La “ragazzada” de Bukele

El 9 de febrero el presidente Bukele invadió la Asamblea Legislativa de El Salvador, al frente de un destacamento militar equipado con armas de guerra

Nicaragua, presos, defensores de derechos humanos

El nuncio apostólico en El Salvador, monseñor Santo Rocco Gangemi, calificó como una “ragazzada” el traumático episodio político protagonizado el domingo pasado por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele. (“Ragazzada”, valga la aclaración, es una palabra del idioma italiano que significa “berrinche”, o “acto de inmadurez”, según explicó este jueves el diario salvadoreño La Prensa Gráfica).

El 9 de febrero el presidente Bukele invadió la Asamblea Legislativa de El Salvador, al frente de un destacamento militar equipado con armas de guerra. Ocupó el sillón del presidente del poder legislativo y declaró: “Ahora creo que está muy claro quien tiene el control de la situación”. Bukele dijo a continuación que en ese momento habló con Dios y este le aconsejó que tuviera paciencia. Pero advirtió a los diputados que si no aprueban en los próximos días un controvertido préstamo internacional para fortalecer la seguridad pública, convocaría a una insurrección popular.

Todas las fuerzas vivas de El Salvador, y la comunidad internacional, rechazaron, criticaron o deploraron según el caso la insólita acción de Bukele; algo que según analistas políticos e historiadores no había ocurrido nunca en ese país, ni siquiera durante las dictaduras militares.

Bukele, quien fue alcalde de Nuevo Cuscatlán y San Salvador siendo miembro del partido izquierdista FMLN, desde entonces dio muestras de su talante autoritario. De manera que cuando fue elegido presidente de la República, algunos analistas advirtieron que ya con el poder en sus manos podría dar rienda suelta a sus ímpetus dictatoriales. La advertencia no era especulativa. El 15 de noviembre de 2018, en un discurso de su campaña electoral presidencial Bukele dijo en la Universidad de El Salvador: “Por primera vez tendrán a un presidente de la República marchando con ustedes hacia la Asamblea Legislativa… La Policía y el Ejército van a marchar con nosotros… Así se construye poder popular”.

Bukele comenzó su gestión presidencial negando a los periodistas y cualquier persona el derecho a criticar su gestión pública, azuzando a sus seguidores contra quienes lo cuestionen. Hasta llegar a lo del domingo pasado, que más que una “ragazzada” –como de manera muy diplomática lo calificó el representante del papa en El Salvador–, fue un conato de golpe de Estado contra el poder legislativo y la institucionalidad democrática del país.

Esperamos que la vigorosa reacción de las fuerzas democráticas salvadoreñas contra el abuso de poder de Bukele, le enseñe que debe respetar la institucionalidad y gobernar con las normas de la democracia.

En este sentido, hacemos nuestro lo escrito por El Diario de Hoy de El Salvador en su comentario editorial sobre el conato de golpe de Estado de Bukele: “Una república no puede asentarse sobre actos arbitrarios, calumnias, permanentes amenazas a quienes piensan distinto, sobre la intolerancia y actos de fuerza”.

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