La historia de la levantadora de pesas Silvia Artola

Silvia, de 35 años de edad, no cree que los Juegos Centroamericanos del 2021 en Santa Tecla, El Salvador, sean su última competencia

Ya son 16 años los que ha dedicado Silvia del Socorro Artola Artola al levantamiento de pesas y así como en sus años mozos aún no pierde ni la pasión ni el entusiasmo por dicha disciplina. Desde ya se alista con miras a los Juegos Centroamericanos del 2021 a efectuarse en Santa Tecla, El Salvador, luego de darle a Nicaragua tres medallas de oro en los Juegos Centroamericanos realizados en diciembre del 2017 en Managua.

«Ya perdí la cuenta de los años que llevo entrenando pesas, pero apenas tenía 17 años cuando empecé a practicar. El levantamiento de pesas siempre lo he llevado en el corazón y en la sangre», contó emocionada Artola.

Todos los días llega antes de las nueve de la mañana al gimnasio Orlando Vásquez, ubicado en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) para entrenar con mucha alegría, tal como en sus años de adolescencia.

«Hace un año estuve retirada por mi embarazo, eché de menos todo, es algo difícil de dejar  y ahora me siento más inspirada, con más metas. Quiero mejorar las marcas que dejé en años pasados y voy a darle duro a los entrenamientos», agregó la destacada atleta.

Artola está ansiosa por iniciar sus prácticas, no quiere fallar, pero se da tiempo para contar sobre cómo inició su pasión por las pesas.

«Empecé entrenando por necesidad en el gimnasio de la UNAN-Managua. Mi familia es de escasos recursos y no tenía cómo pagar mi carrera, entonces la universidad me ofreció una beca para entrenar pesas y estudiar y cuando inicié la práctica y agarré esa barra no la solté jamás», contó.

El esfuerzo de Silvia finalmente se combinó con su pasión deportiva y sus ganas de salir adelante, logrando graduarse de abogada.

«El levantamiento de pesas requiere de mucho amor y pasión. Uno se olvida de sus problemas, te ayuda al estrés. Cuando uno viene al gimnasio se nos olvidan nuestras penas», confesó.

Silvia Artola durante sus prácticas en el gimnasio Orlando Vásquez, del IND. LA PRENSA/ROSA MEMBREÑO.

Primero el baloncesto

Antes de enamorarse del levantamiento de pesas, primero practicó el baloncesto.

«Cuando estaba en secundaria me gustaba mucho el baloncesto pero como era chiquita no creo (que) hubiera llegado tan largo, sin embargo las pesas, por mi tamaño, condición y por la fuerza que siempre he tenido no creo hubiera sobresalido en ningún otro deporte más que en éste. Nací para ser pesista», aseguró.

Asimismo relató que no sabe de dónde proviene su fuerza, sin embargo, desde niña le gustaba levantar objetos con mucho peso.

«No sé si la fuerza será algo hereditario o si uno la desarrolla con el tiempo. Cuando mi mamá tenía que levantar algo ahí estaba yo, era el hombrecito de la casa como me decía mi hermana, tal vez así desarrollé la fuerza en levantar cosas pesadas que no comúnmente hace una mujer. Y bueno, ya en las pesas lo desarrollé más con el entrenamiento y las sentadillas. En mi familia nadie practica esta disciplina, solo yo. Al inicio mi mamá no estaba de acuerdo sobre la práctica de este deporte, pero ya luego me apoyó como mi papá», dijo la deportista, quien además es entrenadora.

Silvia Artola afirma que aún sigue enamorada del levantamiento de pesas como en su adolescencia. LA PRENSA/ROSA MEMBREÑO.

Inolvidable

En la vida deportiva de Silvia no todo ha sido color de rosa, pero ha aprendido a ganar y perder. Aseguró también guarda grandes momentos, como el vivido en el 2017 en Managua.

«La competencia que nunca olvidaré fueron los Juegos Centroamericanos del 2017 realizados en Managua, gané tres medallas de oro. Competir en mi país y escuchar el aplauso de mi gente fue mi mayor satisfacción por este deporte», narró con orgullo.

Artola ganó las tres preseas doradas en la categoría de los 63 kilogramos. Levantó 79 kilogramos en arranque y 100 en envión.

«Una de las cosas que me han enseñado mis padres en lo que yo decida hacer debía salir adelante. Nunca me ha gustado ser segunda de nadie sino de sobresalir», expresó Artola, quien lleva los asuntos legales de la Federación Nicaragüense de Pesas.

Lo más duro en la carrera de un atleta es lidiar con las lesiones, algo que Artola ha sabido enfrentar y sobrellevar.

«En el deporte de las pesas a veces uno le pone una fuerza extra pues uno quiere sobresalir, pero como en todo deporte suceden las lesiones, a veces hay que entrenar con las lesiones. En el 2009 me lesioné el hombro izquierdo, fue una fuerte lesión, sin embargo seguí entrenando y en los Juegos Centroamericanos del 2010 en Panamá. Competí, gané tres medallas de oro con esa lesión y un marqueta de hielo, fue una odisea y aquí sigo dando guerra», contó la atleta.

Divide su tiempo

Ella divide su tiempo entre sus entrenamientos, su trabajo y su hija. «Tras el nacimiento y el amor de mi hija estoy más enamorada de la vida y con muchas ganas de superarme, ella es mi inspiración», manifestó.

Los Juegos Centroamericanos del 2021 en Santa Tecla, El Salvador, son el principal objetivo de la deportista.

«Pienso entrenar y ponerme fuerte y si sale alguna competencia en el año vamos a darle duro, pero quiero ganar nuevamente en los Juegos Centroamericanos. Debido a mi embarazo estoy en una categoría superior en la que he competido, pero la idea es bajar de peso o dependiendo de cómo estén las posibilidades de medalla», añadió.

Silvia Artola se alista desde ya con miras a los Juegos Centroamericanos del 2021 en Santa Tecla, El Salvador. LA PRENSA/ROSA MEMBREÑO.

No es un deporte masculino

La atleta defiende la presencia de las mujeres en el levantamiento de pesas. «Ese mito que dicen que las pesas solo lo practican hombres o que van a hacerte un cuerpo de hombre no es cierto. Las mujeres practican, mujeres a nivel mundial. (…) Las pesas no son solamente para hombres, sino para las mujeres que quieren salir adelante y que quieran desarrollar fuerza, hay que olvidar ese mito de que las pesas son para hombres», argumentó.

Silvia, de 35 años de edad, no cree que los Juegos Centroamericanos del 2021 sean su última competencia.

«Creo que con los años lo que cambia es el rendimiento. Es decisión de un atleta si quiere retirarse o seguir entrenando. Mientras uno tenga disciplina y voluntad seguirá con la pasión», afirmó.

«A mi hija le gustarán las pesas pues crecerá en este ambiente y desde ya es una niña bien fuerte», finalizó la atleta capitalina.

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