Aparece con signos de tortura el universitario que llevaba tres días desaparecido

El joven universitario Cristian José Rayo Castro apareció deshidratado, con las manos amarradas con alambre y con señas en sus pies de haber permanecido atado

El universitario Christian José Rayo Castro apareció con señales de tortura. LAPRENSA/CORTESÍA

Después de tres días de desaparecido, el universitario Cristian José Rayo Castro apareció con las manos amarradas con alambre, con señas en sus pies de haber permanecido atado y en un fuerte estado de deshidratación, relató su madre, Julissa Castro, en una entrevista con Artículo 66. La madre explicó que recibió una llamada a eso de las 10:30 p.m. del domingo, donde le informaron que su hijo estaba por el sector de la carretera hacia Tisma, en Masaya.

Castro explicó que él estaba como aturdido, descontrolado, por ello buscaron atención médica, le hicieron pruebas y determinaron que su nivel de glucosa estaba bajo. La deshidratación eran tan profunda que quisieron canalizarlo y no podían, pero finalmente se logró.

Sobre cómo ocurrieron los hechos se sabe muy poco, por el mismo estado de salud del joven, quien no ha podido relatar lo que pasó. “Mi decisión es darle gracias a Dios que él apareció, acogerlo, darle el apoyo que él necesita porque lo veo afectado psicológicamente, él está como con miedo, como con temor, se ve así (…)”, expresó la madre.

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Hasta el momento lo que sabe doña Julissa es que su hijo aguantó hambre y las personas que la llamaron fueron las que lo auxiliaron. Él solo le comentó que los secuestradores eran civiles y tenían los rostros cubiertos.

Por su parte, la Policía llegó a la casa de doña Julissa para investigar, pero no le han dado una respuesta sobre el caso de su hijo.

El universitario desapareció el viernes a mediodía. Su madre explicó que el joven salió a las 12:30 p.m. a reunirse con una amiga, pero nunca llegó a la casa de esta y tampoco contestaba su teléfono. El caso fue denunciado en la estación policial de Masaya el mismo viernes por la noche y agentes de la Policía Orteguisa llegaron a su casa y revisaron las pertenencias de su hijo.

Antigua amenaza

El pasado 23 de noviembre de 2019, el universitario recibió una llamada anónima a su celular, le dijeron que ya lo tenían vigilado, que sabía dónde vivía y que se cuidara.

El asesor legal de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CDPH), Pablo Cuevas, recordó la denuncia de persecución política interpuesta por el joven. En su caso cabía una denuncia, un recurso de exhibición personal, pero en muchos ocasiones eso implica dejar a la persona al descubierto ante la Policía. Por eso es que en ocasiones se abstienen, ya que las autoridades o personas protegidas por estas son las que muchas veces cometen esos delitos, del secuestro.

Cuevas explicó que desde CPDH han observado que los secuestros se están volviendo más comunes. La organización tiene conocimiento que hay más secuestros, pero que la gente no denuncia. Es evidente que “ha aumentado esa situación”, señala.

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