Posición de EyT ante la reforma electoral

Ética y Transparencia se define en su sitio web como “un organismo de observación electoral sin fines de lucro y sin filiación partidaria”

Nicaragua, Daniel Ortega, fuerzas oscuras

En el ambiente de extrema polarización política que hay en Nicaragua, no deja de sorprender que un organismo democrático de la sociedad civil, en este caso Ética y Transparencia, haya solicitado participar en la consulta oficial de la reforma electoral, en su carácter de entidad independiente y políticamente neutral.

Ética y Transparencia se define en su sitio web como “un organismo de observación electoral sin fines de lucro y sin filiación partidaria”. Informa que se constituyó en 1996 y desde 2006 fue reconocido por Transparencia Internacional como su capítulo nacional en Nicaragua, pasando así a formar parte de una red de 90 organizaciones del mismo tipo esparcidas en el mundo.

Ética y Transparencia asegura que en sus 23 años de experiencia ha observado unos 50 procesos electorales en diversos países del planeta, inclusive en Nicaragua. Además, reclama que “está incorporada por referencia en los acuerdos firmados (en febrero de 2017) por parte del gobierno (de Nicaragua) con la OEA para abordar la reforma electoral”. Así lo afirmó la presidenta del organismo, Xiomara Paguaga, al informar sobre la solicitud para participar en la consulta oficialista.

Ética y Transparencia formó parte del Grupo Promotor de las Reformas Electorales que consensuó sus propuestas con las de la oposición política y social. Sin embargo, su participación en la consulta parlamentaria sería independiente, sin llevar ninguna propuesta de reforma propia o de otras organizaciones.

Es saludable que haya personas e instituciones interesadas en la problemática electoral de Nicaragua, sin tener posiciones a favor de la oposición o del régimen. Lo importante es que su visión y posición sea en pro de elecciones libres, honestas y transparentes, de acuerdo con los parámetros internacionales.

En el escenario político nacional hay posiciones partidistas, de la oposición y del régimen, cuyo interés es alcanzar el poder o retenerlo en función de sus objetivos e intereses. Eso es normal. Pero también es lógico y necesario que existan individuos e instituciones para quienes lo más importante es la elección libre y limpia como mecanismo insustituible de la democracia, independientemente de quien gane las votaciones.

En este caso el principio esencial que debe prevalecer es que solo debe gobernar aquel que tenga derecho de hacerlo, y que, en consecuencia, quien gobierne al margen y en contra de ese derecho es un usurpador.

Si el partido tal o la alianza cual gana la elección y recibe de los ciudadanos el mandato de gobernar, eso es de la máxima importancia para sus seguidores y votantes. Pero para la ciudadanía en general lo esencial es que la democracia funcione, para lo cual las elecciones tienen que ser libres, competitivas, honestas y transparentes.

Ojalá que Ética y Transparencia lograra colarse en la consulta oficial de la reforma electoral anunciada por el régimen. Como ha dicho su director ejecutivo, Roberto Courtney, su participación no avalaría reformas mañosas o insuficientes ya que solo las aprobarían si consideran que son buenas y útiles, y las rechazarían si juzgan que son cosméticas.

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