El mensaje del jugador de los Yanquis de Nueva York a líderes comunitarios de la zona rural de Nicaragua

Kevin Gadea, quien está listo para emprender de nuevo su camino hacia las Grandes Ligas, ofreció charla motivacional en comunidades de Managua

Kevin Gadea con parte de líderes y padres de familia y niños de comunidades de Managua. LA PRENSA/E.RODRIGUEZ

Kevin Gadea aún no hace un lanzamiento en las Grandes Ligas, pero por el cariño y respeto expresados por un numeroso grupo de líderes comunitarios vinculados al beisbol en la zona rural de Managua, dio la impresión de ser un exitoso atleta profesional.

Y lo es. Gadea es un ejemplo de determinación y perseverancia. Se ha levantado una y otra vez de tropiezos que habrían deprimido a cualquiera. Tiene tres años que no lanza por lesiones. Se le practicó una operación Tommy John y pasó casi un año sin contrato de ningún equipo.

No obstante, está a pocos días de unirse al campamento de los Yanquis de Nueva York en Tampa, Florida, luego de llegar a un acuerdo de Ligas Menores. Está entusiasmado y asegura que listo para intentar este nuevo regreso al juego y alcanzar la tierra prometida.

“Mi mensaje es que no se rindan. Las cosas no son fáciles. Siempre hay que ponerle mucho trabajo a lo que deseamos, pero se puede salir adelante. He tenido muchos tropiezos, pero si veo todo como un proceso, estoy más fortalecido ahora”, señaló Gadea.

Debajo de esa sonrisa fácil y una amabilidad llamativa, se esconde un competidor feroz que está revestido de un carácter firme para todo tipo de desafíos y ha enfrentado algunos que han sido enormes, pero no ha desistido y tiene su meta en las Ligas Mayores.

“Desde mi infancia tuve que trabajar. Mis papás se esforzaron en darnos lo mejor, pero a veces no había para el guante o la pelota. Sin embargo, siempre tuve la disposición de hacer lo que fuera necesario. Una época trabajé lavando carros”, indicó Kevin.

Kevin Gadea escucha preguntas durante su charla.
LA PRENSA/E. RODRÍGUEZ

Gadea nació en Estelí hace 25 años y fue firmado por Seattle en 2013. Y tras actuar en parte de cuatro años en las Menores registró 17-6 y 2.64, subiendo hasta Clase A alta, antes de la seguidilla de lesiones que lo sacaron de acción desde inicios del 2017.

“En las Menores se pasa dificultades, se aguanta hambre y si uno no está firme, se frustra. Hubo una época en la que dormía en el sótano de una casa junto a nueve compañeros y se inundó por las lluvias. Ahí uno lo que trata es de sobrevivir”, añade.

La audiencia de Gadea, reunida en el auditorio del colegio Saint Mary, está compuesta por dirigentes, mánagers, padres de familia y niños de comunidades como Veracruz, El Cocal, Esquipulas, Ticuantepe, Denis Larios y La Concepción, entre otras.

“A los mánagers de equipos y padres de familia, les aconsejo que no sean duros con los niños. Dejen que se diviertan. A menudo los lastimamos con las groserías que se les dice. Animémoslos a que sean mejores, pero sin agredirlos”, sugirió.

Y aunque en la Liga Comunitaria de Beisbol el propósito no es desarrollar prospectos para el beisbol, sino motivar a los niños a perseverar en la escuela y forjar mejores ciudadanos, Gadea insistió en que lucharan por convertir sus sueños en realidad.

El poder de la palabra

“A los niños hay que motivarlos, pero no se les debe agredir. Una palabra les puede subir el entusiasmo, pero una palabra también los puede destruir. Tengamos cuidado con lo que les decimos a los niños”, insistió el lanzador.

“Tuve un coach en Seattle que me tiraba a matar todos los días. Al inicio me hizo daño pero luego decidí convertir aquello en motivación y cuando me vio crecer me daba palmadas en la espalda como si él tuviera algún crédito”, recordó.

“En otra época me pusieron de carga bates durante dos semanas seguidas y un día molesto fui donde el mánager a preguntarle que, ¿por qué lo hacía? Y me dijo, ‘porque yo quiero’. Dije ‘Ok’ y me fui a recoger los bates”, señaló.

“El punto es que nada los tiene que doblegar. La voz más importante que ustedes deberían de oír es la ustedes mismos. Nadie les debe poner límites a sus sueños, a menos que ustedes lo permitan”, concluyó el tirador de los Yanquis.

 

 

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