El mensaje de Pompeo

El secretario de Estado de los Estados Unidos (EE. UU.), Mike Pompeo, se reunió este martes en San José de Costa Rica con representantes de la Coalición Nacional (integrada por la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco, UNAB), el Movimiento Campesino y miembros del exilio nicaragüense en el vecino país democrático del sur.

Esa reunión significa a todas luces un reconocimiento del gobierno de EE. UU. a la nueva oposición social y política contra la dictadura de Daniel Ortega, la que surgió de la insurrección cívica de abril de 2018 y ha sido reconocida por varias instancias internacionales. Sin embargo, aunque el encuentro de Pompeo con la nueva oposición nicaragüense causara resentimiento en algunos políticos tradicionales, la verdad es que no se debería entender como que el gobierno estadounidense desconozca o menosprecie a la oposición tradicional de Nicaragua, es decir, a los partidos no sandinistas que están representados en la Asamblea Nacional y a los que tienen personería jurídica aunque carezcan de representación parlamentaria.

De todas maneras, los organizadores de la Coalición Nacional han dejado completamente claro que su objetivo es formar una gran alianza opositora inclusiva, de la que solo quedarían fuera los que no quieran participar en ella y aquellos que, con sus mismos hechos políticos, demuestran que no son de oposición sino colaboradores del orteguismo, y por lo tanto, una pieza de la dictadura.
Pompeo no dijo nada sobre su reunión con los opositores nicaragüenses. Pero en conferencia de prensa con el presidente de Costa Rica señaló claramente que “quedan solo dos regímenes autoritarios en la región: Nicaragua es uno de ellos. Hoy instamos al régimen de Ortega en Nicaragua para que detenga su represión, que restaure las libertades cívicas básicas y que apoye elecciones libres y justas”.

Sin duda que el otro país de la región con régimen autoritario, según Pompeo, es Venezuela. Omite a Cuba, donde desde hace más de sesenta años hay una férrea dictadura comunista, pero tal vez porque la considera un caso perdido o porque el régimen cubano no es autoritario, sino totalitario estalinista.

En cualquier caso, el secretario de Estado estadounidense también fue categórico al sentenciar que “no se puede permitir” que la dictadura de Ortega “continúe violando los derechos humanos”. Y reafirmó el compromiso de EE. UU. “con los valores y las instituciones democráticas, así como en la necesidad de que retorne la democracia a Venezuela y Nicaragua”. Además, Pompeo aseguró que su gobierno sigue evaluando sanciones a la dictadura de Ortega, como lo hizo el año pasado “con altos funcionarios y familiares del régimen”, refiriéndose a Rosario Murillo y los hijos de la pareja dictatorial, Laureano y Rafael Ortega Murillo, entre otros.

De manera que se puede ver fácilmente en el horizonte cercano que vienen más sanciones para la dictadura, a menos que Ortega restablezca las libertades políticas y los derechos de los nicaragüenses, y que dé muestras creíbles de apertura a una solución democrática de la crisis sociopolítica del país.

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