INE, ¿dónde está el alivio del petróleo y los combustibles?, ¿por qué no baja la tarifa eléctrica de los nicaragüenses?

El INE decidió en febrero no incorporar el alivio que el petróleo y los combustibles han dado en las últimas casi cinco semanas. Esto a pesar que el petróleo acumula una baja de casi un 15 por ciento con relación a diciembre. Esta es la explicación que dan algunos analistas.

Pese a que en los primeros dos meses el petróleo y los  combustibles han dado un respiro a la economía mundial, inclusive en Nicaragua los carburantes para uso automotriz han bajado por casi cinco semanas seguidas, el Instituto Nicaragüense de Electricidad (INE) se niega a traspasar parte de ese alivio a la factura eléctrica de los hogares, asfixiados por la reducción del subsidio estatal a la tarifa y el aumento disfrazado de casi un 20 por ciento en el 2019.

El INE publicó esta semana el nuevo pliego tarifario que regirá en febrero y por segundo mes consecutivo decidió no incorporar en la tarifa el alivio del petróleo y sus derivados, pero oficiosamente actualizó las tarifas incorporando el deslizamiento de la moneda.

El precio del Petróleo Intermedio de Texas (WTI), que se usa de referencia para Nicaragua, ha bajado en  febrero 11.5 por ciento y  14.6 por ciento en lo que va del año, admite el Banco Central de Nicaragua en la actualización de su reporte diario de la variación del crudo y sus derivados.

El jueves el precio promedio del petróleo WTI, que se produce en el Golfo de México, se situó en 51.59 dólares por barril, esto significa que con respecto a diciembre del año pasado, se ha dejado de pagar 9.47 dólares menos por barril, que equivale a una merma del 15 por ciento. En diciembre 2019 el precio promedio del barril anduvo en 61.06 dólares, según registros internacionales.

Pero de igual forma el fuel oil, el derivado del petróleo que se utiliza para la generación de energía térmica, se sitúa en 45 dólares el barril, lo que significa una merma del 29.1 por ciento, al comparar febrero de este año con el mismo periodo del año pasado, aunque el promedio anual registra un alza de 7.4 por ciento respecto a diciembre.

La caída del fuel oil en términos interanual no es congruente con el alza de casi 20 por ciento acumulado en la tarifa en el 2019.

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Según estadísticas del Ministerio de Energías y Minas (MEM) entre enero y septiembre del año pasado se importó dos millones de barriles de fuel oil, a un precio de 61.30 dólares el barril, 16.3 dólares más por barril que el precio actual, que es de 45 dólares, un alivio que hasta ahora no ha llegado a la tarifa.

En enero y febrero de este año la tarifa en baja tensión del sector residencial ha incrementado 0.23 centavos de córdobas, lo que corresponde al deslizamiento de la moneda, que ahora es del 3 por ciento anual, 0.25 al mes.

Una probable explicación

Entonces la gran pregunta es ¿por qué no baja el precio de la energía en Nicaragua, si el fuel oil y los combustibles han bajado?

El economista Javier Mejía, del Centro Humboldt, explica que en Nicaragua ha habido grandes avances en la transformación de la matriz energética. Hay un 51 por ciento de energía renovable y un 49 por ciento de energía térmica, «y que en esta temporada se ha estado generando hasta un 85 por ciento de energía renovable», que resulta ser más cara que la energía de combustibles fósiles, porque los contratos pactados fueron onerosos, explica Mejía.

“Es sorprendente que en este momento se esté generando un 85 por ciento de energía renovable y que la térmica esté generando un 25 por ciento, nunca había estado tan baja, eso me indica que las plantas térmicas no están operando, le están dando prioridad a las renovables y eso puede tener cierto impacto en los precios, porque la mayoría de los contratos de energía renovable son altos”, explicó Mejía.

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Por ejemplo uno de los contratos de energía eólica fue pactado a 95 centavos de dólar el kilovatio hora, mientras que la térmica se vende con base en un contrato que es variable, y si el precio fuel oil anda en 45 dólares  por barril, el precio por kilovatios hora andaría por debajo de los 85 centavos de dólar.

No obstante, en Nicaragua las autoridades cuando el precio del crudo a nivel internacional incrementa sin demora ajustan en el mercado de la energía eléctrica las tarifas, lo que refleja que a los nicaragüenses no les beneficia en nada casi siempre que en los mercados mundiales se abarate el oro negro.

Más excusas

Max Lacayo, presidente de la Asociación Renovables de Nicaragua, no obstante, dice que el hecho que hayan incrementado las pérdidas de energía eléctrica eso incide en la tarifa.

“Hemos retrocedido a las pérdidas que teníamos hace cinco años, esto se debe a un tema de eficiencia, pero también está el tema de la expansión que ha habido en la red eléctrica, porque en la medida que la red se expande, las pérdidas también aumentan y eso obviamente incide en la tarifa”, dijo Lacayo.

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El Instituto Nicaragüense de Energía  detalla que el promedio de las pérdidas eléctricas por distribución hasta marzo del año pasado alcanzó un 20.75 por ciento, cuando en el 2017, antes de la crisis sociopolítica era de 18.83 por ciento, sin embargo en la región el promedio de pérdidas no supera el 12 por ciento.

Los altos costos de la electricidad han golpeado no solo el bolsillo de los hogares nicaragüenses sino también de las empresas, especialmente de las que han sido impactadas duramente por la crisis políticas como el turismo.

De hecho un estudio presentado por la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) reveló que el 78 por ciento de las empresas turísticas identificó los elevados precios de la electricidad como la medida que más los ha asfixiado en estos tiempos de crisis.

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