Gobierno de Ortega dice que creó 58,870 empleos en el 2019 a base de «economía creativa». Esta es la realidad detrás de esos puestos y su riesgo

El problema es que la economía creativa que impulsa Ortega como nuevo modelo económico en Nicaragua se nutre del trabajo informal, que no aporta ni siquiera al sostenimiento del sistema de Seguridad Social

Economía Creativa, Nicaragua

Como consecuencia de los retrocesos ocasionados por la crisis sociopolítica, más de dos millones de nicaragüenses al término de 2020 estarán sobreviviendo con menos de 1.76 dólares. LA PRENSA/ARCHIVO

Ante la imposibilidad de abrir fuentes de empleos de la mano del sector privado y de inversionistas extranjeros, el Gobierno de Daniel Ortega se ha visto obligado a compensar la destrucción masiva de puesto formales a base de la «economía creativa», una apuesta que si bien a nivel mundial ha ganado terreno, lo cierto es que analistas han advertido de que el modelo en Nicaragua realmente se trata de una economía de subsistencia.

Casi con bombos y platillos, el 20 de enero la vicepresidente, Rosario Murillo informó que el modelo de economía familiar y creativa en el 2019 había permitido la creación de 58 mil 870 nuevos empleos y 11 mil 774  nuevos emprendimientos en toda Nicaragua.

Y que incluso, solo en enero de este año ya contabilizaban 3, 340 nuevos empleos generados por 668 negocios forjados en los primeros 20 días de este mes.

Según detalló Murillo, en total se abrieron 255 ventas de productos alimenticios; 233 pulperías, tiendas, ventas de ropa, misceláneas, venta y reparación de celulares y otros productos; 31 talleres de ebanistería, carpintería, construcción, mecánica, refrigeración y soldadura y 120 negocios de servicios, clínicas, veterinarias, barberías, salones de belleza, transporte, etcétera; ocho servicios financieros y 21 emprendimientos turísticos, bares, restaurantes, centros turísticos, hostales y hoteles.

Es la hija de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Camila, la que está a cargo de este modelo de «economía creativa», para lo cual el año pasado el Gobierno le creó una súper comisión,  conocida como Comisión Nacional de Economía Creativa en Nicaragua, mediante la cual ejerce control de varios ministerios y entidades, como el Ministerio de Economía Familiar y el de Educación, entre otros.

El número de empleos que se han refugiado en la economía de subsistencia o creativa, como la llama el Gobierno, coincide con el estimado de personas que quedaron en el desempleo en el 2019. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) proyectó que al cierre del año  pasado  49,000 nuevas personas habrían quedado sin trabajo.

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Pero ¿qué hay detrás de los nuevos empleos y negocios con los que Ortega intenta compensar el impacto de la crisis económica en el mercado laboral? ¿Cuáles son  los riesgos de potenciar un modelo que no se asemeja a lo que realmente significa la economía creativa en el mundo?

El problema es que la economía creativa que impulsa Ortega como nuevo modelo económico en Nicaragua se nutre del trabajo informal, que no aporta ni siquiera al sostenimiento del sistema de Seguridad Social y que viene a ser una competencia desleal para quienes si aportan al Seguro y al sistema tributario, precisan analistas.

Emprendimientos y negocios fugaces

El economista y catedrático Luis Murillo explica que este tipo de economía provee de fuentes de sobrevivencia a extensos segmentos de la población, que quedaron en el desempleo a raíz de la crisis sociopolítica, pero cuya solución solamente será temporal.

“Al fin de cuenta lo que tenemos es una economía de subsistencia que no está acompañada de una política pública, por eso podría estimarse que 4 de 10 de estos negocios sobreviven o tienen algún éxito en el futuro y esto se debe principalmente a que hay una falta de política pública, que los sectores están abarrotados, mucha gente comienza a poner carne asada, pollo, pulperías, talleres, y en segundo lugar no tienen mucha experiencia en el sector y quedan funcionado bajo el esquema de economía de subsistencia”, explica Murillo.

Para el sociólogo Cirilo Otero este tipo de economía se desvanece con facilidad y muchas veces solo deja endeudada a la gente, pero además difiere de Murillo y considera que de 10 negocios es posible que solo uno sobreviva.

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“Generalmente la gente que hace emprendimientos, invierten algún dinero que tiene, luego se pierden y desaparecen, pasa con la fritanguería, el pollo asado, los bares, aparecen varios y luego desaparecen porque no son sostenibles, no tiene estudio de mercado, no tienen un respaldo financiero, no tienen una política del gobierno”, detalla Otero.

Hasta ahora el Gobierno no ha explicado en detalle cómo se formaron estos nuevos emprendimientos y cuán sostenibles son los puestos que se han creado a base de su polémico modelo. Tampoco si estos casi 60 mil puestos de trabajo han incidido en la mejora de las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, gravemente golpeadas por la pérdida de empleo en el 2018.

Pobreza ha incrementado

El economista Murillo advierte la economía popular solo es un paliativo a corto plazo de la pobreza que se ha incrementado, ante el creciente desempleo y la caída del consumo de los hogares.

“La gran desventaja de la economía popular es que los tomadores de decisiones, en este caso el gobierno se desentiende, cuando el gobierno tiene la obligación de crear empleos decentes y establecer políticas públicas”, dijo Murillo.

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Como consecuencia de los retrocesos ocasionados por la crisis sociopolítica, más de dos millones de nicaragüenses al término de 2020 estarán sobreviviendo con menos de 1.76 dólares (unos sesenta córdobas) al día, que es la línea de pobreza utilizada por Funides para realizar sus cálculos.

¿Quién financia la economía creativa?

Pero además todo emprendimiento requiere de una fuente de oxígeno, la pregunta es ¿quién está financiando a los emprendedores?, con los cuales el Estado «saca pecho».

Según el Proyecto del Presupuesto General de la República 2020 en la Exposición de Motivos se detalla que como “objetivo de desarrollar la economía familiar, creativa emprendedora, popular y comunitaria, se ha venido fomentando y acompañando la instalación de pequeños negocios y emprendimientos en todo el país, los que están dinamizando de manera directa la economía de nuestros municipios”.

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“Es así que de septiembre 2018 a septiembre 2019 se han desarrollado 11,894 eventos que han generado ingresos importantes en ventas para las familias nicaragüenses que participan en estas actividades por 201 millones de córdobas”, agrega el documento.

Sin embargo el documento no precisa cómo se financia a los emprendedores. De hecho  Usura Cero, que podría ser usado para financiar estos negocios, tiene menos  fondos asignaciones este año.

Al Usura Cero  se le redujo 898,000 córdobas de su asignación, porque solo se apartó un fondo por 102.25 millones de córdobas, inferior a los 103.15 millones de córdobas que le fue asignado en el 2019. Eso a pesar que el Gobierno asegura que hay una oleada de emprendimientos familiares en Nicaragua, sumergida en una profunda recesión desde el 2018.

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