Rosario Murillo reanuda ataques a la oposición: «Todavía piensan que pueden destruirnos»

"Es un juego peligroso porque ya no le funciona y está haciendo más difícil la solución a la crisis que han provocado", afirmó Violeta Granera, miembro de la UNAB, sobre el discurso de Murillo este jueves.

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Los dictadores, Rosario Murillo y Daniel Ortega, durante un acto con maestros el martes pasado. LA PRENSA/ TOMADO DE PRESIDENCIA

Una hora después de que se confirmara la excarcelación de al menos ocho presos políticos, la vicepresidenta designada Rosario Murillo reanudó los ataques a la oposición diciendo que «todavía piensan que pueden destruirnos», en alusión al régimen orteguista.

En la mezcla de informaciones que dio en sus intervenciones en los medios oficiales este 13 de febrero, Murillo dijo que mil presos comúnes recibieron el beneficio legal de convivencia familiar, pero no explicó los parámetros para esas excarcelaciones, y tampoco informó si los presos políticos excarcelados forman parte de esa lista.

A la esposa del dictador Daniel Ortega al parecer no le agradó haber liberado a un grupo de los 68 ciudadanos que la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) ha denunciado que están encarcelados por su participación en las protestas que exigen el cese de la represión, justicia, libertad y elecciones transparentes.

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Repitiendo la versión de que las protestas ciudadanas, que estallaron en abril del 2018 contra la dictadura orteguista fue «una destrucción» del crecimiento económico que registraba Nicaragua antes de la crisis sociopolítica, Murillo lanzó los descalificativos hacia los sectores opositores que siguen denunciando las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen.

«A todos los conocemos, que no pretendan engañarnos que aman su país. Recordemos cómo destruyeron a Nicaragua, recordemos cómo todavía piensan que pueden destruir este diamante que es el pueblo nicaragüense», dijo en tono molesto Murillo.

La Alianza Cívica y la UNAB gestionan ante la comunidad internacional que se adopten acciones para presionar al régimen orteguista para poner fin al estado policial de facto y se restablezcan las libertades fundamentales, como el derecho a la manifestación, así como que se acuerden reformas electorales con la oposición para garantizar elecciones transparentes y adelantadas, antes del 2021 cuando se vence el actual período de Ortega, quien está en el poder de forma consecutiva desde el 2007.

Estados Unidos y Canadá han sancionado por violaciones a los derechos humanos a 14 altos funcionarios del régimen orteguista, entre ellos está la propia Murillo y dos de los hijos de la pareja presidencial, Rafael y Laureano Ortega Murillo.

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La Unión Europea y EE.UU. han anunciado nuevas sanciones al régimen si continúa violando los derechos humanos de los nicaragüenses.

«Cómo pueden pretender que otros incidan para seguir lanzando destrucción sobre Nicaragua es incomprensible que haya corazones sin amor», dijo esta tarde la vicepresidenta sancionada.

Las gestiones de la oposición con la comunidad internacional para que incremente la presión a la dictadura por sus crímenes «es inadmisible» para Murillo.

Desde el estallido de la crisis sociopolítica Murillo promueve un discurso de odio contra los sectores opositores que siguen en resistencia exigiendo el restablecimiento de un diálogo nacional para encontrar una salida pacífica a la crisis.

Murillo, «desconectada de la realidad»

Violeta Granera, miembro de la UNAB y de la comisión que promueve la conformación de la Coalición Nacional, consideró que Murillo retomó la descalificación a la oposición porque sigue «empeñada en vivir desconectada de la realidad y en tratar de engañar a sus militantes» del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

«Es un juego peligroso porque ya no le funciona y está haciendo más difícil la solución a la crisis que han provocado», afirmó Granera.

Para la opositora de la UNAB la negativa de la dictadura a negociar las reformas electorales con los sectores sociales, campesinos, empresarios, productores, feministas y estudiantes que mantienen la resistencia por la restauración de las libertades, así como insistir en vender la idea de que «se ha recuperado la paz», demuestra únicamente  el temor de Ortega y Murillo a someterse a la voluntad popular en elecciones transparentes.

«La mayoría de los nicaragüenses y la oposición azul y blanco lo único que estamos reclamando son derechos básicos. La libertad de las presas y presos políticos, el cese a la represión, el retorno seguro del exilio, el derecho a las libertades públicas y la salida electoral de un régimen dictatorial que ha destruido esta sociedad. Plantear estos reclamos como una intención de ‘destruir’, raya en la locura. ¿Por qué no se someten a la voluntad popular en condiciones normales? ¿Por qué tienen miedo a que el pueblo vote y decida? Todos sabemos la respuesta», dijo Granera.

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