Zona de Strikes: Los Astros no necesitaban hacer trampas

Los Astros es un equipo muy talentoso con capacidad para dominar la Liga Americana, pero han manchado su legado con acciones inapropiadas

Los Guantes de Oro, beisbol

Edgard Rodríguez C.

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Así como Barry Bonds, los Astros de Houston son tan buenos que no necesitaban hacer trampa para tener éxito, pero la ambición los movió a violar las reglas y ahora pagan las consecuencias.

Acusados de usar tecnología para robar señas a sus equipos rivales, algo prohibido por las Grandes Ligas, los Astros fueron investigados y han resultado descabezados y estigmatizados.

Descifrar lo que hará tu enemigo para aplicar el antídoto por adelantado es una de las artes del beisbol. Hacerlo sin ayuda adicional habla bien del talento de un director y su equipo.

Sin embargo, las Grandes Ligas desde el 2001 dieron a conocer una disposición que prohibía usar dispositivos tecnológicos para decodificar las señas de los rivales. Eso está escrito.

Según MLB, los Astros tenían una cámara en el jardín central que enviaba imágenes a un monitor ubicado en el pasillo hacia el dogout y mediante sonidos indicaban al bateador que le lanzarían.

Aun así, hay que tener la habilidad para batear, pero imagínese todos esos tremendos artilleros preparados para batear un envío que ya saben que características tiene y a que velocidad irá.

La trampa, cualquiera que sea su naturaleza, desvirtúa una competencia. La deja en manos de “vivos” y se genera una dinámica que privilegia más al tramposo que al honrado.

¿Qué necesidad tenía un club tan talentoso de manchar su legado violando una disposición establecida? No lo necesitaban. Los Astros es un equipo de primera categoría.

Ahora deben reorganizarse tras las suspensiones al mánager A. J. Hinch y al gerente Jeff Luhnow, sus dos cabezas visibles, más la multa de cinco millones y las pérdidas que tendrán en los drafts del 2020 y 2021.

Pero sobre todo, los Astros fallaron a la ética, un valor que funciona como una especie de freno cuando se desea ganar a como sea, algo que al parecer espoleó al equipo texano.

Barry Bonds ya debía estar en el Salón de la Fama y seguro va a entrar, pero lo hará con su legado manchado por las acusaciones de que usó esteroides, cuando no tenía necesidad.

Para muchos se trata del mejor bateador desde los días de Babe Ruth, pero ahora no se sabe qué es legítimo y en qué hizo trampa el cañonero de los Gigantes y sin ninguna necesidad.

Algo similar le sucede a los Astros, un equipo bien armado y con características para llegar a dominar durante varios años, pero en lugar de trabajar con integridad, tomaron un atajo.

Ahora pagan las consecuencias.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR 

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