¿Para qué otro partido político?

Una encuesta realizada por Porter Novelli otorga al frentismo un 11 por ciento de intención de votos, sin embargo, sin una verdadera unidad se puede echar a perder esa gran oportunidad

Muchas personas en la oposición manifiestan que es necesario formar un nuevo partido político para no ir al amparo de otro ya constituido.

Entre algunos argumentos está que no se va a llevar a ningún partido zancudo, ni a corruptos y otras cosas. Debido a que esa tesis mucho la repiten, quiero decir que me opongo rotundamente a esa idea. Mis argumentos son los siguientes:

En estos momentos existe un solo objetivo que posiblemente nos una. Digo posiblemente, porque la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) ya se habían separado. Las personas que están al frente de esa misión comparten distintas ideologías políticas. Así que no nos une una ideología política, nos une el grito de la patria, un motivo único, nada más.

Al pedir un nuevo partido político, aunque sea para un buen propósito, sin duda será otro motivo para dividir el voto democrático y podemos quedar como en el 2006, cuando los liberales fuimos divididos y la suma de los votos de ALN y del PLC superaron con creces al frentismo. ¿Pero de qué servía eso? Se suponía que esa lección era para aprender a no dividirse.

La Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) se dividieron, dijeron, para “fortalecer la oposición”. ¿Qué podemos esperar si la gran unidad triunfa como partido político? ¿Cómo actuarían los diputados electos? Si por la víspera se saca el día, ¿qué podemos esperar en el futuro de esta gente?

En 1990 la UNO se dividió poco tiempo después de haber ganado las elecciones, según se comentó por aquello de los cañonazos de 50 mil dólares.

En las alianzas liberales en que el MRS siempre iba montado, en cuanto llegaban a ocupar el curul en la Asamblea Nacional se declaraban independientes y se volvían enemigos de quien los había chineado.

También puede pasar lo que le hicieron al difunto Herty Lewites, que un diputado ya electo se fue con Ortega.

La gran coalición opositora solamente debe elegir al candidato a la Presidencia y de esa manera se evitaría más división interna, nadie tendría que pelear por ser candidato a diputado. Seguro que esta es la meta de mucha gente y se evitaría el desgaste político interno y muchos oportunistas abandonarán a la gran coalición opositora al ver que no podrán sacar provecho alguno. El candidato a presidente trabajaría con los diputados de CxL, en el que sería más difícil una división en estampida.

Una encuesta realizada por Porter Novelli otorga al frentismo un 11 por ciento de intención de votos, sin embargo, sin una verdadera unidad se puede echar a perder esa gran oportunidad.

El autor es abogado y comentarista político.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: