“No es tiempo de vociferar”, dice obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez

Monseñor Álvarez lamentó que apenas está comenzando el nuevo año y “se siente todavía con más fuerza el impacto doloroso (de la crisis sociopolítica) en la economía familiar”

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos. LA PRENSA/L. MARTÍNEZ

El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, reiteró sus exhortaciones a los distintos sectores políticos, sociales y económicos del país a que encuentren puntos comunes para hallar soluciones a la crisis de Nicaragua, la cual calificó como “dolorosísima”.

En la homilía que dirigió este domingo 12 de enero a los feligreses que nuevamente llenaron la catedral San Pedro Apóstol en Matagalpa, monseñor Álvarez lamentó que apenas está comenzando el nuevo año y “se siente todavía con más fuerza el impacto doloroso (de la crisis sociopolítica) en la economía familiar”.

“Se avizora, se ve en el horizonte político, una situación nada clara, y socialmente se experimentan en el ambiente las tensiones que existen en nuestra patria”, lamentó el jerarca católico, aunque llamó a los fieles a que mantengan esperanzas en Cristo y que además confíen en las propias capacidades de los nicaragüenses, porque “tenemos que continuar adelante, con ánimos renovados y espíritu firme en los grandes ideales del reino y los grandes ideales que constituyen una auténtica nación”.

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De acuerdo con el obispo de Matagalpa, en Nicaragua “no es tiempo” para desencuentros, riñas, asedios, discriminaciones, desconfianza, descalificaciones ni división; sino que “es el tiempo en el que, con seriedad y responsabilidad, debemos de tomar por nuestras propias manos el timón de nuestra historia, por supuesto siempre llevados e inspirados por la luz del Divino Espíritu”.

“Es tiempo de buscar caminos de solución a esta grave situación y dolorosísima crisis que vivimos. Es tiempo de pensar con serenidad, de calmar los sentimientos y las emociones para saber enrumbarnos en la búsqueda de esas soluciones que nos beneficien a todos, que beneficien a la familia nicaragüense, esas soluciones que nos permitan sentar las bases solidas, fundamentales para una nueva nación, para un nuevo país, para una nueva Nicaragua, y hacerlo con auténtico amor patriótico, y hacerlo con verdadero amor por esta tierra que nos vio nacer y que nos ha visto crecer”, agregó monseñor Álvarez.

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Retomando pasajes bíblicos del profeta Isaías, el obispo aseguró en su homilía que “en Nicaragua no es tiempo de vociferar, no es tiempo de alzar la voz y el tono para gritar y ofender a los demás, no es tiempo de tratar al adversario político como si fuera un enemigo al que hay que eliminar (…) es tiempo de vivir la justicia que en Dios es su reino, sus valores, el encuentro con el otro, viéndonos como hermanos, hijos de un mismo padre y de una misma patria”.

“Es el tiempo, en medio de la crisis, de permitir que surja un nuevo horizonte (…) toda crisis es una posibilidad para crecer, toda crisis es una posibilidad para resurgir, toda crisis es una posibilidad para resucitar (y), por eso Nicaragua tiene en este momento la gran oportunidad histórica que muy probablemente nunca la había tenido con tanta fuerza como hoy para crecer, para surgir y resucitar”, aseguró monseñor Álvarez mientras los feligreses lo aplaudieron.

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