Félix Maradiaga: “Sanciones contra instituciones y contra la billetera de Ortega”

En esta entrevista con LA PRENSA, Félix Maradiaga, del consejo político de la UNAB, explica los resultados de la reunión con Pompeo y de cómo piensan sortear los obstáculos para unir a los movimientos sociales, políticos, campesinos y de la sociedad civil para conformar un amplio bloque para sacar por la vía electoral a la dictadura de Ortega

Sanciones a instituciones como la Policía, el peligro que representa para la seguridad y estabilidad de Centroamérica la dictadura de Daniel Ortega, apoyo financiero para atender a los exiliados nicaragüenses y la estructuración de la Coalición Nacional. Esa fue la agenda conversada entre el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, y los delegados de la opositores de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y la Alianza Cívica (AC) en la reunión que sostuvieron el 21 de enero en San José, Costa Rica.

En esta entrevista con LA PRENSA, Félix Maradiaga, del consejo político de la UNAB y de la comisión que junto a la Alianza trabajan en la conformación de la Coalición Nacional, explica los resultados de la reunión con Pompeo y de cómo piensan sortear los obstáculos para unir a los movimientos sociales, políticos, campesinos y de la sociedad civil para conformar un amplio bloque para sacar por la vía electoral a la dictadura de Ortega.

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Maradiaga cree que al final Ortega se verá forzado a realizar reformas electorales reales porque además de las sanciones asegura que “el régimen no puede tener reformas electorales que no se ajusten a los parámetros internacionales porque no serían reconocidos” y eso es algo que ya tiene claro la comunidad internacional.

¿Qué hablaron exactamente con el secretario Mike Pompeo?

El señor Pompeo nos dijo que venía esencialmente a escuchar. “Hoy voy a guardar silencio para darles la oportunidad a ustedes que me indiquen de qué forma podemos seguir ayudando”, fueron sus palabras. Explicamos que esta es una Coalición Nacional en formación con el propósito de ser ampliamente incluyente, con el compromiso de una salida política democrática y no violenta. Y de la importancia del acompañamiento de la comunidad internacional para lograr nuestro objetivo.

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En mi caso expuse que reconocemos que el trabajo más importante de toda oposición política frente a la tiranía es el trabajo interno de su ciudadanía, que no esperábamos que la solución venga de afuera, pero que a las dictaduras no se les puede desalojar si no es una combinación de la presión interna y de la comunidad internacional. En ese sentido expresamos que Daniel Ortega es un peligro para toda Centroamérica. Un ejemplo es que más de 120 mil nicaragüenses han salido de Nicaragua y que la mayor parte lo hace a Costa Rica porque en Nicaragua no hay garantías de seguridad ni de trabajo. Ortega ha generado una de las olas más grandes de exilio forzado en los últimos años y el Estado de Costa Rica es un ejemplo de ese daño colateral, pero también Estados Unidos y otros países.

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El secretario de Estado de EE.UU, Mike Pompeo, escuchó a la delegación de la oposición sobre la crisis de Nicaragua. LA PRENSA/ TOMADO DE TWITTER MIKE POMPEO

Le dijimos que a Ortega le duelen las sanciones y por eso es importante que continúen ejerciéndolas. Sabemos que las sanciones por sí solas no son todo lo que logrará un cambio a la democracia, pero este es un año clave para reformas electorales y que hay un gran número de presos políticos que solo lograrán salir si combinamos los mecanismos de presión. En específico se expresó que las sanciones deben estar orientadas a golpear la billetera de Ortega, pero también era hora de sanciones institucionales a las organizaciones o entidades que han cometido crímenes de lesa humanidad, como es el caso de la Policía.

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Finalmente le explicamos que era fundamental que Estados Unidos ayude financieramente al Gobierno de Costa Rica con la crisis humanitaria de los nicaragüenses en ese país. También le hicimos ver a Pompeo que los nicaragüenses que salen al exilio la están pasando muy mal y esperábamos comprensión de que son nicaragüenses que están escapando de un régimen dictatorial.

(…) Se le planteó que a los nicaragüenses que sean deportados no lo hagan a Nicaragua sino a Costa Rica.

¿Qué receptividad tuvo el secretario Pompeo?

