Rosario Murillo defiende la «economía creativa» que promueve su hija Camila y ataca a quienes critican el modelo basado en la precariedad laboral

La vicepresidenta Rosario Murillo admitió que la economía creativa que promueven está basado en un pago a quienes han sido leales. "Amor con amor se paga", repitió una y otra vez Murillo en su comparecencia de mediodía.

Camila Ortega

La familia presidencial LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

Luego que distintos analistas advirtieran que la economía creativa que promueve el gobierno de Daniel Ortega no es más que una economía de subsistencia que profundizará la precariedad laboral en Nicaragua, este jueves la vicepresidenta Rosario Murillo se lanzó contra quienes cuestionan el modelo que impulsa su hija Camila Ortega, para quien le creó una supercomisión desde donde maneja varias carteras ministeriales e institucionales.

«Cuántas expresiones de desprecio sabemos que se dan todos los días a esta restauración de la economía en Nicaragua (refiriéndose a la economía creativa) que ha sido posible después de la destrucción de los que odian, que ha sido posible por el esfuerzo, por el sudor de tantos nicaragüenses trabajadores, laboriosos, talentosos, exitosos, nicaragüenses honrados que aman a Nicaragua, porque el odio jamás vence al amor», afirmó Murillo en su habitual comparecencia de mediodía donde calificó de equivocados a los que cuestionan el modelo.

Para  Murillo, que cuestionó a quienes de manera «peyorativa» y con desprecio se  refieren al modelo, la economía creativa que impulsa su gobierno es exitosa y tiene una elevada dosis de democracia económica, pero sobre todo es un «pago» para quienes han dado  amor a su administración.

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«Economía creativa, economía exitosa, de mayorías, democracia económica, victoriosa, en bendición porque trabajamos con un sentido de justicia elemental, justicia social, amor a quien amor se debe, amor con amor se paga», afirmó la vicemandataria y esposa de Daniel Ortega, quien ha sido señalado por organismos internacionales de derechos humanos de crímenes de lesa humanidad por masacrar a más de 328 nicaragüenses en la revuelta que estalló en abril del 2018.

«Amor con amor se paga. Este es el sentido de la economía creativa, familiar, comunitaria, victoriosa, esa economía de mayorías, que es fundamentalmente, básicamente, esencialmente y espiritualmente democrática…», enfatizó.

En un intento por esquivar los señalamientos que se han hecho sobre el riesgo del modelo que promueve el Gobierno para el mercado laboral, Murillo dijo que no comprende a quienes desprecian la economía creativa.

«No hay, no se comprende al que desprecia al trabajador o a la familia, porque creen que solo los grandotes tienen derecho, que solo los grandotes pueden. No, la riqueza se hace entre todos. Y bueno, los grandes también pueden aportar y hacer sus negocios, pero no pueden despreciar porque nadie tiene derecho a despreciar a otro ser humano, y menos a ver con desprecio a los que trabajan buscando la vida con honradez y con capacidad y con talento», dijo.

«Qué equivocación, qué desprecio por los seres humanos, qué error, qué sería de los pueblos, de los países del mundo sin el trabajo esmerado, honrado de los pequeños. Así nos dicen, los pequeños, con desprecio. No, somos todos, somos los pueblos, somos las familias y las comunidades honradas y trabajando honrosamente para llevar con honradez desde nuestra eficacia, desde nuestra responsabilidad, el pan nuestro de cada día», agregó.

De esta manera, Murillo salió en defensa del modelo que promueve su hija Camila, a quien le creó su propia comisión y desde donde tiene incidencia en gran parte del aparato productivo y económico, así como educativo de Nicaragua.

A mediados de enero, Murillo anunció que basado en la economía creativa en el 2019 su gobierno impulsó la creación de 58,870 nuevos empleos y 11,774 nuevos emprendimientos en toda Nicaragua. Y que incluso, solo en enero de este año ya contabilizaban 3,340 nuevos empleos generados por 668 negocios forjados en los primeros 20 días de ese mes.

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La dictadura se vio obligada a echar mano de este modelo, que si bien es cierto a nivel internacional es exitoso, basado en la promoción del conocimiento y el emprendimiento anclados a las tendencias tecnológicas e innovación, en Nicaragua este realmente se asienta sobre negocios de subsistencias, informales y carentes de tecnificación.

Incluso la misma Murillo dejó al descubierto lo que hay detrás de ese modelo, el día que anunció con bombos y platillos la creación demás de 11 mil negocios:  «255 ventas de productos alimenticios; 233 pulperías, tiendas, ventas de ropa, misceláneas, venta y reparación de celulares y otros productos; 31 talleres de ebanistería, carpintería, construcción, mecánica, refrigeración y soldadura y 120 negocios de servicios, clínicas, veterinarias, barberías, salones de belleza, transporte, etcétera; ocho servicios financieros y 21 emprendimientos turísticos, bares, restaurantes, centros turísticos, hostales y hoteles».

Hasta ahora el Gobierno no ha revelado cuánto de estos 11 mil negocios se han afiliado al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que urge de empleadores ante la destrucción masiva de empleos formales, que tienen al instituto con graves problemas de déficit financieros.

El número de empleos que se han refugiado en la economía de subsistencia o creativa, como la llama el Gobierno, coincide con el estimado de personas que quedaron en el desempleo en el 2019. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) proyectó que al cierre del año pasado 49 mil nuevas personas habrían quedado sin trabajo. Lo que representa un golpe para la economía, mayoritariamente informal.

“Al fin de cuentas lo que tenemos es una economía de subsistencia que no está acompañada de una política pública, por eso podría estimarse que 4 de 10 de estos negocios sobreviven o tienen algún éxito en el futuro y esto se debe principalmente a que hay una falta de política pública, que los sectores están abarrotados, mucha gente comienza a poner carne asada, pollo, pulperías, talleres, y en segundo lugar no tienen mucha experiencia en el sector y quedan funcionado bajo el esquema de economía de subsistencia”, explicó en su momento un economista.

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Ortega ha tenido que echar mano de este modelo ante la imposibilidad de devolver la confianza que demanda la empresa privada y la inversión extranjera para invertir y por ende crear nuevos puestos de trabajo de calidad y formales.

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