Zona de Strikes: El caso de los Astros siguen encendido

El uso de la tecnología en el beisbol no debería tener límites, pero los tiene y los Astros fallaron, de ahí que aún estén bajo fuego

Vicente Padilla, zona de strikes, beisbol

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Cuando pareciera que la controversia en torno a los Astros de Houston está a punto de apagarse y el beisbol se alista para situarse en el lugar que le corresponde, el terreno de juego, aparecen más polémicas, más evidencias y las discusiones cobran todavía mayor intensidad.

No debe ser fácil para el comisionado Rob Manfred lidiar con esta situación en la que se ha demostrado que el club texano violó disposiciones establecidas sobre el uso de tecnología para robar señas a los rivales y penetró en el terreno de lo antiético.

Y aunque hubo sanciones para algunos de los líderes del esquema establecido, el consenso es que resultaron muy blandas y poco a poco se han unido voces de mucho peso en el juego que demandan castigos más severos para sus colegas beneficiados con la violación.

Cody Bellinger, Aaron Judge y Mike Trout son algunas de las opiniones que se han unido al clamor generalizado de sus compañeros que demandan un castigo ejemplar para los Astros, cuyo título capturado en el 2017, quedará marcado por el resto de la historia.

He seguido de cerca la evolución de los Astros en varias etapas de su desarrollo y siempre tuve la certeza de que un equipo de esa envergadura, bien construido, con estrellas de primer nivel, no necesitaba ninguna ayuda para florecer en medio de un contexto tan competitivo.

No obstante, las investigaciones de Major League Baseball determinaron que sí se violó las disposiciones establecidas y eso les dio una ventaja significativa a la hora de competir. Sin embargo, su éxito no se debe estrictamente a este asunto. Ellos tienen un gran talento.

El uso de la tecnología y sus alcances es un reto para el beisbol en general en el futuro. A ella se recurre para descifrar al oponente, colocar la defensiva y anticipar las tendencias. La tecnología debería usarse sin límites, pero ello demanda una reglamentación distinta a la actual.

Robar señas ha sido desde siempre una búsqueda de los rivales pero utilizando recursos naturales. Y mientras haya una disposición que prohíba esa intención mediante tecnología, quien lo haga se expone a sanciones y al escarnio popular que ahora vive el equipo de Houston.

Hay detalles por ejemplo, que muestran a los Astros con balance de 8-1 en casa y 3-6 fuera durante la postemporada del 2017. Incluso, su promedio de carreras por juego en casa es de 5.7, encima del 3.0 en gira, pero los equipos tienden a lucir mejor frente a su público, es algo natural.

Pero eso no justifica que hayan incurrido en una falta que ya ha sido demostrada. Hay leyes que no nos gustan y hasta nos parecen inútiles, pero mientras no sean derogadas, estarán ahí para ser aplicadas. Y ante las leyes actuales, los Astros fallaron. En eso no hay discusión.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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