Hubo completa receptividad de su parte. Algunas cosas ya estaban siendo respondidas. Por ejemplo, EE. UU. ofreció un apoyo de 13 millones de dólares a Costa Rica para ayudar a la atención de los exiliados. En Costa Rica hay más de noventa mil solicitudes de asilo, de las que han resuelto dos mil. El Gobierno de Costa Rica alega falta de capacidad técnica administrativa y por eso ellos (EE. UU.) asistirán técnica y financieramente a las autoridades migratorias de Costa Rica. La embajadora Day explicó que están moviendo varios programas de cooperación que venían para Nicaragua los están trasladando financieramente para Costa Rica. Los programas de AID particularmente enfocados en temas humanitarios.

¿Pero no hay compromiso de acciones en breve?

Al margen de este encuentro (con Pompeo) hemos tenido muchas reuniones bilaterales técnicas en donde hemos insistido en que el compromiso más grande debe ser interno. Como oposición nos comprometimos a redoblar los esfuerzos de la presión internacional. Estamos trabajando de cerca con el Comité de Asuntos Exteriores, particularmente con el congresista Albio Sires y otros, para preparar listas de sanciones a nivel micro, se está trabajando en identificación de personas que han cometido crímenes de lesa humanidad, pero que no son funcionarios de alto nivel (del régimen), sino que son a nivel municipal como alcaldes, paramilitares. Estamos registrando esto de manera jurídica técnica porque creemos en la búsqueda de la justicia y la no impunidad. Lo estamos haciendo de la mano con la CIDH y los relatores de derechos humanos de la ONU. También se trabaja el tema migratorio para evitar que paramilitares puedan viajar a Estados Unidos.

La Gran Coalición y los partidos políticos

Sobre la Coalición Nacional han hablado de integrar sin exclusiones a movimientos, organizaciones y partidos, pero hay reclamos públicos de Ciudadanos por la Libertad de falta de transparencia sobre cuál es el plan concreto de estructuración.

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Al señalamiento que se hace en el comunicado de Ciudadanos por la Libertad de que no se conoce la estructura de la coalición, los reglamentos internos y otras series de observaciones nuestra respuesta es transparente y directa: no están porque no existen. La Coalición Nacional va a construir con todos sus aliados esa lista de documentos a los que se refiere Ciudadanos por la Libertad, es parte del proceso de inclusión y porque consideramos inapropiado que la Unidad y la Alianza bilateralmente hagamos los reglamentos metodologías de selección de candidatos y después solo decirle a los aliados “vengan que ya está la estructura”.

Hay un período del 17 de enero al 25 de febrero en donde estamos recibiendo las expresiones de buena voluntad de los aliados potenciales y con aquellos que respondan a ese llamado vamos a trabajar esos documentos. Queremos romper la vieja fórmula de hacer política en donde la unidad es alrededor de personas.

LA PRENSA/ R. Fonseca

Ciudadanos por la Libertad ha recibido comunicaciones de la comisión de enlace a que se siente a conversar, lamentablemente hemos tenido resistencia de parte de ellos a sentarse con el pleno de la comisión de enlace. Eso nos deja un poco confusos. Reconocemos a Ciudadanos por la Libertad como un partido político de oposición, valioso, esencial en la Coalición y que estamos abiertos a conversar. La respuesta que nos ha llegado por terceros es que hay resistencia a los grupos que no son liberales, que consideran de izquierda. Entendemos esos recelos, pero la nueva Nicaragua azul y blanco debe ir mucho más allá de cualquiera de las ideologías.

En la Alianza y en la UNAB algunos rechazan a los partidos pactistas y a lo que huela a sandinistas, ¿cómo salvarán esa resistencia?

Comprendo esas desconfianzas y las entiendo como autoconvocado que ha sido antisandinista, que ha sido confiscado, que ha sufrido el exilio en los años ochenta en la primera dictadura sandinista. Sin embargo abril del 2018 nos dejó una lección y es que en los tranques, en las marchas, en las universidades había gente liberal, conservadora, sandinista que se había salido del FSLN; católicas, evangélicas. El espíritu de abril es autoconvocado azul y blanco, y poder desalojar al orteguismo del poder va a requerir la concertación de la mayor de las voluntades de los nicaragüenses.

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Los sectores más jóvenes no se identifican con las etiquetas de izquierda o de derecha, se identifican con los compromiso a los derechos humanos. Esta Coalición lo que quiere hacer es romper con esas etiquetas del pasado y que todas las fuerzas democráticas, incluso aquellas que en algún momento, como universitarios que estuvieron con UNEN, servidores públicos que están secuestrados en el Estado puedan encontrar espacios de participación.

