Los 70 años de las Siervas Misioneras de Cristo Rey

Fueron fundadas hace 70 años en Nicaragua. Gracias a su vocación misionera miles de niños y mujeres han podido estudiar. Actualmente su fundadora está en proceso de canonización

El proceso de creación de la congregación Siervas Misioneras de Cristo Rey, duró varios años. En 1948 llegó el rescripto desde Roma que autorizaba la fundación. LA PRENSA/CORTESÍA

El proceso de creación de la congregación Siervas Misioneras de Cristo Rey, duró varios años. En 1948 llegó el rescripto desde Roma que autorizaba la fundación. LA PRENSA/CORTESÍA

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Dos mujeres entran silenciosamente a la gruta de las apariciones de la Virgen María en Lourdes, Francia. María Albertina Ramírez, de unos 20 años, camina de la mano de su tía Gertrudis para rezar en el sitio donde Bernadette Soubirous tuvo su primera aparición mariana, en 1858. Las dos mujeres han emprendido un largo viaje desde Nicaragua solo para visitar este lugar sagrado.

Gertrudis, a quien María Albertina llamaba de cariño “tía Tula”, quedó ciega luego de una misteriosa enfermedad y buscando un milagro emprendió esa peregrinación en 1918.

En los siguientes años volverían en varias ocasiones pero nunca se obró el milagro de la tía Tula. Muchos años después y ya convertida en madre fundadora de la primera congregación religiosa de Nicaragua, María Albertina diría que aunque la tía Tula no pudo recuperar la vista, esas visitas al santuario en Francia “fueron un consuelo”.

Vocación por el servicio

María Albertina Ramírez nació en Managua el 28 de abril de 1898. Nieta del general Tomás Martínez Guerrero, su familia era una de las más respetadas de la época. Desde pequeña fue una niña piadosa, que jugaba a la misa y enseñaba el catecismo a los hijos de las empleadas de su casa.

María Albertina Ramírez nació en Managua el 28 de abril de 1898. Nieta del general Tomás Martínez Guerrero. LA PRENSA/CORTESÍA

Cuando su tía Tula pierde la vista, María se dedica a cuidarla y es cuando la acompaña a sus varias peregrinaciones a Francia. Ahí nació su vocación de servicio.

Gracias a que su padre, Alberto Cristóbal Ramírez, por entonces ocupaba un cargo diplomático, María y la tía Tula pudieron viajar con frecuencia hasta Lourdes.

Tras 22 años de cuidos la tía Tula muere y en 1935, María Albertina, junto a otras mujeres funda la Casa Nazaret en Managua. Este hogar fue creado para ayudar a niñas huérfanas y para enseñar a mujeres pobres a leer, bordar, tejer, cocinar y otros oficios de la casa.

Fue monseñor Vicente González y Robleto, el que vio en la casa Nazaret la semilla de una congregación religiosa.

“Yo veo venir una congregación religiosa”, le dijo monseñor Vicente a monseñor Lezcano que entonces era el arzobispo de Managua.

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En 1938 monseñor Lezcano les pide al grupo de mujeres que conforman la casa Nazaret que comiencen a vivir en comunidad. Eran poco más de 25 muchachas.

Fue así como María Albertina, con 40, años decidió dejar la vida lujosa con su familia y entregarse de lleno a la “causa de los pobres”.

Las Siervas de Cristo

El proceso de creación de la congregación Siervas Misioneras de Cristo Rey, duró varios años. En 1948 llegó el rescripto desde Roma que autorizaba la fundación y finalmente el 2 de febrero de 1950, de las 25 muchachas que iniciaron la comunidad cinco de ellas tomaron los hábitos acompañadas de la madre María Albertina.

Desde el inicio la vocación de las siervas fue la misión, educación y evangelizar. LA PRENSA/CORTESÍA

Desde el primer momento la nueva congregación llamó la atención por su vocación misionera. Las siervas de Cristo salían a evangelizar a los barrios, daban clases y ayudaban en la liturgia a los sacerdotes.

Gracias a una donación de varios solares se comenzó a construir lo que es hoy el convento central en Managua y el colegio Cristo Rey. La tía Tula en su testamento le había dejado una considerable herencia a su sobrina favorita. María no dudo en invertir todo en la construcción del colegio y en abrir otros centros en los departamentos.

Las Siervas de Cristo fueron pioneras en impulsar colegios parroquiales, incluso le llevaron la delantera en Nicaragua a varias órdenes religiosas que tenían más capacidad.

“Los colegios son centros de apostolado”, dijo la madre Albertina cuando comenzó a abrir centros de enseñanza.

Para 1960 las siervas habían fundado más de seis centros educativos y varias capillas. Muchas de estas casas fueron entregadas a sacerdotes para que se hicieran cargo.

En la actualidad el colegio Cristo Rey en Managua ofrece preescolar, primaria y secundaria para niñas. LA PRENSA/CORTESÍA

“Madre Albertina construía y fundaba. Cuando aquello ya estaba andando lo entregaba al obispo de la diócesis o a los sacerdotes”, cuenta Sor María Esther.

El Cardenal Miguel Obando y Bravo, les pidió a la siervas que se hicieran cargo de varias pastorales y ayudar en la administración de varios iglesias, entre ellas la Catedral de Managua.

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Durante la guerra para derrocar a Somoza, al convento de las siervas de Cristo llegaron cientos de heridos y refugiados.

“Aquí venían de los barrios cercanos como El Riguero. Durante toda la guerra tuvimos expuesto el santísimo y gracias a Dios nunca fuimos atacadas”, señala la hermana María Esther.

Camino a la santidad

En plena algarabía por la caída de Somoza, la madre María Albertina, muere en Granada el 20 de julio de 1979.

“Murió como ella quería. En silencio.”, dicen las hermanas en el convento de Cristo Rey.

A lo largo de sus 70 años la orden religiosa ha tenido como máximo 100 misioneras consagradas. LA PRENSA/CORTESÍA

Por la guerra gran parte del país estaba destruido por lo que casi nadie se dio cuenta de la muerte de la fundadora de las Siervas de Cristo. Su funeral fue un verdadero entierro de pobre. Costó encontrar un ataúd, no hubo flores y por el pésimo estado de los caminos apenas unas cuantas personas lograron ir al cementerio general de Managua para despedir a la Madre Albertina.

En 2001 la diócesis de Granada abrió su proceso de canonización.

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Sus restos descansan en el convento de Cristo Rey. La congregación actualmente tiene presencia en El Salvador, Costa Rica, Ecuador y otras partes del mundo. El colegio Cristo Rey en Managua ofrece preescolar, primaria y secundaria para niñas.

Las siervas de Cristo atienden la Catedral de Managua, la iglesia de Las Sierritas entre otras parroquias en el país. Actualmente la congregación está formada por unas 70 religiosas y cada año reciben a nuevas novicias que se integran a la vida consagrada.

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