Fuertes vientos persistirán durante toda la semana en Nicaragua, agudizando el problema de las tolvaneras

Para poder contrarrestar las tolvaneras que viven cada año los pobladores del occidente del país, el especialista refirió que se necesita reforestar bajo los parámetros que requiere las cortinas rompevientos.

Los fuertes vientos que se sentirán esta semana en Nicaragua podrían llegar a ráfagas extremas que alcanzarían entre 70 y 100 kilómetros por hora, lo que agudizaría el problema de las tolvaneras, principalmente en el occidente del país, señaló Agustín Moreira, agrometeorólogo del Centro Humboldt. Las tolvaneras tienen un impacto significativo en la salud de la población.

El especialista manifestó que aunque este año se registren ráfagas extremas (normalmente el promedio es de 50 a 70 kilómetros por hora) el verdadero problema es la “casi nula” existencia de cortinas rompeviento en la zona de occidente, afectada por la deforestación y siembra de monocultivos.

“Al no tener las barreras naturales, esto ha creado una mayor circulación (de vientos), con mayores velocidades como las que estamos registrando. Estos ya son vientos superiores que pueden crear condiciones extremas como las que estamos viendo en estos momentos”, expresó Moreira.

Pero para poder contrarrestar esta situación que viven cada año los pobladores del occidente del país, el especialista refirió que se necesita reforestar bajo los parámetros que requieren las cortinas rompeviento.

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“Esto va en base a los estratos, tenemos árboles de un primer nivel, de segundo nivel y tercer nivel, que estos son los más altos. Las características de los más altos son los de eucalipto, que son árboles sensibles, que al momento que viene una corriente de viento empiezan a romper la circulación de la masa del viento y se fracciona. Al ser fraccionado, esas masas de vientos ya no vienen con una masa sólida sino vienen con vientos aislados”, explicó el especialista.

Las tolvaneras están afectando gran parte del occidente del país. LA PRENSA/Jader Flores

El establecimiento de las cortinas rompeviento en León se da desde 1980 y hasta el año 2000 se contaban con el 16.9 por ciento de las mismas.

Las cortinas establecidas originalmente abarcaban 1,120 kilómetros, pero al año 2000 se contaban con 630 kilómetros, según datos oficiales brindados en el 2015, “un informe con un retraso de 15 años”, dijo el especialista.

Marena sin cumplir

Según el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) este año tiene previsto restaurar 287 kilómetros de cortinas rompevientos, pero este es un objetivo que desde hace años no lo cumple, refutó el especialista.

En el 2015, William Schwartz, quien fuera director del Instituto Nacional Forestal (Inafor), se comprometió en ese año a cubrir unos 400 kilómetros de cortina rompevientos; al mismo tiempo que Juana Argeñal, ministra del Marena, señaló que sembrarían 300 mil plantas para 440 kilómetros.

Sin embargo, Moreira afirmó que no han visto los resultados de esas metas. «En todos estos años el Marena no ha hecho nada por reforestar… no se está dando  las medidas correctivas para la utilización de los medios. El Marena no está cumpliendo con las funciones que están estipuladas para la reforestación».

Despale sin control

El establecimiento de las cortinas rompevientos en León se da desde 1980, y hasta el año 2000 se contaban con el 16.9 por ciento de las mismas. Las cortinas establecidas originalmente abarcaban 1,120 kilómetros pero al 2000 se contaban con 630 kilómetros, según datos oficiales brindados en el 2015, «un informe con un retraso de 15 años», dijo el especialista.

«Ese era el inventario de recursos de barrera de protección. La situación es que del año 2000 a 2020 hemos disminuido casi en un 60 por ciento o más la retención de vientos, esto significa que el despale es mucho mayor y que nos estamos encontrando con ausencia totales de barreras en los canales de dirección o circulación de estos vientos», manifestó.

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Moreira señaló que desde el 2000 hasta la actualidad no existe información que detalle el comportamiento del inventario de las cortinas rompevientos, pero aseguró estos «han disminuido considerablemente, a un extremo de casi ser nula».

«Lo que sucede es que no hay un censo ni seguimiento por parte de Marena ni de Inafor de cómo está el comportamiento del inventario, eso se ha perdido. No tenemos capacidades de poder decir ‘este es el inventario actual, que esto se mantiene’. El problema es que tenemos falta de información para poder estar claros de cómo estamos pero si las corrientes de vientos dentro de lo que son los canales de dirección demuestran que no tenemos esas barreras», enfatizó el especialista.

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