómetros de cortinas rompevientos, según presupuesto 2020 del ministerio, al que se le asignaron 231.1 millones de córdobas para todos sus gastos.

Pese a que las tolvaneras en occidente no son un problema nuevo, y en múltiples ocasiones se ha apostado por jornadas de reforestación, la situación persiste, y se agrava cuando los vientos alcanzan velocidades de hasta 70 kilómetros por hora, como sucedió esta semana en León.

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En los tres últimos años el Marena ha contemplado como parte de una política institucional el establecimiento de cortinas, pero hasta este año lo determinó como una meta específica que integra el programa «Implementación de la Desconcentación en la Gestión Ambiental», y al que le asignó 106.7 millones de córdobas.

Los pobladores en León han tenido que  aprender a vivir con el polvo. En los peores casos las nubes de tierra han alcanzado el centro de la ciudad universitaria, según relatos de la misma población, que también se queja del impacto que genera la siembra de monocultivos en la zona.

Danilo Cortez, secretario ejecutivo de la Asociación de Agricultores de León (Adal), explica que los productores han hecho su parte, cada año siembran miles de plantas en las fincas, pero los leñeros las cortan, y no hay personas o instancias que regulen el problema. “Los productores siguen sembrando, pero los leñeros, deberían de hacerse un reportaje ustedes para que vean en la carretera la cantidad de carretoncitos con leña, y dónde van a cortar leña, a las cortinas rompeviento, por mas que uno siembre y siembre, ahí anda esa gente, y como nadie los para, ni hay leyes, ni hay nada aquí en este país, ni Marena, ni nada…”, expresó.

En el 2015 hubo compromisos y acciones para intentar frenar las tolvaneras. En su momento el director del Instituto Nacional Forestal (Inafor), William Schwartz, dijo que para ese año planificaban la siembra de 580 mil plantas para unos 400 kilómetros de cortina rompevientos, cuyos resultados se verían en tres o cuatro años.

Ese mismo año, la entonces ministra del Marena, Juana Argeñal junto a otros funcionarios, aseguraron que en marzo y abril sembrarían 300 mil plantas para 440 kilómetros. Sin embargo, las tolvaneras persisten.

En el presupuesto del 2020 del Inafor no aparecen planes de instalación de rompevientos.

Cortez asegura que los productores de Chinandega y León siembran, pero hay “un círculo vicioso”, ya que unos siembran y otros cosechan (en referencia a los leñeros). Para él, otro factor importante que incide en el problema de las tolvaneras es el despale, que se debería de controlar. “Todos los productores tienen responsabilidad en este asunto, y ellos cuidan sus cercos, cuidan sus árboles, siembran, cuidan su ambiente, pero hay cosas que se escapan de control”, aseveró.

Por su parte, Mario Amador Rivas, gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar de Nicaragua (CNPA), explicó que la caña no produce tolvaneras porque es un cultivo que permanece con cobertura, no así los cultivos de ocasión, que dejan los suelos descubiertos, como sucede con el frijol o maní, ejemplificó. A la vez, sostuvo que existen fuertes campañas de reforestación para proteger los mantos acuíferos.

Para Cortez la combinación de un programa de riego con reforestación podrían aportar a resolver las tolvaneras. “Un programa de riego mezclado con reforestación y se acaba el problema”, expresó.

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Afectación a la salud

Las nubes de polvo, conocidas como tolvaneras, acarrean todo tipo de ácaros, bacterias y virus, que al entrar en contacto con la piel desencadenan una reacción inmunológica, que se puede expresar en picazón, inflamación, explicó el doctor Jorge Manzanares, en relación al impacto de las tolvaneras en la salud de la población.

El polvo también se inhala, y puede provocar gripe, bronquitis, según sea el estado inmunológico del paciente, explicó el especialista. De tal forma, que el sistema respiratorio y la piel son los más perjudicados.

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