Régimen orteguista «corta» el servicio de agua a la vivienda de la excarcelada Tania Muñoz

Para Muñoz, esta situación es un acto de represalias porque "estoy en contra del gobierno y haciendo mis protestas aquí en mi casa, y porque tengo mis banderas y siempre estoy en lucha".

El régimen de Daniel Ortega a través de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios (Enacal), cortó la mañana de este viernes el servicio de agua a la vivienda de la excarcelada política Tania Muñoz, ubicada en el barrio Fátima Pavón, en Niquinohomo, por tener una supuesta deuda de 91 mil córdobas.

Muñoz explicó a LA PRENSA que existe una deuda pero de 20 mil córdobas, y que esta ya había sido arreglada entre la empresa y su hermano desde septiembre de 2019, cuando acordaron que el familiar de Muñoz daría una abono de mil córdobas quincenal.

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Sin embargo, los trabajadores de Enacal llegaron a las 9:30 a. m. de este viernes para cortarle el servicio de agua. «Yo no voy a revisar nada, ya la ordene (de corte) está dada», fueron las únicas palabras que dirigieron los hombres a la familia Muñoz.

«Había una deuda de agua como hace unos cuatro años de 20 mil córdobas, pero ellos (sus hermanos) no hicieron arreglo y se vino acumulando. Ahora, con lo de la persecución, la casa estuvo abandonada por diez meses, en el transcurso que estuve secuestrada, pero ahora que regresamos mi hermano fue hacer arreglo de pago. Le dijeron que cuando llegara a la cuota de siete mil córdobas solo 500 daría de abono. Como ayer le tocó dar el abono pero no se presentó por andar trabajando, los hombres vinieron a cavar y ni siquiera dijeron buenos días», expresó Muñoz.

Un acto de represalias

Para Muñoz, esta situación es un acto de represalias porque «estoy en contra del gobierno y haciendo mis protestas aquí en mi casa, y porque tengo mis banderas y siempre estoy en lucha».

«No veo porqué hacen esto y tanto odio a mi familia», agregó.

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Muñoz declaró que también tiene problemas con la empresa de energía eléctrica Disnorte Dissur, pero esta vez por el aumento «descabellado» de la factura. La familia pagaba en noviembre una cifra de 300 córdobas pero en diciembre recibió un recibo por 1,636 córdobas y en enero de más de 2,212.

«Mi hermano fue hacer arreglo pero le dijeron que él tiene que pagar eso que eso fue lo consumido, no hay arreglo ni nada, y la amenaza que tiene es que si no pagamos nos van a llevar preso», manifestó la excarcelada política.

Muñoz refirió que ella sobrevive con la venta de frijoles y pinolillo ya que no puede trabajar por el constante asedio de parapolicías y fanáticos orteguistas del barrio.

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