Derek Jeter y Larry Walker al Salón de la Fama

Derek Jeter no pudo entrar de forma unánime. Uno de 397 votantes decidió no incluirlo en su lista y acumuló un 99.7 por ciento de los votos disponibles

Derek Jeter fue seleccionado este martes para entrar al Salón de la Fama del Beisbol de Grandes Ligas. LA PRENSA/ARCHIVO

Derek Jeter, un espectacular torpedero que pareció construido para los momentos de mayor drama, se convirtió este martes en miembro del Salón de la Fama del beisbol de las Grandes Ligas, aunque no lo hizo de forma unánime, porque hubo alguien que decidió situarse de espaldas a la realidad.

De igual modo, Larry Walker, un jardinero de potente ofensiva con los Expos y los Rockies, entra a Cooperstown. Jeter recibió 396 de 397 votos (99.7 por ciento). Solo un cronista no lo incluyó en su lista. Walker en tanto, recibió 304 votos (76.6 por ciento) y entró con las completas.

Para ingresar al campo de los inmortales de las Mayores, situado en Cooperstown, Nueva York, se requiere recibir al menos el 75 por ciento de los votos. Así que eso dejó fuera aún a Curt Schilling (70.0 por ciento) y Roger Clemens (61.0), quienes más se aproximaron a la meta necesaria.

Jeter, quien desde sus inicios tenía la estirpe que identifica a las grandes figuras de la historia, tuvo una carrera sensacional, al extremo de retirarse con .310 en su trayectoria de 20 años, con 3,465 hits, cinco Guantes de Oro, cinco anillos de la Serie Mundial y un recorrido sin marchas.

Nacido en Pequannock, New Jersey, y criado en Kalamazoo, Michigan, Jeter fue observado por los Yanquis como un jugador amateur, pero existía el temor que fuese a la universidad y decidiera no jugar beisbol, pero el scout Dick Groch dijo que «el único lugar al que irá es a Cooperstown».

Derek fue a 14 Juegos de Estrellas y acumuló cifras que aún son referencia en la postemporada. La gracia con que jugaba y la efectividad con que resolvía en los momentos cumbres, labraron su camino al Salón de la Fama, a donde entrará en una ceremonia el próximo 26 de julio.

Walker fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1997 y se retiró tras batear para .313 en su carrera de 17 años. Acumuló 383 jonrones y 1,311 remolques, mientras iba a cinco Juegos de Estrellas y ganaba seis Guantes de Oro, lo mismo que tres títulos de bateo en la Liga Nacional.

Estaba en su décima y última temporada para ser elegible por la crónica deportiva y Walker logró entrar en parte gracias a la  ampliación de los argumentos de la analítica que situaron en un plano real lo que se atribuía como ventajas enormes de jugar en las alturas de Denver.

Hace dos años, Walker apareció solo en el 34.1 por ciento de las boletas, mientras que el año pasado subió a 54.6 por ciento y ahora a 76.6, para convertirse en el segundo canadiense en el Salón de la Fama de Cooperstown junto al lanzador Ferguson Jenkins, quien ingresó en 1991.

Además de Jeter y Walker, también ingresarán en la ceremonia del próximo 26 de julio, Ted Simmons, notable receptor de llamativa ofensiva y Marvin Miller, beligerante dirigente del Sindicato de Peloteros de las Grandes Ligas, quienes entran por el comité de la Era Moderna.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

 

 

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