Familiares y amigos entierran el cuerpo de la adolescente asesinada en Chichigalpa

Los padres tampoco quisieron ser fotografiados en su sufrimiento, pero aunque no vaya a haber recuerdos gráficos de ese doloroso momento, pocos olvidarán el desgarrador llanto de los padres de Josseling

La población de Chichigalpa salió en silencio a acompañar el cortejo fúnebre de Josseling Catalina Romero Pineda. Cientos de personas recorrieron las calles del muncipio con las cabezas bajas, las miradas tristes y tratando de respetar el clamor de los familiares de no hacer fotos ni videos durante la marcha.

Los padres tampoco quisieron ser fotografiados en su sufrimiento, pero aunque no vaya a haber recuerdos gráficos de ese doloroso momento, pocos olvidarán el desgarrador llanto de los padres de Josseling.

El velorio se realizó el domingo en la casa de su abuela materna, en el barrio Mercedes de Chichigalpa, aunque la joven vivía con sus padres en el barrio Marvin Salazar.

El cortejo fúnebre salió a las 3:00 p.m. con dirección al nuevo Cementerio Municipal «Nuestra Señora de Guadalupe». Más de tres cuadras abarcaba el gentío que caminó lamentando la injusta muerte de Josseling.

El domingo en la noche hubo una marcha de la ciudadanía demandando que se haga justicia y que se castigue con el peso de la Ley al autor del asesinato de Josseling. Los ciudadanos marcharon hacia la casa donde se llevaba a cabo el velorio, pero patrullas policiales les impedieron el acceso a la calle donde se estaba dando el velorio.

Pobladores indignados

En cada esquina del barrio donde vivía Josseling Romero, se puede ver a los vecinos y habitantes hablando del tema. María Cristina Duarte palmea tortillas y las vende en un puesto que queda a media cuadra de la casa de la joven. Duarte cuenta que la joven le llegaba a comprar tortillas y todavía no puede creer que nunca la volverá a ver pasar.

En tanto, Moisés Ruiz, habitante también de ese barrio, manifestó que las autoridades deben regular más a los taxistas y exigirles que anden identificados, para evitar que ocurran crímenes como lo que le ocurrió a Josseling Romero.

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La última muerte de una mujer de Chichigalpa a manos de delincuentes es el caso de la estudiante universitaria Janis Raquel Gómez López, de 18 años, en la comunidad Bethel, en julio de 2019. Dos hombres a bordo de una motocicleta la mataron a balazos por robarle su bolso y su celular. Los delincuentes eran de Chinandega, recuerda Ruiz.

Por robarle un celular y objetos personales

La Policía informó este lunes que José Martín Ocampo Aburto, de 36 años, le propinó un golpe en la cabeza con el maneral de un vehículo que conducía y una piedra, para sustraerle su celular y bolso con pertenencias personales.

La Policía Orteguista, a través de una conferencia de prensa, manifestó que la adolescente solicitó el servicio de taxi a Ocampo Aburto el pasado sábado para trasladarse del reparto Marvin Salazar a la terminal de buses en el municipio de Chichigalpa. La joven se dirigía a realizar la última prueba para ingresar en una carrera técnica bilingüe en el Instituto Filemón Rivera, carretera Chinandega-El Viejo.

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Josseling Pineda salió de su casa desde las 5:30 de la mañana del sábado hacia un centro de formación en Chinandega. A eso de las 7:00 de la noche sus familiares se preocuparon porque ésta no había regresado y la reportaron como desaparecida a través de las redes sociales. Horas después se informó del hallazgo del cuerpo.

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