El impresionante costo de la crisis política: nicaragüenses son menos ricos, mientras Centroamérica produce US$9,564 millones

Analistas señalan que detrás de la caída de la producción de riqueza en Nicaragua en los últimos años, hay un elevado costo social, que tardará al menos una década para recuperarse

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Con el objetivo de conseguir un puesto laboral en una empresa, muchas personas madrugaron este lunes, sin embargo, las posibilidades son reducidas por las pocas plazas. LAPRENSA/O. NAVARRETE

En Centroamérica todos los países crecen, menos uno: Nicaragua. Solo en el 2018 cinco países de la región acumularon en riqueza 9,564 millones de dólares en 2018, mientras que Nicaragua perdió 720 millones de dólares en el mismo período. Los números en negativos y la ausencia de una solución a la crisis sociopolítica que estalló en 2018, condenan a los nicaragüenses a más pobreza, concluyeron los economistas consultados.

Nicaragua se ubicó en el 2017 como la tercera economía de la región que más creció, detrás de Panamá y Honduras, con un Producto Interno Bruto (PIB) de 4.7 por ciento. En abril de 2018 el descontento de la población por una brutal reforma a la seguridad social y la posterior, respuesta represiva por parte de la dictadura orteguista, hundió al país en una crisis que casi alcanza los dos años sin un horizonte claro.

Dichas condiciones han provocado un atraso económico de nueve años, según estimaciones del economista Néstor Avendaño, quien además considera que la recuperación puede tardar de 13 a 15 años, según dijo en una entrevista brindada a LA PRENSA, este domingo.

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El economista y sociólogo, Cirilo Otero explica que el estancamiento de la riqueza en 2018 produce un grado de pobreza mayor y posibilidades negativas de poder encaminar a Nicaragua por una ruta de producción y desarrollo sostenido. “Estamos produciendo lo poco que tradicionalmente se ha producido, pero sin tendencia al crecimiento, y sin agregarle valor”, expresó.

En 2018 las economías que más riqueza produjeron con respecto a 2017 fueron Guatemala (2,840 millones de dólares) y Panamá (2, 771 millones de dólares), incluso, Honduras, que tiene una dinámica similar a la nicaragüense generó  869 millones de dólares, según reflejan cifras del Banco Mundial, sobre la evolución del Producto Interno Bruto en cada una de las economías de  la región.

Mientras Nicaragua, el segundo país más pobre después de Haití, tuvo una caída de su PIB de 3.8 por ciento en 2018, según datos del Banco Mundial. La proyección del organismo multilateral para 2019 y 2020 tampoco es nada alentadora, con una caída del PIB de cinco por ciento y -0.5 por ciento respectivamente, mientras que para el resto de la región le proyecta sostenido crecimiento.

“El hecho que nos quedemos atrás eso nos va a costar mucho porque para tomar un ritmo comparativo con los otros países en Centroamérica se necesita, por lo menos, una década, entonces estamos atrasados, muy atrasados comparativamente a los otros países”, sostiene Otero.

LA PRENSA/LUIS GONZÁLEZ

Los niveles de desempleo son el principal indicador de una economía en recesión, es decir que no está generando riqueza como el resto de la región, sostiene el economista Luis Murillo, y todo señala que no va para bien. Según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en el 2018 unas 57 mil personas quedaron sin empleo.  La tasa de desempleo abierto se estimó para 2019 en un rango de entre 7.5 a 8.5 por ciento, es decir, de 66 mil a 98 mil nuevos desempleados.

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A esto se suma la pérdida de competitividad y el deterioro de los niveles de pobreza, nutrición; en general, del desarrollo económico. No obstante, para Murillo el problema se centra en la pérdida de confianza en el país. Nicaragua tenía una economía que crecía de forma vulnerable, con una estabilidad basada en precios internacionales, y a nivel nacional, bajo la comunión Estado-empresa privada, pero con el estallido social, se perdió la confianza.

“Esa pérdida de riqueza es importante porque nosotros somos un país que casi no tenemos ahorros, más bien somos deficitarios, y si seguimos perdiendo nos están condenando a prácticamente a nivel de subdesarrollo hacia el futuro. Yo calculo un retroceso de por lo menos de dos décadas”, aseveró Murillo.

 Nicaragua aislada de la región

Tanto Murillo como Otero indican que se necesita una salida política a la crisis del país, sin eso, la situación económica no cambiará. Sin embargo, el régimen de Daniel Ortega no ha dado señales reales de sentarse a negociar con la oposición, también cuestionada por sus propias fracturas. Mientras esto sucede, las economías del istmo se encaminan al crecimiento, y Nicaragua queda excluida del nivel de desarrollo que alcance la región, concluyó Otero.

Por su parte, Murillo considera que «en este país el problema fundamental es desconfianza. Se perdió la confianza en el sistema económico y en el sistema político, y mientras en el corto plazo no se llegue a un acuerdo de carácter político, y en el mediano y largo plazo una seriedad para modificar las estructuras productivas de este país, no vamos a avanzar”.

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