El PLC es lo que más levanta desconfianza porque Daniel Ortega hizo resucitar a ese partido en las elecciones del 2016 y por eso tiene diputados. ¿Cómo convencerán a la gente de que se acepte a esos partidos en la Coalición?

La posición oficial de este núcleo convocante de la Coalición Nacional es que dentro del PLC y de todos los partidos políticos hay ciudadanos de buena voluntad en los municipios, en las comarcas, fiscales. Reconocemos que los partidos políticos tienen en muchos casos conflictos con sus cúpulas, pero tenemos que encontrar una metodología para que no se excluya a esos miles de nicaragüenses  que militan en un partido político y que no tienen responsabilidad de los desaciertos de sus dirigencias nacionales.

¿Podríamos verlos firmar la Coalición Nacional con Arnoldo Alemán?

En este caso específico del PLC tenemos que encontrar una fórmula en la cual no se excluya a los liderazgos locales que son valiosos y puedo dar un ejemplo, Medardo Mairena. El país está primero

¿Se logrará tener la Coalición para el 25 de febrero? 

Ese es el objetivo. El 25 de febrero, por transparencia, queremos hacer una primera rendición de cuentas de cuáles son los aliados oficialmente integrados a esa fecha.

¿Una vez conformada la Coalición cuál es el siguiente paso?

Será disolver la comisión que está coordinando la inclusión. Ahorita estamos cuatro delegados de la Unidad y cuatro de la Alianza cuya labor se disuelve el 25 de febrero y se creará una nueva estructura de gobernanza que incluya a los aliados que tendrán la responsabilidad de darle sentido a toda la estructura nacional de la Coalición. Se elaborará un calendario a partir del 25 de febrero para la conformación de las directivas de la Coalición Nacional en cada departamento. Las fases de la Coalición son tres: la primera es la lucha por los derechos humanos, libertad de los presos políticos y la máxima presión interna y externa contra el régimen orteguista.

Arnoldo Alemán, presidente honorario del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). LA PRENSA/ARCHIVO

La segunda fase es la preparación electoral que tiene que ver con las candidaturas, organización y entrenamiento político de los fiscales. La tercera es cómo gobernar. Todos los acuerdos, que hemos llamado contrato social para reconstruir la Nicaragua post Ortega.

¿Comenzarán a hablar de candidatos?

Es un tema que se ha dejado de último punto. Los intereses personales no deben ser obstáculos, pero será necesario un proceso competitivo y transparente. Para eso debemos diseñar un mecanismo que vamos a decidir con los aliados.

En Nicaragua la mayoría de la gente  no pertenece a ninguna organización. ¿Cuándo van al terreno porque la gente cuestiona ese alejamiento de los opositores?

La inclusión de los partidos es un paso importante pero no el único. La Coalición Nacional está abierta a gremios profesionales, agrupaciones sociales que no son parte de la Alianza ni de la Unidad. En este momento existen canales para el involucramiento a títulos personales. La Alianza Cívica y la Unidad se convierten en las primeras puertas de ingreso de personas que no pertenecen a ningún partido. Además estamos generando un mecanismo para que las personas que no quieren entrar ni por la Alianza ni la Unidad. En esos casos tendrán que ser ciudadanos que tengan un valor agregado político.

¿Cómo una ama de casa, un vendedor del mercado o cualquiera se puede sumar a la Coalición?

Hay 94 organizaciones de la Unidad y cuarenta aproximadamente de la Alianza Cívica, más los que se tienen que sumar. En el caso de la Unidad estamos presentes en noventa municipios. No hemos llegado a todos los barrios, pero cuando se sumen los partidos políticos, los gremios profesionales, sindicatos, serán amplias las oportunidades. La Coalición aún no ha nacido, nace con su proclama. Vamos a llegar al punto en que vamos a estar presentes hasta el último barrio y esa ama de casa podrá incorporarse a un gremio, asociación, a la Alianza, la Unidad para estar en la Coalición como organización política.

¿Cómo ejercerán la presión interna si los policías mantienen sitiadas las ciudades?

En la Unidad y la Alianza hay un grupo de trabajo que está preparando una serie de medidas, adicionales a las que, a pesar de las condiciones difíciles, se han continuado haciendo como los piquetes. La idea es que la Coalición Nacional lejos de enfriar la calle sea un mecanismo de presión ciudadana.

Reforma y elecciones

Para las elecciones del 2021 quedan unos 22 meses pero es menos el tiempo que la oposición tiene para ponerse de acuerdo, conformar la Coalición, presentar las propuestas y hacer campaña.

Debo insistir en que la Coalición Nacional no ha decidido si irá a elecciones o no, porque la Coalición no está oficialmente proclamada. Sostenemos que debemos tener una línea roja del momento en que debemos evaluar si las condiciones son las adecuadas, porque no vamos a ser parte de una farsa electoral. Este momento es para presionar por reformas electorales. A la par insistimos en que cualquier escenario va a requerir de una masiva y amplia organización ciudadana. Debemos organizarnos como si las elecciones fueran ya, pero las decisiones de participar deben tomarse en el momento en que tengamos certeza de que el voto de cada ciudadano va a contar.

El Gobierno planea una reforma electoral solo con los partidos políticos. ¿Qué harán para tener incidencia concreta en esa negociación si desde ya excluyeron a todos los sectores que han resistido desde abril del 2018?

Creemos que es una  medida desesperada del régimen porque sabe que en un proceso electoral limpio estaría en desventaja y no hay forma de que el Frente Sandinista pueda ganar las elecciones.

Foro de la Unidad Nacional Azul y Blanco, donde presentaron su propuesta de reforma electoral. LA PRENSA/L. ÁLVAREZ

Hacen ese tipo de acciones para romper los incentivos y motivación para que la gente se organice. Lo que decimos es que al margen de las acciones del régimen, tiene que haber presión ciudadana interna e internacional y organizarnos rápidamente como si las elecciones fueran mañana.

Recordemos que el régimen no puede tener reformas electorales que no se ajusten a los parámetros internacionales porque no serían reconocidas.

Daniel Ortega ha demostrado que no le importa mucho que no se le reconozca internacionalmente. Su interés es estar en el poder. Lo mismo decía Evo Morales (expresidente de Bolivia) que no le importaba el reconocimiento.

Igual lo dice Nicolás Maduro y sigue en el poder de Venezuela…

Pero tiene petróleo.

Ortega tiene las armas…

Nosotros tenemos la obligación y el compromiso para que la salida a esta crisis sea pacífica y democrática. El caso de Nicaragua es diferente a los de Bolivia que es de los principales exportadores de gas natural de Sudamérica, y de Venezuela, que es un estado petrolero. Es absolutamente impensable que Nicaragua pueda sobrevivir sin el respaldo internacional. Lo único que le quedaría a Ortega como sobrevivencia de su gobierno sería la vía de la violencia, pero nosotros tenemos la responsabilidad de evitar al máximo ese escenario. Salidas fáciles no existen y un mecanismo para que el régimen automáticamente nos dé todo lo que pedimos tampoco. Estamos totalmente conscientes de que aún con reformas electorales, enfrentaremos un escenario adverso, pero el compromiso que hemos hecho es de una salida política.

Todo indica que Ortega dejará vencer el acuerdo con la OEA y no buscará renovarlo. ¿Participarían en las elecciones con unas reformas electorales donde no haya participado la OEA?

No. Hemos conversado en múltiples ocasiones con la OEA donde hemos pedido garantías de que no habría una negociación entre la OEA y el Gobierno, como lo pretendía hasta hace poco el Gobierno. Los distintos órganos de la OEA nos dieron total garantía de que no validarán una negociación bilateral. Por otro lado, hemos puesto como parámetros fundamentales de una transición democrática una reforma electoral, que entre muchos otros aspectos incluya una irrestricta observación electoral.

Ustedes viajaron a Costa Rica con Medardo Mairena, ¿aprovecharon para hablar de cómo se integrará el Movimiento Campesino a la Coalición o es la Coalición la que debe integrarse al Movimiento Campesino?

Medardo ha expresado en todo momento voluntad de integrarse a la Gran Coalición, pero al mismo tiempo ha dicho, y nosotros así lo hemos dicho, que el Movimiento Campesino como un movimiento autónomo tiene derecho a trabajar con sus aliados y ampliar su red organizativa. El Movimiento Campesino es parte de la Alianza Cívica y eso implica que a lo interno tendrán conversaciones para ver cuál será la participación del Movimiento Campesino en la Coalición Nacional.

En este momento lo planteado es que todas las organizaciones que integran la UNAB se suman en pleno a la Coalición y todas las organizaciones de la Alianza hacen lo mismo. Hay un reconocimiento tanto en la Unidad como en la Alianza de que el Movimiento Campesino es fundamental dentro de la Coalición, lo necesitamos así como a otras expresiones rurales que tampoco están en el Movimiento Campesino.

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